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Red Beard / Akahige (1965) - Fotografía de Asakazu Nakai y Takao Saito - Ignacio Aguilar
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Red Beard / Akahige (1965) – Fotografía de Asakazu Nakai y Takao Saito

«Red Beard» / «Akahige»
Título en España: Barbarroja
Año de Producción: 1965
Director: Akira Kurosawa
Director de Fotografía: Asakazu Nakai, JSC & Takao Saito, JSC
Formato y Relación de Aspecto: 35mm anamórfico (TohoScope), 2.35:1

Un blanco y negro anamórfico y una puesta en escena milimétrica de Akira Kurosawa, con fotografía de Asakazu Nakai y Takao Saito.

La película

Adaptación de una colección de historias cortas de Shûgorô Yamamoto, a cargo del cineasta Akira Kurosawa, ambientada en el siglo XIX, que tiene como protagonistas a dos doctores: uno joven y ambicioso (Yûzô Kayama), Yasumoto, que es enviado a la clínica de otro, apodado Barbarroja (Toshiro Mifune), que bajo su rudo aspecto y fuerte temperamento, esconde a un médico bondoso y dedicado a sus pacientes, todos ellos de escasos recursos. A través de una serie de historias interconectadas, Barbarroja irá guiando y orientando a Yasumoto en su profesión. «Red Beard» es un notable relato del cineasta japonés, bien interpretado y muy bien narrado, a través de la historia de los protagonistas como de las relativas a los pacientes que pasan por sus manos, que se intercalan con maestría. Quizá, todo el tiempo que se toma Akira Kurosawa en retratar tan bien a sus personajes, y el cariño y humanidad que se desprende de la película, provocan un ritmo muy pausado -con largos silencios entre diálogos- y una duración (185 minutos) quizá excesiva, lo que a priori hace que «Red Beard» no sea la película más accesible de su director.

Los directores de fotografía

Los directores de fotografía fueron Asakazu Nakai [JSC] y Takao Saito [JSC], los cuales fueron colaboradores habituales del cine de Akira Kurosawa durante décadas y, de hecho, obtuvieron una nominación al Oscar, cada uno de ellos, junto con un tercer director de fotografía (Shoji Ueda), por su trabajo junto al director en «Ran» (1985). Nakai colaboró por tanto con el director durante 39 años, comenzando con «No Regrets of my Youth» (1946) y en un total de doce películas, que incluyen clásicos como «Ikiru» (1952), «Seven Samurai» (1954), «High & Low» (1963) o «Dersu Uzala» (1975). Saito, por su parte, además de trabajar también en «High & Low», se hizo cargo principalmente de la segunda parte de la filmografía del realizador, con títulos como «Dodes’ka-den» (1970), «Kagemusha» (1980), «Dreams» (1990) o «Rhapsody in August» (1991).

Análisis del estilo visual

La clave de su colaboración se encuentra en el artículo de «American Cinematographer» de Julio de 1986 relativo al rodaje de «Ran»: uno de los directores de fotografía era el principal, pero los dos estaban capacitados para tomar decisiones autónomas y cada uno de ellos operaba una de las cámaras con las que Akira Kurosawa solía rodar de manera simultánea. En el caso de «Ran», el principal y el que preparó durante más tiempo el rodaje fue Saito, ya que Nakai tenía 75 años en aquél momento, pero en el de «Red Beard», probablemente fuera al revés y fuera Nakai el que ejerciera como supervisor. Fue, parece ser, un rodaje muy largo, por un período superior a un año, en el que Akira Kurosawa dispuso de un gran y detallado decorado para rodar, aunque principalmente «Red Beard» es una película de interiores y en blanco y negro. Fue de hecho su última en renunciar de manera voluntaria a un rodaje en color (pues por sus presupuestos podría haber accedido al mismo sin problema) y también, como consecuencia, su última película en formato panorámico anamórfico, que usó en sus films desde «The Hidden Fortress» (1957) hasta el presente título y, deberíamos añadir, lo hizo además de manera emblemática, por su peculiar estilo de teleobjetivos y focales larguísimas.

Toshiro Mifune en "Red Beard" de Akira Kurosawa, rodada en TohoScope.

