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Conclave - Ignacio Aguilar
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Conclave

Adaptación cinematográfica de una novela de Robert Harris («Enigma», «The Ghost Writer», «J’Accuse»), escrita para la pantalla por Peter Straughan («Tinker Tailor Soldier Spy») y dirigida por el alemán Edward Berger («All Quiet on the Western Front»). Tiene como protagonista a un cardenal de la iglesia católica (un sobrio Ralph Fiennes) que, tras el fallecimiento del Papa, tiene como misión organizar y supervisar el nuevo cónclave en el que se eligirá a su sucesor. Sin tener él mismo aspiraciones de ocupar el cargo, a medida que comienzan las votaciones, sin embargo, tendrá que ir haciendo frente a una serie de situaciones e intrigas, que se van produciendo a medida que los otros cardenales comienzan a recibir los votos. El buen reparto, que además de Fiennes, incluye a John Lithgow, Stanley Tucci, Isabella Rossellini o el debutante Carlos Diehz, es quizá la mejor baza de una película de «intrigas palaciegas» que, por más que sea fiel a las tradiciones vaticanas y de tener un desarrollo interesante, resulta decepcionante en su resolución y demasiado superficial en general, lo cual merma claramente los resultados.

El director de fotografía es el francés Stephane Fontaine [AFC], que se hizo popular a raíz de su trabajo con el director Jacques Audiard en «Un Prophète» (2009), drama carcelario que obtuvo reconocimiento internacional, aunque ya había iniciado una carrera en EEUU previamente, de la mano de Kasi Lemmons con «Talk To Me» (2007) y de Barry Levinson, con «What Just Happened?» (2008), protagonizada por Robert De Niro. Desde entonces, ha encadenado trabajos como «The Next Three Days» (Paul Haggis, 2010), «De rouille et d’os» (Jacques Audiard, 2012), «Captain Fantastic» (Matt Ross, 2016), «Jackie» (Pablo Larraín, 2016) o «Elle» (Paul Verhoeven, 2016).

A priori, por su premisa, «Conclave» no se configuraba como la película más interesante a nivel visual, pues principalmente lo que aparecen en pantalla son múltiples conversaciones entre los miembros de la iglesia que la protagonizan, en las depedencias de El Vaticano, recreado en un palacio cerca de Nápoles, en el sur de Italia. Y lo cierto es que Berger y Fontaine tratan de dotar a la película de cierto interés en este sentido, pero sin caer en un esteticismo vacuo que desvíe la atención de la propuesta. Sobre todo, lo que intentan es crear un lenguaje en el que la reducida profundidad de campo (del formato full-frame) juegue un rol importante (de ahí esos planos de espaldas de Ralph Fiennes, con el enfoque en su espalda, bien sean estáticos o en movimiento), o mediante composiciones de imagen amplias y con muchos personajes en el encuadre, a veces, desde situaciones elevadas para mostrar a los miembros de la iglesia como un grupo, por encima de las individualidades.

Pero en general, como se apreció en la superior «All Quiet on the Western Front», Edward Berger es un director de corte clásico, por lo que gran parte del film está resuelto con oficio con planos y contraplanos con escorzo, a pesar de lo cual, hay un momento extraño en un pasillo, en una conversación entre Ralph Fiennes y Stanley Tucci, en la que los cineastas se saltan (por la posición de Tucci) el eje, suponemos que adrede, pero sin motivo aparente. A nivel lumínico es evidente el esfuerzo de Stephane Fontaine por crear cierta atmósfera, lo cual se hace evidente desde la escena inicial, con lámparas integradas y bastante luz cenital, que provoca interesantes claroscuros sobre todos los personajes, aunque el director de fotografía francés también introduzca casi siempre una luz de ojos sobre los personajes que hace que siempre se los vea de manera correcta, en un sentido académico del término. Pero a pesar de que la iluminación es de alto contraste y contiene sombras profundas, lo cierto es que el aspecto visual de la película es algo monótono: más que por culpa de Fontaine, porque las localizaciones tampoco ofrecen muchas más posibilidades, ni la temática, un planteamiento más moderno o variado.

El grueso del rodaje (que incluye algún plano con zoom aquí y allá) está efectuado con las lentes Blackwing del fabricante Tribe7, que ofrecen un adecuado aspecto vintage (que se aprecia sobre todo en los desenfoques, similares a los de las ópticas Canon FD o Nikon de los años 70 y 80) pero que para nada es intrusivo y, en cambio, seguramente haya restado la suficiente nitidez como para que la captura digital (con la cámara Red V-Raptor) obtenga un aspecto algo más cinematográfico. En este sentido, desde luego, los cineastas han tratado de obtenerlo, sin duda, puesto que además la película está finalizada con una evidente capa de grano sobre sus imágenes. Aún con todo, los resultados, siendo buenos, distan mucho de ser deslumbrantes, a pesar del evidente oficio con el que está rodado el film en su integridad.

Título en España: Cónclave
Año de Producción: 2024
Director: Edward Berger
Director de Fotografía: Stephane Fontaine, AFC
Ópticas: Blackwing Tribe7, Angenieux Optimo
Formato y Relación de Aspecto: Red V-Raptor (Redcode RAW, 8K), 2.4:1
Otros: 4K Digital Intermediate

Vista en HDTV 4K

© Ignacio Aguilar, 2025.



Language / Idioma