Adaptación cinematográfica del libro de Kai Hermann y Horst Rieck, a su vez, basado en las transcripciones de cintas en las que Christiane Felscherinow narraba su propia historia como adolescente en Berlín a finales de la década de 1970 y cómo, a los 13 o 14 años de edad, comenzó a drogarse con heroína y terminó cayendo en la prostitución para pagarse sus adicciones. En manos del realizador Ulrich «Uli» Edel, en su debut en cine, «Christiane F.» es una película muy dura que refleja de manera absolutamente cruda y directa esa espiral y giro desde la adolescencia hasta la drogadicción, mostrando paso a paso el proceso y los intentos, poco fructíferos, de salir del mismo por parte del personaje principal, muy bien interpretado por Natja Brunckhorst, y de sus amigos en pantalla. El resultado es una película muy interesante, que no es fácil de ver ni mucho menos, con secuencias muy duras por su aparente realismo, aunque su conclusión, optimista, no es demasiado coherente ni con el relato, ni con la idea que hay detrás del mismo, aunque ello no impida disfrutar del conjunto en términos cinematográficos. David Bowie, que tiene una pequeña aparición en pantalla, y su música, fueron uno de los reclamos del film para llegar a un público más amplio.

La dirección de fotografía de «Christiane F.» fue firmada por dos directores de fotografía diferentes; Justus Pankau, un desconocido que únicamente cuenta en su haber con cuatro largometrajes para cine, aunque con bastante experiencia en televisión, así como sobre todo de Jürgen Jurges, un director de fotografía bastante más reputado, por ejemplo por su asociación con el director austríaco Michael Haneke en tres largometrajes («Funny Games» en 1997, «Code inconnu: Récit incomplet de divers voyages» en 2000 y «Le Temps du Loup» en 2003), con Wim Wenders en otros tres («In weiter Ferne, so nah!» en 1993, «Lisbon Story» en 1994 y «Die Gebrüder Skladanowsky» en 1995) o incluso cuatro películas con Rainer Werner Fassbinder («Angst essen Seele auf» en 1974, «Fontane Effi Briest» en ese mismo año, «Satansbraten» en 1976 y finalmente, «Deutschland im Herbst» en 1978). Aunque existen pocos datos acerca de cómo transcurrió la colaboración entre ambos, algunas fuentes sugieren que la película la comenzó Jurges y que, por el motivo que fuera, la terminó el menos conocido Pankau.

La estética de «Christiane F.» es muy típica de una fotografía europea con pretensiones realistas de finales de los años 70 o primeros de los años 80, justo antes que tanto Fuji como Kodak lanzasen sus primeras emulsiones de alta sensibilidad. De manera que para poder rodar en las calles, además, con mucho material nocturno, y con niveles de luz relativamente bajos, los cineastas recurrieron a las aún novedosas lentes Zeiss T1.4 High Speed, con su característico iris triangular, las cuales rodando entre T1.4 y T2 aproximadamente, así como forzando el negativo de 100 ASA hasta al menos los 200 ASA, permitían crear imágenes realistas en las que las farolas, letreros o iluminación integrada en la arquitectura de la ciudad de Berlín, iluminan realmente. Dichas secuencias nocturnas están dominadas por tonos cián procedentes de fuentes de luz fluorescentes sin corregir, lo que demuestra que los directores de fotografía apostaban por un aspecto moderno, ya que pocos años atrás aún era frecuente filtrar o cambiar los tubos para ajustarlos al balance de blancos de cada escena. El hecho de que los directores de fotografía se basen en las fuentes de luz de cada localización, o dejen que las mismas iluminen de verdad, no quiere decir ni mucho menos que no haya iluminación cinematográfica en la película. Al contrario: la hay, y mucha. Pero siempre está basada en la realidad y su intención es matizar o realzar lo existente para poder rodar y exponer correctamente la emulsión, pero manteniendo los ambientes reales de las localizaciones, aunque ello a veces implique rodar directamente a T1.4.

En las secuencias diurnas, además de algunos planos generales de la ciudad, muy interesantes y azulados -rodados sin el filtro 85B- hay también un rodaje muy directo, asimismo con idénticas pretensiones realistas, aunque las escasas horas de luz en Berlín y, de nuevo, las limitaciones de la época, conllevan que los directores de fotografía también tienen que usar luz en este tipo de escenas, aunque por lo general se trata de luz suave, bien filtrada o bien rebotada, que complementa de nuevo a la luz preexistente. En algunos interiores, o incluso en interiores en coches por la noche, hay algo más de luz dura o dirigida, pero ni mucho menos porque se busque un aspecto teatral o más «cinematográfico» hablando en términos clásicos, sino porque trabajando con niveles de luz reducidos, ese tipo de luz dura y más concreta y precisa sobre diferentes partes de cada decorado era la que permitía mantener el contraste adecuado en pantalla, al no haber una luz suave que invada las escenas en su totalidad. Toda la película, independientemente de quién fuera el director de fotografía de cada escena y qué porcentaje de la misma rodase cada uno, posee un aspecto absolutamente medido y, lo más importante, unitario, sin que el cambio entre uno y otro se note en absoluto.

No se trata, ni mucho menos, de una película preciosista, pero «Christiane F.» tampoco cae en la tentación de intentar subrayar la ya de por sí deprimente historia con un aspecto visual excesivamente forzado. Simplemente, con las limitaciones de la época pero más bien con un estilo moderno, la película ilustra muy bien cada ambiente en el que se mueven los protagonistas, a veces con movimientos de cámara frenéticos -como en el arranque de la historia, cuando la joven en la que la misma se centra comienza a caer en el mundo de la droga- pero por lo general todo se retrata con un estilo de cámara sobrio, más basado en la descripción de ambientes y de personajes que en una estética que llame la atención por sí misma. Pero a pesar de ello, «Christiane F.» es una película muy interesante nivel narrativo y visual, cuyo profundo impacto quizá tenga que ver más con la profunda tristeza que desprende, aunque no sería igual desde luego sin el trabajo de Jürgen Jurges y Justus Pankau.
Título en España: Yo, Cristina F
Año de Producción: 1981
Director: Uli Edel
Director de Fotografía: Jürgen Jurges y Justus Pankau
Ópticas: Zeiss T1.4 High Speed
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.66:1
Vista en Blu-ray
© Ignacio Aguilar, 2025.