«Bugonia»
Título en España: Bugonia
Año de Producción: 2025
Director: Yorgos Lanthimos
Director de Fotografía: Robbie Ryan, BSC, ISC
Ópticas: Panavision GW, Primo, Super Speed, Zeiss Master Prime
Emulsión: Kodak 5203 (50D), 5207 (250D), 5219 (500T), Double-X 5222 (200T)
Formato y Relación de Aspecto: 8-perf 35mm (VistaVision), 1.50:1
Otros: 4K Digital Intermediate
VistaVision, Panavision GW y luz integrada: Robbie Ryan firma para Yorgos Lanthimos una comedia negra de gran precisión formal y textura espléndida.
La película
Adaptación cinematográfica de la película surcoreana «Save the Green Planet!» (Jang Joon-hwan, 2003), que en este caso tiene como protagonistas a dos hombres conspiranoicos (Jesse Plemons y el debutante Aidan Delbis) que, convencidos de que sus abejas están en peligro de extinción como consecuencia de los compuestos químicos generados por la empresa para la que trabajan, deciden secuestrar a la CEO de la compañía (Emma Stone), convencidos de que es una extraterrestre que pretende no solo destruir a sus abejas, sino a la humanidad. El hilarante argumento da pie a una de las películas más disfrutables del cineasta griego Yorgos Lanthimos, que sin hacerse invisible, se muestra mucho menos intervencionista como director que en algunos de sus títulos anteriores.
El resultado es una comedia negra (muy negra) muy bien filmada y extraordinariamente bien interpretada por el trío protagonista, que se ve con mucho agrado al menos en un primer visionado (habría que ver si aguanta realmente una revisión), aunque quizá el film en su conjunto, por ser una «adaptación» de una película existente, con guión ajeno, etc. pueda percibirse como una obra menor dentro de la filmografía de su autor.

El director de fotografía
El director de fotografía es el irlandés Robbie Ryan [BSC, ISC], quien viene fotografiando todas las películas de Yorgos Lanthimos desde que comenzaran a colaborar con «The Favourite» (2018), por lo que además del presente título, se ha hecho cargo de «Poor Things» (2023) y de «Kinds of Kindness» (2024). Fue candidato al Oscar por las dos primeras. Quizá su nombre comenzó a sonar de la mano de Andrea Arnold, con quien rodó «Fish Tank» (2009) o «American Honey» (2016), entre otras, a la par que empezó a trabajar con Ken Loach en «Angels’ Share» (2012), a las que seguirían «Jimmy’s Hall» (2014), «I, Daniel Blake» (2016), «Sorry We Missed You» (2019) y «The Old Oak» (2023). También fue celebrada su colaboración con Noah Baumbach en «Marriage Story» (2019), en su crudo realismo, si bien ya habían trabajado antes en «The Meyerowitz Stories» (2017). Por consiguiente, porque además posee un fuerte carácter innovador, es uno de los nombres a seguir claramente en la actualidad, además de que una vez se ha consolidado en la industria, puede dar rienda suelta a su creatividad con mayor facilidad, al contar con presupuestos más amplios.

Análisis del estilo visual
Fruto de esa experimentación, nacen sus cuatro obras con Lanthimos: bajos niveles de iluminación y focales angulares extremas en «The Favourite»; lentes petzval, además de esas focales angulares extremas, e incluso blanco y negro, en «Poor Things», así como formato anamórfico en «Kinds of Kindness». En el caso de «Bugonia», los cineastas, si bien quizá se mueven en terrenos más convencionales, han optado por seguir la estela de «The Brutalist» (2024) y de «One Battle After Another» (2025), entre otros rodajes, que han optado por el resurgir del formato 8-perf 35mm denominado VistaVision, con la cámara Wilcam. Con un área de negativo de justo el doble de tamaño que un 35mm convencional, las imágenes del VistaVision son más definidas, menos granuladas y de mayor calidad que un 35mm, siendo además un formato «Full Frame», equivalente a una Arri Alexa LF, a una Sony Venice o bien una Red V-Raptor, pero en celuloide.
El problema del VistaVision a día de hoy (aunque parece que vuelve con fuerza, llevaba sin usarse para un largometraje completo desde 1961 con «One-Eyed Jacks», dirigida y protagonizada por Marlon Brando) es que las cámaras son ruidosas, poco fiables mecánicamente (rompen la película con frecuencia, o se atascan) y además, sus chasis horizontales dificultan la operación de cámara (puesto que van detrás o a un lado de la cámara, en lugar de encima, como en un formato vertical como el 35mm normal o incluso el 5-perf 65mm, que sería lo más parecido en cuanto a calidad; el VistaVision estaría a medio camino entre ambos formatos).

En cuanto a las lentes, por supuesto cualquier lente Full Frame en «PL» diseñada para cualquier cámara digital es válida, si bien, tanto el film de Paul Thomas Anderson como el presente han utilizado principalmente un juego de lentes esféricas customizado por Panavision, denominado GW, porque está inspirado en las lentes esféricas Panavision de los años 70 y 80 que casi siempre utilizaba Gordon Willis. En este caso, complementando las focales teleobjetivo con los Panavision Primo tradicionales, y alguna que otra lente suelta. Para alguna escena de diálogo, bien por necesidades de sonido (más silencio) o por problemas con la segunda cámara VistaVision, los cineastas también han rodado aisladamente en Super 35 convencional, con ópticas Arri/Zeiss Master Prime, más nítidas y contrastadas que las GW (que son suaves y muy propensas al flare), quizá para contrarrestar esos planos rodados en 4-perf 35mm en lugar de 8-perf.
El VistaVision, que para su implementación total necesita alguna cámara nueva creada por Arri o Panavision, tiene una relación de aspecto nativa de 1.50:1, que aquí se ha utilizado como relación de aspecto definitiva. A nivel de calidad de imagen, el VistaVision ofrece el máximo posible en 35mm; no es «Bugonia» precisamente un film para lucirlo de todos modos, si bien gran parte de las tomas exteriores (las de las abejas, las de la oficina, las de la casa de Emma Stone, etc.) sí son capaces de dar una idea de su potencial, que tan bien exploró Alfred Hitchcock en los años 50 con «To Catch a Thief», «Vertigo» o «North by Northwest».

