«Local Hero»
Título en España: Un Tipo Genial
Año de Producción: 1983
Director: Bill Forsyth
Director de Fotografía: Chris Menges, ASC, BSC
Ópticas: Zeiss T1.4 High Speed
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.85:1
Premios: BAFTA a la mejor fotografía (nom)
En «Local Hero», Bill Forsyth convierte un choque cultural en una fábula luminosa, y Chris Menges (ASC, BSC) la viste con una fotografía aparentemente sencilla pero muy calculada: luz suave, textura delicada y una hora mágica escocesa que se queda grabada.
La película
Extraña pero muy simpática película, ambientada en un pequeño pueblo del norte de Escocia y que tiene como protagonista al señor MacIntyre, un empleado (Peter Riegert) de una compañía petrolífera norteamericana, con sede en Houston, que es enviado a este lugar por su jefe (Burt Lancaster), a fin de que lo compre para instalar allí una refinería. Pero una vez llega a la costa de Escocia y comienza a convivir con los lugareños, las cosas empiezan a salir de manera diferente a lo previsto por todos. “Local Hero” es una rara y ácida película, a medio camino entre el drama y la comedia, con excéntricos personajes y situaciones más bien disparatadas, que sin embargo funciona muy bien gracias a un tono que bascula entre lo onírico y el absurdo, pero que deja entrever varias capas de profundidad en la historia que cuenta y la forma en que la ejecuta el guionista y director Bill Forsyth, que ganó el premio BAFTA al mejor director por su labor tras las cámaras en este film. Dennis Lawson, en un papel estelar, Peter Capaldi, Fulton Mackay y Jenny Seagrove completan el reparto de un film rodado en espectaculares localizaciones y con producción de David Puttnam.

El director de fotografía
El director de fotografía fue Chris Menges [ASC, BSC], que colaboró también después con el director Bill Forsyth en “Confort and Joy” (1984). De alguna manera, podría decirse que “Local Hero” cierra la primera etapa de la filmografía de Menges, que comenzó con documentales y películas como “Kes” a finales de los años 60, ya que justo después enlazó dos premios Oscar casi consecutivos, por su labor (en ambos casos) a las órdenes de Roland Joffé en “The Killing Fields” (1984) y “The Mission” (1986), que como es lógico le situaron en el estrellato y Menges, en lugar de dedicarse a buscar grandes superproducciones, para bien o para mal decidió emplear sus esfuerzos en la dirección, comenzando con la multipremiada “A World Apart” (1988). Pero después de nueve años ausente en la dirección de fotografía, recuperó su carrera a lo grande con “Michael Collins” (Neil Jordan, 1996), por la que fue nominado al Oscar, rodando después títulos importantes como “The Boxer” (Jim Sheridan, 1997), “The Pledge” (Sean Penn, 2001), “The North Country” (Niki Caro, 2005), “The Three Burials of Melquiades Estrada” (Tommy Lee Jones, 2005) o “The Reader” (Stephen Daldry, 2008), por la que obtuvo una última nominación al Oscar, compartida con Roger Deakins, al que sustituyó tras una pausa en el rodaje que hizo que el afamado director de fotografía no pudiera terminar el trabajo por problemas de agenda. Después volvió a trabajar con Daldry en “Extremely Loud & Incredibly Close” (2011), superados ya los 70 años de edad, aunque ha continuado trabajando al menos hasta “Waiting for the Barbarians” (Ciro Guerra, 2019).

Análisis del estilo visual
El estilo de Chris Menges es siempre identificable, tanto por su uso de la luz natural y rodajes con niveles de luz muy bajos, como por su dominio tanto de los exteriores como -curiosamente, porque muchas veces parece que destacan más sus memorables exteriores- sobre todo por ser un extraordinario director de fotografía de interiores, que es la circunstancia en la que siempre destaca aún más: es muy claro que algunos de sus exteriores en “Local Hero” son absolutamente portentosos, empleando la hora mágica y la orientación oeste de una playa muy al norte de Escocia (en la que seguramente esa hora mágica duraría mucho, puede que horas, a comienzos del verano de 1982), pero como en las citadas “The Killing Fields” o “The Mission”, los interiores de Menges tampoco se quedan atrás. En esa época se produjo justo la transición entre las clásicas emulsiones de 100 ASA y las nuevas (primero Fuji, luego Kodak) de 250 ASA, pero es probable que Menges no tuviera acceso aún a las mismas. A lo que sí que tuvo acceso es a su propio juego de lentes Zeiss High Speed o T1.4 “B Speeds”, con iris triangular, que le permitían rodar interiores muy abierto de diafragma o esos gloriosos exteriores en la hora mágica.

