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Beyond the Valley of the Dolls (El Valle de los Placeres, 1970) – Fotografía de Fred Koenekamp - Ignacio Aguilar
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«Beyond the Valley of the Dolls»
Título en España: El Valle de los Placeres
Año de Producción: 1970
Director: Russ Meyer
Director de Fotografía: Fred J. Koenekamp, ASC
Ópticas: Panavision C-Series, Angénieux zoom
Emulsión: Kodak 5254 (100T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm anamórfico (Panavision), 2.35:1

Sátira feroz, decorados de estudio y glamour artificioso: Fred Koenekamp convierte la película en un brillante simulacro visual del viejo Hollywood.

La película

Atípica producción de la 20th Century Fox, que apostó por el director de cine erótico Russ Meyer para dirigir una versión más subida de tono de «Valley of the Dolls» (Mark Robson, 1967). En esta ocasión, la historia sigue a tres jóvenes (Dolly Read, Cynthia Myers y Marcia McBroom) que llegan a Hollywood y, rápidamente, en vez de fama, encuentran un camino de drogas, sexo y traición. La historia en sí es tan acartonada como el original, solo que en esta ocasión, Meyer y su guionista Roger Ebert (el famoso crítico cinematográfico) la tratan con un fuerte tono de sátira, que prácticamente se burla del film anterior.

Los resultados, dentro de la parodia, son buenos, aunque irregulares. La violencia de la película (menos comentada que su erotismo), en cualquier caso, también es muy elevada. El film fue un gran éxito a pesar de su clasificación (originalmente «X»), pero su polémica impidió que Fox u otros estudios pudieran apostar por este tipo de proyectos.

Beyond the Valley of the Dolls (1970), fotograma panorámico de la película de Russ Meyer fotografiada por Fred J. Koenekamp

El director de fotografía

El director de fotografía fue Fred J. Koenekamp [ASC], uno de los más populares de la década de los 70, en parte por su asociación con Franklin J. Schaffner, para el que rodó «Patton» (1970), «Papillon» (1973) así como «Islands in the Stream» (1977). Fue nominado al Oscar por su trabajo en la primera y tercera de estas películas. Pero con la que lo ganó, aunque fue un crédito compartido con Joseph Biroc, fue por «The Towering Inferno» (1974), en la que se encargó de la unidad principal dirigida por el británico John Guillermin.

También trabajó para el productor de este film, Irwin Allen, en las fallidas «The Swarm» (1978) y «When Time Ran Out…» (1980). Y fue un todoterreno que lo mismo filmaba un melodrama para Franco Zeffirelli («The Champ», 1980) que un film de terror como «The Amityville Horror» (Stuart Rosenberg, 1979). Sin embargo, su estilo era muy clásico, lo que le hizo quedarse anticuado rápidamente, por lo que en su última década en activo, los 80, se refugió en el medio del que surgió: la televisión. Y únicamente rodó cine de manera esporádica hasta su retiro, como «The Adventures of Buckaroo Banzai» (W.R. Richter, 1984) o «The Flight of the Intruder» (John Milius, 1991).

Análisis del estilo visual

«Beyond the Valley of the Dolls» funciona muy bien a nivel visual, precisamente porque el estilo de Koenekamp, en 1970, era visto como el de un director de fotografía relativamente joven (48 años en aquel momento) pero que emulaba por completo a los clásicos que rodaban en color en los años 50 y 60. De hecho, su principal problema es que fue un director de fotografía que no evolucionó en absoluto: continuó rodando con luz dura hasta su último trabajo, en una especie de negación de la evolución visual que se produjo en Hollywood durante los años 70. Su filosofía, de hecho, era la opuesta al naturalismo.

Para Koenekamp las películas tenían que lucir como películas. Muy elaboradas e iluminadas. De ahí esa artificialidad de su trabajo, aunque tuviera que emplear muchos medios, y sin prestar demasiada atención al hecho de que poco a poco se implantaba en el cine un estilo más natural, que recreaba efectos de la luz solar, diferentes momentos del día, etc., con luz difusa y rebotada. Y, como empleaba luz dura y muy dirigida, ese planteamiento favorecía también el uso de objetivos anamórficos fijos de Panavision (posteriormente se pasó a los zooms, usándolos como focal variable) a aperturas de diafragma relativamente cerradas. En este film, solo algunos planos específicos de zoom emplean esta herramienta.