Ello se debe a dos factores, clásicos en el director: de un lado, da la sensación de que las focales empleadas fueron entre el 100mm y el 500 anamórfico 2x (que equivalen, en formato esférico, a un rango 50-250mm), lo que comprime enormemente la perspectiva. Ello además no quiere decir que Akira Kurosawa rodase únicamente planos cortos o cerrados; de hecho, sus películas son famosas por sus planos generales. Pero para realizarlos, usando teleobjetivos, hacía que sus cámaras se situasen muy lejos de la acción, obteniendo tomas generales con los mismos, lo cual es muy inusual. Y el segundo factor, estrechamente con el primero, es que a pesar de dicha perspectiva comprimida y empleo de teleobjetivos, que reducen enormemente la profundidad de campo, a Kurosawa le gustaba que personajes y fondos estuvieran enfocados siempre que fuera posible. Por ello, sus directores de fotografía se veían obligados a iluminar hasta niveles prácticamente inauditos en interiores (especulando, T11, T16 y hasta T22 para algún plano con el 500mm), a fin de obtener ese aspecto «Deep Focus» tan inusual con lentes tan largas. Habitualmente, este tipo de profundidad tiende a funcionar mejor en blanco y negro (pues en color, tener los fondos enfocados puede despistar), pero además, quizá la necesidad de utilizar brutales cantidades o intensidades de luz en interiores, también le funcione mejor con la renuncia al color, pues el film habría tenido, probablemente, un aspecto muy artificial.

De este modo, gracias al trabajo de multicámaras con teleobjetivos anamórficos y diafragmas cerrados, Akira Kurosawa consigue composiciones que muchas veces son memorables, situando perfectamente a tres, cuatro o cinco personajes a lo ancho de su encuadre panorámico. Y de vez en cuando, en escenas con muchos más personajes, la perspectiva aplanada con tanta profundidad de campo crea efectos muy interesantes que, de algún modo, tienen un efecto pictórico o recuerdan, incluso, a los retablos religiosos en los que múltiples personajes se agolpan los unos con los otros. Quizá el resultado global no es tan interesante como el mismo tipo de efecto cuando aparece en «Yojimbo» (1961), «High & Low» o la propia «Ran». Ello se debe, en parte, porque a pesar de que el decorado es estupendo, gran parte de las escenas transcurren en interiores muy austeros y con paredes lisas -que se supone que imitan lo que sería realmente una clínica en Japón en el siglo XIX-, de manera que ese efecto «Deep Focus» no resulta tan estilizado y llamativo. Y, quizá debido a los inmensos niveles de intensidad de luz, la imagen también es algo plana, poco contrastada y con demasiadas sombras involuntarias en paredes, posiblemente fruto de usar tantos aparatos de luz.

Composiciones tipo retablo en "Red Beard"

Conclusión Final

Pero, cuando el director cuenta alguna de las historias que forman parte del film y que transcurren fuera del decorado principal, la fotografía se eleva a otro nivel superior, más perceptible en otros films de su autor. Y aunque «Red Beard» estéticamente no sea tan interesante como otros títulos de su realizador, no es impedimento para que posea un momento particularmente prodigioso, casi al final de la proyección: cuando la cámara se adentra en el interior de un pozo, mostrando el agua en su interior, el reflejo de los que están mirándola desde arriba y una gota de agua que cae y rompe dicho reflejo; momento que por sí solo ya es de los que merece el precio de la entrada.

Vista en Blu-ray

ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2026.

El Autor

Ignacio Aguilar, AEC, además de ser autor y editor de ON FILM & DIGITAL, es director de fotografía en activo. Ha fotografiado películas como «La Pasajera» (Fernando González Gómez, Raúl Cerezo, 2021), «Viejos» (ídem, 2022), «Rabios@» (Luis Mª Ferrández, 2025), o las escenas españolas del Western «Dead Souls» (Alex Cox, 2025). Tiene pendiente de estreno «Los Que Vienen» (Víctor Català, 2026). Además colabora en diversos centros educativos, tanto en Master, como Grados o Diplomaturas, en TAI, ESCAC, THE CORE o ECAM, entre otros. Es «Independent Certified Expert» (ICE) de Sony, así como embajador en España para las lentes Cooke SP3. Las opiniones del autor son estrictamente personales. No dudes en contactar para cualquier proyecto creativo.



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