Letyat Zhuravli (Cuando Pasan las Cigüeñas, 1957) – Fotografía de Sergei Urusevsky
«Letyat Zhuravli»
Título en España: Cuando Pasan las Cigüeñas
Año de Producción: 1957
Director: Mikhail Kalatozov
Director de Fotografía: Sergei Urusevsky
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.37:1
Vista en: DVD
La cámara de Sergei Urusevsky convierte el melodrama de Mikhail Kalatozov en un despliegue de profundidad, movimiento y luz en blanco y negro.
La película
Adaptación de una obra de Viktor Rozov, que gira en torno a una pareja de enamorados que viven en Moscú justo antes de la entrada de la Unión Soviética en la Segunda Guerra Mundial, hecho que les priva de la posibilidad de una despedida adecuada en la que aclarar sus intenciones de futuro antes de que el hombre marche voluntario al frente. Con un formato de melodrama clásico, Kalatozov rueda una película que en manos de casi cualquier otro cineasta podría pecar de excesivamente tópica o sentimental pero que, gracias a su estupenda dirección de actores (especialmente Tatiana Samojlova en el papel principal) y sobre todo, a su inspiradísima y rica puesta en escena, se convierte en un film de un virtuosismo extraordinario, que aúna narrativa y ejercicio de estilo a partes iguales.
El director de fotografía
El director de fotografía fue Sergei Urusevsky, famoso colaborador de Kalatozov por ejemplo en «Soy Cuba» (1964), película con la que la presente «Letyat Zhuravli» rivaliza sin ningún problema por su portentoso trabajo en blanco y negro.
Análisis del estilo visual
Como es habitual en Kalatozov, si algo destaca de su realización es el soberbio trabajo de cámara, del que sin ningún miedo se puede afirmar que se encuentra entre los más grandes e importantes de la historia. El realizador soviético lo filma absolutamente todo con grandes angulares, posiblemente con una única focal o variando entre un 18mm y un 25mm aproximadamente, de forma que toda la película (en la relación de aspecto clásica 1.37:1, que nunca se abandonó en la antigua URSS) contiene una perspectiva muy marcada, en la que los actores se sitúan con mucha frecuencia en la distancia mínima de foco, o incluso más cerca que la misma, de modo que Urusevsky obtiene tomas en las que existe tanto una gran profundidad a nivel compositivo (en la medida que se forman líneas de fuga en los decorados o localizaciones) o incluso a nivel de actores, ya que los que se sitúan más lejos de la cámara van creando diferentes capas de profundidad en cada toma, un poco en la línea de «Citizen Kane».
Pero aunque a nivel compositivo se trata de una obra de un innegable impacto, sin ningún género de dudas lo más importante y celebrado de la puesta en escena es la arrebatadora energía, el nivel técnico y el indudable talento que muestran Kalatozov y su operador a la hora de mover la cámara, siguiendo en primer plano a sus personajes entre la muchedumbre, modificando el enfoque de forma continuada, recomponiendo la toma siempre a la perfección, o subiendo o bajando la cámara con sorprendentes movimientos de grúas o dispositivos similares tras haber realizado travellings a enorme velocidad a la altura de los ojos de sus personajes… de manera que «Letyat Zhuravli» deja numerosas tomas para el recuerdo, que no sólo muestran la desesperación que supone no encontrar al amante entre la muchedumbre, sino que a nivel meramente estético son puro deleite, como la que sigue a los dos protagonistas escaleras arriba con la cámara subiendo y girando por el hueco de las mismas, que suponen instantes imborrables.
Además, Urusevsky se destapa con una iluminación en blanco y negro de gran modernidad, generalmente a través de la utilización de luz dura en los interiores pero sin seguir el tradicional esquema de los tres puntos (principal, relleno y contraluz), sino que ésta incide a través de las ventanas de las estancias y es filtrada por las cortinas que se sitúan ante ellas, produciendo a menudo formas y variaciones sobre la fuente de luz, pero colaborando a crear un aspecto realista y natural, especialmente en comparación con los cánones de la época. En los exteriores, Urusevsky generalmente parece prescindir de fuentes de luz artificial, aunque sí que se percibe ya una tendencia, más presente en obras posteriores, de controlar el impacto de la luz natural mediante la utilización de filtros degradados.
Conclusión final
En consecuencia, «Letyat Zhuravli» es una obra absolutamente colosal en la que su realización y técnica juegan un papel fundamental para evitar que su historia termine siendo un simple melodrama más y, en lugar de ello, se convierta en una película cuyo visionado es un absoluto deleite para los ojos del espectador gracias al enorme despliegue de fuerza narrativa y talento visual por parte de los cineastas.
ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2012. Revisada en 2026.
Este artículo forma parte del archivo ON FILM & DIGITAL de análisis de fotografía cinematográfica, que reúne reseñas, pruebas técnicas y artículos de Ignacio Aguilar AEC.
Estos textos no son resúmenes argumentales ni críticas generalistas, sino análisis centrados en la fotografía cinematográfica escritos desde la perspectiva de un director de fotografía en activo.
Sobre el autor
Ignacio Aguilar, AEC es director de fotografía con base en Madrid. Su trabajo abarca largometrajes, televisión, publicidad y escritura técnica sobre cinematografía, con experiencia en cine digital, 16mm y 35mm, ópticas anamórficas, grandes formatos, pruebas de objetivos y flujos fotoquímicos.
Es miembro de la Asociación Española de Directoras y Directores de Fotografía (AEC) y de la Academia de Cine, Sony I.C.E. Certified Expert y embajador de las ópticas Cooke SP3. Sus artículos han aparecido en American Cinematographer y Camera & Light.
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