Beyond the Valley of the Dolls, imagen con color saturado y estética pop en la fotografía de Fred J. Koenekamp

«Beyond the Valley of the Dolls» es exactamente el tipo de trabajo que beneficiaba a Koenekamp. Como su estilo es tan clásico, tan anticuado y tan previsible, funciona perfectamente y de manera tan acartonada como lo es la visión de Roger Ebert y Russ Meyer sobre Hollywood: rodaje en estudio, decorados muy evidentes, con forillos muy falsos en los fondos, colores muy fuertes y saturados, clave alta (hay pocas sombras en general), fuertes maquillajes, vestuario muy llamativo en cuanto al color y muchos primeros planos muy bien iluminados en un esquema de los tres puntos de luz.

Incluso cuando hay algún callejón o calle en alguna escena nocturna, la película no consigue huir (y puede que no lo pretenda siquiera) de su aspecto prefabricado y de estudio. De hecho, es una película de estudio parodiando el aspecto del cine de estudio. Y aunque es difícil saber, con Koenekamp a los mandos, dónde empezaba el homenaje (o si, de verdad, el director de fotografía creía en lo que hacía), lo cierto es que la película luce muy bien en su estilo, especialmente en lo que se refiere al cuidado aspecto de las actrices en sus múltiples primeros planos.

Beyond the Valley of the Dolls, fotograma de estudio con decorados artificiales y fotografía clásica de Fred J. Koenekamp

Es cierto que Russ Meyer se encargó de la fotografía de gran parte de sus películas, pero en este caso, lo que se aprecia en «Beyond the Valley of the Dolls» es tan propio de Fred Koenekamp que, fuera este en serio o partícipe de la sátira, no es fácil arrebatarle parte del mérito de lo que se ve en pantalla, para bien o para mal. En este sentido, las noches americanas no son del todo convincentes (cuando el mismo director de fotografía firmó uno de los trabajos más interesantes de la historia del cine en este apartado, con la citada «Islands in the Stream»), pero lo que es especialmente llamativo es el poco interés en conseguir que la continuidad entre localizaciones y estudio sea mínimamente defendible en pantalla.

Algo que se aprecia muy bien, por ejemplo, en las secuencias finales, en la casa que en el exterior es precisamente noche americana y, en interior, metraje de estudio. Pero es que quizá esa falsedad tan grande, tan artificiosa y a veces vulgar le va tan bien a la película que es difícil criticarla incluso en tales circunstancias.

Beyond the Valley of the Dolls, escena nocturna con fuerte artificio visual y contraste entre exterior e interior de estudio

Conclusión final

La película luce muy bien precisamente porque su artificiosidad visual, su dureza lumínica y su clasicismo de estudio encajan a la perfección con el tono satírico, exagerado y vulgar del proyecto. Koenekamp no corrige a Meyer ni lo contradice: lo acompaña desde una fotografía conscientemente antinaturalista, llena de color, glamour, maquillaje y teatralidad. Y aunque el salto entre estudio y localización o algunas noches americanas no resulten plenamente convincentes, el resultado posee una coherencia estilística muy particular. Curiosamente, por algún motivo, muchos de los múltiples insertos de la ciudad de Los Ángeles que aparecen a lo largo de la película (generalmente de la zona de Century City, donde se encuentra la sede de 20th Century Fox) están rodados en formato esférico y anamorfizados (aplastados) para su proyección dentro del film.

Vista en Blu-ray

ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2026.

El Autor

Ignacio Aguilar, AEC, además de ser autor y editor de ON FILM & DIGITAL, es director de fotografía en activo. Ha fotografiado películas como «La Pasajera» (Fernando González Gómez, Raúl Cerezo, 2021), «Viejos» (ídem, 2022), «Rabios@» (Luis Mª Ferrández, 2025), o las escenas españolas del Western «Dead Souls» (Alex Cox, 2025). Tiene pendiente de estreno «Los Que Vienen» (Víctor Català, 2026). Además colabora en diversos centros educativos, tanto en Master, como Grados o Diplomaturas, en TAI, ESCAC, THE CORE o ECAM, entre otros. Es «Independent Certified Expert» (ICE) de Sony, así como embajador en España para las lentes Cooke SP3. Las opiniones del autor son estrictamente personales. No dudes en contactar para cualquier proyecto creativo.



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