El film comienza con una serie de escenas ambientadas en Houston que quizá sean lo menos interesante del trabajo de Menges, que curiosamente tuvo que contar con Michael Coulter como operador de cámara, (una situación difícil probablemente, ya que Coulter ya había hecho dos películas con el director Bill Forsyth como director de fotografía y, de hecho, volvería a trabajar con Coulter después de sus dos películas con Menges). En estas escenas americanas, el uso de la difusión, que no está presente en la carrera posterior de Menges, es muy llamativo e intrusivo, con un filtro de la familia Low-Contrast, Fog o, seguramente, Double Fog, que es a todas luces excesivo sobre todo cuando se combina con algo de luz solar intensa. Este filtrado en mayor o menor medida está presente durante casi toda la película, con la excepción de las escenas exteriores rodadas con niveles de luz de ambiente más bajos. Y funciona bien excepto cuando Menges vuelve a emplearlo con algo de luz del sol. Pero por lo general, el filtraje hace que la imagen sea suave, delicada y posea una bonita textura, que se complementa muy bien con el estilo de luz suave que el director de fotografía siempre utiliza. En las escenas diurnas, la luz siempre está justificada en las ventanas, mientras que en las nocturnas, Menges emplea algo de iluminación diegética y, sobre todo, muchas veces, luz cenital muy suavizada y tamizada para iluminar verdaderamente a los actores sin llamar la atención sobre la procedencia de la misma.

Este estilo, que emparenta con John Alcott, David Watkin, Gordon Willis y, en términos contemporáneos, con Roger Deakins, no ha quedado para nada anticuado y podría decirse que, sin el filtraje y un rodaje en digital, por ejemplo con una Arri Alexa (que es la cámara HD que ha empleado Menges en los últimos años), podría ser totalmente actual y seguiría luciendo espléndido en su sencillez. Pero a pesar de la elegancia de los interiores, lógicamente es muy probable que lo que quede en la retina del espectador sean los exteriores, no tanto los “normales” que transcurren en el pueblo con cielos encapotados, que son muy naturales, sino los rodados en la hora mágica en las playas o en el propio pueblo, cuando el protagonista acude a hacer sus llamadas telefónicas. La forma en que capta Menges la hora mágica es excepcional, como decíamos, seguramente beneficiándose del tiempo de rodaje extendido en latitudes tan al norte, pero el caso, es que sus cielos rosáceos o rojizos, con los personajes en contraluz, casi en silueta, pero con detalle, son absolutamente emblemáticos. Y el momento que la cámara de Menges capta en plano general, con esa hora mágica, y en el que una luz aparece al fondo y va acercándose hasta que comprendemos que es un helicóptero real, es sencillamente emocionante.

Conclusión final
Los resultados son, por consiguiente, muy buenos, aunque algo irregulares por ese uso a veces excesivo de la difusión en cámara, que es el elemento que, desde la perspectiva que nos ofrecen los más de cuarenta años transcurridos desde el estreno de la película, es sin duda el que más (aunque casi el único) que se ha quedado viejos. Por consiguiente, no es extraño en absoluto que Chris Menges fuera nominado por primera vez a los BAFTA por este trabajo, y mucho menos aún que, seguramente a través del productor David Puttnam, pudiera hacerse cargo de dos producciones tan importantes en su época como “The Killing Fields” o “The Mission”, ni tampoco es extraño que, con su estilo y su talento, consiguiera alzarse con sendos premios Oscar por cada una de esas películas. “Local Hero”, desde luego, y sin ser tan conocida, muestra todas sus cualidades como director de fotografía, con su maravilloso uso de la luz tanto en interiores como en sus cuidadísimos exteriores en la hora mágica del atardecer. Los efectos visuales, empleados en las secuencias de las auroras boreales, acreditan entre otros al maestro británico Wally Veevers.
Vista en Blu-ray
ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2026.
El Autor
Ignacio Aguilar, AEC, además de ser autor y editor de ON FILM & DIGITAL, es director de fotografía en activo. Ha fotografiado películas como «La Pasajera» (Fernando González Gómez, Raúl Cerezo, 2021), «Viejos» (ídem, 2022), «Rabios@» (Luis Mª Ferrández, 2025), o las escenas españolas del Western «Dead Souls» (Alex Cox, 2025). Tiene pendiente de estreno «Los Que Vienen» (Víctor Català, 2026). Además colabora en diversos centros educativos, tanto en Master, como Grados o Diplomaturas, en TAI, ESCAC, THE CORE o ECAM, entre otros. Es «Independent Certified Expert» (ICE) de Sony, así como embajador en España para las lentes Cooke SP3. Las opiniones del autor son estrictamente personales. No dudes en contactar para cualquier proyecto creativo.