«Drugstore Cowboy»
Título en España: Drugstore Cowboy
Año de Producción: 1989
Director: Gus Van Sant
Director de Fotografía: Robert Yeoman, ASC
Ópticas: Panavision Super Speed
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.85:1
Otros: fotografía de segunda unidad de Eric Alan Edwards
Premios: Mejor fotografía en Independent Spirit Awards
Robert Yeoman convierte la sequedad y el realismo de Drugstore Cowboy en una imagen aparentemente sencilla, pero decisiva para la fuerza humana del film.
La película
Adaptación cinematográfica de una novela de James Fogle, ambientada en Portland en 1971, que supuso la notable irrupción de Gus Van Sant como director en el cine independiente (fue su segundo título, después de su debut con «Mala Noche» en 1985). La historia sigue a cuatro personajes enganchados a la droga, que viven atracando farmacias, huyendo y escondiéndose de la policía, y realizando pequeños trapicheos. El protagonista, Bob (Matt Dillon, en su mejor rol en cine), casado con Dianne (Kelly Lynch), es además inseguro y supersticioso, por lo que es muy crítico con todo lo que hace Nadine (Heather Graham, en uno de sus primeros papeles), la novia de Rick (James LeGros). Lo mejor de «Drugstore Cowboy» es el retrato humano y nada sensacionalista de los personajes y de su forma de vida, en un film narrado por Van Sant con la sencillez de un título de la Nouvelle Vague.
Ello hace que, al final, su impacto en el último tercio sea incluso mayor, sin necesidad alguna de buscar lo escabroso, o ni siquiera, juzgar o pronunciarse sobre sus personajes más allá de lo estrictamente necesario para contar la historia. James Remar, como el policía que sigue al grupo y William S. Burroughs, como un sacerdote enganchado a la droga, completan el notable elenco del film.

El director de fotografía
El director de fotografía fue Robert Yeoman [ASC], quien entonces era un joven que había entrado en Hollywood como director de segunda unidad de Robby Müller en «To Live and Die in LA» (William Friedkin, 1985) y, según dice la leyenda, tuvo que ocuparse de la famosa secuencia de la persecución, que trataba de superar el éxito del propio director con «The French Connection«. Después, ya como director de fotografía principal, rodaría «Rampage» (1988) para Friedkin, así como «Johnny Be Good» para Bud Smith, montador y colaborador habitual de Friedkin.
Después, su carrera no sería demasiado notable hasta que apareció en su vida Wes Anderson, con quien rodó el grueso de la carrera del realizador: «Bottle Rocket» (1996), «Rushmore» (1998), «The Tenenbaums» (2001), «Life Aquatic» (2004), «The Darjeeling Limited» (2007), «Moonrise Kingdom» (2012), «The Grand Budapest Hotel» (2014, quizá su gran obra, nominada al Oscar y al premio de la ASC), «The French Dispatch» (2021) y «Asteroid City» (2023), es decir, toda la filmografía de Wes Anderson excepto «The Phoenician Scheme» (2025), de la que se hizo cargo Bruno Delbonnel. Del resto de su filmografía, quizá lo más reseñable sean «Dogma» (Kevin Smith, 1999), «The Squid and the Whale» (Noah Baumbach, 2005), «Yes Man» (Peyton Reed, 2008) y «Love & Mercy» (Bill Pohlad, 2014).

Análisis del estilo visual
Estéticamente, por un lado, la imagen de «Drugstore Cowboy» es muy propia del cine de finales de la década de los 80, si bien parece que su inspiración estética es más bien «Godardiana», en el sentido de obtener una imagen que sea neutra y realista. Quizá la fuente directa no sea el cine del realizador francés, sino filtrado por clásicos americanos como «The Last Detail» (Hal Ashby, 1973), con fotografía de Michael Chapman.
En cuanto a su encuadre a finales de los 80, en esa época, a diferencia de principios de los 70, cuando los negativos eran de baja sensibilidad (100 ASA), los cineastas ya contaban con negativos de alta sensibilidad (400 o 500 ASA, seguramente la Kodak EXR 5296), de manera que no era tan necesario recurrir a revelados forzados o técnicas para rodar con niveles de luz más bajos. Puesto que el forzado, además de incrementar el grano, también amplificaba el contraste, era muy típico de los 70 ver imágenes con ambas características; en «Drugstore Cowboy» hay una fuerte textura fotoquímica, pero salvo en la secuencia de inicio y final del film -que en realidad es la misma, toda la narrativa es un flashback- no hay un forzado tan aparente. Por ello, a finales de los 80 el contraste era más suave, más delicado y, quizá, más realista, que es el estilo en el que, como indicábamos, se mueve la fotografía de «Drugstore Cowboy» más allá de algunas imágenes de los protagonistas, al comienzo y cierre de la proyección, que sí que parecen rodadas adrede en un formato tipo 16mm -o bien, en 35mm pero forzadas y copiadas varias veces para obtener una textura fotoquímica aún más fuerte- en contraposición al metraje principal en 35mm, seguramente rodado con ópticas esféricas Panavision Super Speed.