Estéticamente, los grandes angulares que tanto gustan a Yorgos Lanthimos están presentes, pero como focales Full Frame aprox. 21mm o 24mm (en lugar de 6mm de títulos anteriores), que son empleados por ejemplo en muchos exteriores para realizar seguimientos de personajes con travellings laterales, o bien para seguir a coches o incluso bicicletas. En la relación de aspecto de 1.50:1 o 3:2, como prefiramos llamarla, además de los personajes, aparece mucho de lo que los rodea simultáneamente, pero sin la distorsión que habitualmente asociaríamos a ángulos de visión tan amplios en un formato convencional.
Estos travellings o movimientos (que a veces parecen hechos desde una grúa o cabeza estabilizada desde un vehículo) están ejecutados con una enorme precisión, y dan a la película un aire formal y una seriedad que hace incluso que, por contraposición, lo ridículo de la historia que están contando los cineastas resulte más divertida. Todas estas escenas, por lo general, están expuestas de manera «intensa» por Robbie Ryan, de manera que sus negativos lucen espléndidos, nítidos, muy saturados, pero con la textura propia del celuloide, en oposición a la aséptica limpieza de la adquisición digital.

En los interiores, Ryan y Lanthimos mezclan más las focales, si bien en el decorado (porque la casa lo es, sótano incluido) hay más variedad. Lo que más destaca, sin duda, es cómo los cineastas emplean y les gusta que se note, además, muchas fuentes de luz integradas en el decorado. La planta de arriba de la casa está dominada por una luz cálida que a veces se mezcla con una tenue luz diurna, pero generalmente, en las escenas nocturnas, se mezcla con fuentes de diferentes temperaturas, que marcan un poco las distinciones entre comedor, salón o cocina, incluyendo un fondo verdoso a lo Robby Muller. En el sótano, la luz es más aséptica, algo que está hecho adrede, con el uso de fluorescentes también integrados en los techos, que generan un contraste elevado y dan una sensación más «electrónica» que la luz de tungsteno, especialmente cuando se mezclan con el maquillaje y caracterización de Emma Stone.
No es que las imágenes sean especialmente interesantes (aunque lucen bien), sino que lo interesante es el diseño del lugar y cómo, poco a poco, se va mostrando el espacio, fragmentándolo entre las diferentes secuencias. En las escenas en la mesa, rodadas a veces con dos cámaras (es probablemente donde entró en acción el Super 35), los cineastas escogen muy bien los ángulos y aíslan a los personajes; no parece que haya una cobertura de «rodar por rodar», sino que cada frase, cada momento, dan la apariencia de estar rodados de manera muy precisa. En estas escenas, al menos en los generales, aparecen los techos, de manera que esa iluminación integrada de Robbie Ryan, que «ilumina de verdad», resulta más interesante.

Conclusión final
Los resultados, que incluyen algo de blanco y negro, juegan, desde luego, mucho más a la consistencia que «Poor Things»; «Bugonia» es un trabajo muy sólido en este aspecto, coherente y en el que la línea marcada desde el inicio se sigue hasta el final. Da un poco la sensación, eso sí, de que el VistaVision está escogido porque el status de Lanthimos y de Robbie Ryan lo permite; es muy posible que el film hubiera lucido muy parecido -quizá no con tanta calidad- de haber sido rodado en Super 35 con un tratamiento similar de los negativos y aperturas de diafragma algo mayores (el film está rodado entre T2 y T2.8 en VistaVision). Pero lo cierto es que el partido que se obtiene del gran formato es evidente, así como también lo es el deseo de aislar a los personajes haciendo uso del desenfoque o mayor desenfoque que conlleva el formato «Full Frame», así como de componer en una relación de aspecto 3:2 no solo porque es «cool» y moderno, sino con una pretensión evidente (y muy lograda) de emplear bien la mayor altura que ese «aspect ratio» ofrece en comparación con otros más anchos y panorámicos.
Así pues, «Bugonia» ofrece un trabajo muy sólido, un claro dominio de la luz integrada y de cómo exponer bien el celuloide para que luzca frecuentemente espléndido en pantalla, así como composiciones que, más allá de la pretensión de innovar -más retraída aquí en Lanthimos que en otras de sus películas- lo que hacen es reforzar lo que se está contando de manera más que eficiente. Quizá este perfil más bajo impida ver a Robbie Ryan como candidato a los grandes premios del año, pero quizá sea más disfrutable que su versión más estridente junto al realizador griego.
Vista en HDTV 4K
ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2026.
Ignacio Aguilar, AEC, además de ser autor y editor de ON FILM & DIGITAL, es director de fotografía de películas como «La Pasajera» (Fernando González Gómez, Raúl Cerezo, 2021), «Viejos» (ídem, 2022), «Rabios@» (Luis Mª Ferrández, 2025), o las escenas españolas del Western «Dead Souls» (Alex Cox, 2025). Tiene pendiente de estreno «Los Que Vienen» (Víctor Català, 2026). Además colabora en diversos centros educativos, tanto en Master, como Grados o Diplomaturas, en TAI, ESCAC, THE CORE o ECAM, entre otros. Es «Independent Certified Expert» (ICE) de Sony, así como embajador en España para las lentes Cooke SP3. Las opiniones del autor son estrictamente personales.