Título en España: Green Book
Año de Producción: 2018
Director: Peter Farrelly
Director de Fotografía: Sean Porter
Ópticas: Leica Summilux-C
Formato y Relación de Aspecto: Arri Alexa Mini (Arriraw 3.4k), 2.00:1
Vista en HDTV
Sean Porter combina la Alexa Mini y las Leica Summilux-C para construir una imagen limpia, sofisticada y de escasa profundidad de campo, tan correcta como deliberadamente académica.
La película
“Green Book” fue la gran triunfadora de la edición de los premios Oscar correspondientes al año 2018. En la gala de entrega se alzó con las estatuillas a la mejor película, al mejor guion original y al mejor actor secundario —Mahershala Ali—, además de obtener candidaturas al mejor montaje y al mejor actor principal —Viggo Mortensen—.
El argumento, basado en una historia real ambientada a comienzos de los años sesenta, tiene como protagonista a un italiano —Mortensen—, trabajador de locales nocturnos, que durante un período de ocho semanas se convierte en el chófer de un pianista clásico de raza negra —Ali—, al que debe acompañar y cuidar en un largo viaje por los estados del sur de los EE. UU.
Como es de prever, la tensa relación que mantienen al inicio comienza a convertirse en una amistad, al tiempo que diversos acontecimientos, sobre todo racistas, van sucediéndose durante la gira de conciertos.
Se trata de una película claramente fabricada para ganar premios, sustentada, eso sí, en unas muy buenas interpretaciones del dúo protagonista —aunque uno de los actores ganase el premio de secundario… sic—. Pero, a la postre, es cine familiar plagado de buenas intenciones, tan fiel al manual de las mismas que, sin poseer grandes valores cinematográficos, se deja ver con agrado durante sus 130 minutos de proyección.

El director de fotografía
El director de fotografía escogido por Peter Farrelly es Sean Porter, un operador absolutamente desconocido hasta el momento por quien escribe estas líneas. Además de un buen puñado de cortometrajes, hasta la fecha únicamente había firmado algunos largometrajes como “Green Room” (Jeremy Saulnier, 2015), “Rough Night” (Lucia Aniello, 2017), “20th Century Women” (Mike Mills, 2016) o una de esas películas en las que anda metido el Nicolas Cage actual, “The Trust” (Alex y Benjamin Brewer, 2016).
Es, por lo tanto, un director de fotografía cuya carrera en cine en realidad no había hecho más que empezar, por lo que era muy probable que el éxito de “Green Book” supusiera un importante empujón en la trayectoria de este operador, también activo en publicidad, aunque en el momento de publicación original existiera poca información acerca de él y de su trabajo.

Análisis del estilo visual
Ambientada en concreto en el otoño de 1962, la imagen de “Green Book”, como la de muchas otras películas de época rodadas mediante adquisición digital con la Arri Alexa, no intenta emular ni la estética del cine de aquel período ni el propio celuloide en el que se rodaban entonces las películas.
Podría decirse que, como confirmación de que el aspecto HD ya es plenamente aceptado por el espectador sin necesidad de conversiones, imitaciones o filtrajes, “Green Book” es un film más que, además de rodar en digital, emplea lentes modernas. De este modo, su textura es extraordinariamente limpia, detallada y contrastada, fruto del uso de uno de los juegos de lentes con mejor rendimiento del mercado: las Leica Summilux-C, cuyas aperturas máximas de diafragma son T1.4 en todo el rango focal.
Unidas a la Alexa Mini, las Leica proporcionan imágenes excepcionales, que sobresalen especialmente por la manera en que las emplea Porter: muy abiertas de diafragma en toda circunstancia, incluidos los exteriores diurnos. Como consecuencia, la película destaca a nivel estético por su escasa profundidad de campo y sus fondos desenfocados, en los que las Summilux ofrecen un estupendo bokeh, mientras los personajes, a foco, son perfectamente definidos por las lentes sin introducir el menor atisbo de aberración óptica o suavidad.
Para profundizar en las Leica Summilux-C y otros juegos de ópticas cinematográficas modernas:
Guía de Ópticas de Cine: lentes esféricas, anamórficas y Full Frame

Ver el espectáculo que suponen las Summilux es, como decimos, el mayor reclamo estético del film, aunque también es cierto que Porter deja que en muchas ocasiones el sol incida directamente sobre los objetivos para mostrar flares en pantalla. Quizá no sean los destellos más espectaculares que hemos podido ver, pero añaden una capa de interés sobre una imagen que durante gran parte del metraje muestra a dos hombres dentro de un coche, mientras uno conduce y el otro se sienta en la parte posterior.
La iluminación de Porter no es especialmente interesante, en cambio. Es cierto que se esfuerza bastante —con resultados satisfactorios— por conseguir que todo el film posea el aspecto sofisticado necesario para separar la realidad actual de la “época”. En este sentido, en colaboración con el diseño de producción y el vestuario, además de las esforzadas caracterizaciones de Mortensen y Ali, no hay un solo fotograma de “Green Book” que no respire el período en que se ambienta la historia.
Pero la luz de Porter, a la par que sofisticada, está carente de alma: todo luce bien, bonito incluso, pero sin atmósfera, como quien se limita a ilustrar un ambiente sin entrar profundamente en él. No se trata de una limitación de presupuesto, sino que el concepto o tono amable del film probablemente sea lo que impida tomar otro camino que no sea, también en lo estético, el academicismo total y absoluto.

Conclusión final
Los resultados, por lo tanto, son correctos, pero no destacan especialmente. Quizá lo más llamativo, además del uso de las Leica Summilux, sea la elección de fotografiar las noches con luz de sodio y su imitación cinematográfica, cuando el cine de la época tendía a mostrar noches azuladas, con una o varias fuentes de luz muy grandes, muy altas y a contraluz. También resulta interesante la introducción de algunos tonos verdosos o cian que se separan de lo más habitual.
Pero, quitando esos detalles, se trata, como decimos, de un film tan bien hecho como encasillado en sus patrones fílmicos. El conjunto se puede ver con cierto agrado, pero a nivel de puesta en escena o iluminación no posee la menor personalidad, dado que —para bien o para mal— todas y cada una de sus elecciones tienen como objetivo resultar lo más anónimas y convencionales que les sea posible a sus creadores, a fin de contentar al rango de espectadores más amplio posible.
© Ignacio Aguilar, 2019. Revisada en 2026.
El autor
Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.