Es curioso que Gus Van Sant comentase años después que, antes del estreno y de su éxito, pensaba que el aspecto de la película era demasiado «estándar», cuando precisamente ese aspecto estándar viene, si acaso, de ser realista y directo. Las imágenes poseen un ligero tono frío en general que se ajusta bien a la historia y casi todos los interiores están iluminados de manera muy sencilla por Robert Yeoman: en las escenas diurnas, introduciendo luz suave a través de las ventanas y en las nocturnas, a través de las lámparas integradas, que realmente dan la apariencia de ser la fuente de luz principal de cada escena.
Lo que hace Yeoman y quizá era de lo que se quejaba Van Sant -con el que no volvió a trabajar- es poner el suficiente relleno en cada circunstancia como para que el contraste, que como indicábamos es suave, sea «normal» en todo momento. Pero el punto de relleno y de contraste que elige es muy acertado: la película se ve bien en todo momento y las fuentes de luz principales se siguen sintiendo como tales (a veces, si el relleno es excesivo, todo luce demasiado plano y se confunden las direcciones de luz, cosa que no llega a pasar aquí). En algunos exteriores nocturnos se aprecia claramente el concepto clásico de iluminación a contraluz y con una gran fuente de luz dura, azulada, lo más alejada posible, que da a entender que Robert Yeoman conocía muy bien el oficio. Incluso una versión parecida se aprecia en escenas más pequeñas en calles o alrededor de la casa de los protagonistas, en estos momentos nocturnos, o en algún exterior en que esa fuente de luz complementa a las farolas presentes de verdad en las calles.

Conclusión final
Así que a pesar de lo que pudiera pensar Gus Van Sant, ese aspecto algo monótono y naturalista es muy posible que colaborase de forma decisiva a que la película funcione tan bien como lo hace, con ese inconfundible grano y textura de celuloide que también le sientan a este tipo de historias. Es, por lo demás, un trabajo casi invisible, de esos en los que el director de fotografía trata de mantener un perfil bajo y pasar desapercibido, con un equilibrio muy razonable entre pretender esto y que el film luzca lo suficientemente pulido y elaborado como para parecer lo que es, una obra de ficción que trata de representar la realidad, pero no es un documental ni pretende serlo.
Así que, siendo sus obras más conocidas las que realizara para Wes Anderson, resulta curioso observar esta versión prácticamente setentera de inspiración y ochentera de ejecución por parte de Robert Yeoman, al servicio de una puesta en escena tan funcional como efectiva por parte del propio Gus Van Sant.
Vista en Blu-ray 4K HDR
ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2026.
Ignacio Aguilar, AEC, además de ser autor y editor de ON FILM & DIGITAL, es director de fotografía de películas como «La Pasajera» (Fernando González Gómez, Raúl Cerezo, 2021), «Viejos» (ídem, 2022), «Rabios@» (Luis Mª Ferrández, 2025), o las escenas españolas del Western «Dead Souls» (Alex Cox, 2025). Tiene pendiente de estreno «Los Que Vienen» (Víctor Català, 2026). Además colabora en diversos centros educativos, tanto en Master, como Grados o Diplomaturas, en TAI, ESCAC, THE CORE o ECAM, entre otros. Es «Independent Certified Expert» (ICE) de Sony, así como embajador en España para las lentes Cooke SP3. Las opiniones del autor son estrictamente personales.