Título en España: Corazones de Acero
Año de Producción: 2014
Director: David Ayer
Director de Fotografía: Roman Vasyanov, ASC, RGC
Cámaras: Panavision Panaflex Millennium XL2
Ópticas: Panavision G-Series, AWZ2 40-80mm, ATZ 70-200mm y C1000 1000mm
Emulsión: Kodak Vision3 5207 (250D) y 5219 (500T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm anamórfico (Panavision), 2.4:1
Otros: Digital Intermediate 4K
Vista en DCP
Roman Vasyanov convierte el barro, el frío y el encierro de un tanque en una imagen anamórfica cruda, física y deliberadamente despojada de glamour.
La película
Film bélico escrito y dirigido por David Ayer —guionista de «U-571» (Jonathan Mostow, 2000) y «Training Day» (Antoine Fuqua, 2001)—, en el que Brad Pitt vuelve a enfrentarse al enemigo nazi durante la Segunda Guerra Mundial. En esta ocasión, el protagonista de «Inglourious Basterds» (Quentin Tarantino, 2009) interpreta al sargento al frente de un tanque que, en los últimos días de la guerra, avanza de pueblo en pueblo por Alemania, tratando de liberarlos o bloquear las acciones del ejército de Hitler.
Bajo su mando se encuentra un diverso grupo de hombres —Shia LaBeouf, Michael Peña y Jon Bernthal—, al que se une un joven soldado novato —Logan Lerman— sin experiencia en combate. Se trata de una película sólida que ofrece todos los ingredientes habituales del género, aunque en parte ello también supone que carezca de excesiva originalidad. No obstante, la buena labor del reparto y la decidida apuesta por un feísmo y una violencia poco habituales en el Hollywood reciente hacen que «Fury» sea una película estimable, a la par que muy entretenida.

El director de fotografía
El director de fotografía es el ruso Roman Vasyanov [ASC, RGC], quien con solo 34 años consiguió el puesto gracias a un currículo que incluía más de 300 anuncios publicitarios y una nominación a los Independent Spirit Awards por «End of Watch» (2012), su primera película estadounidense. También rodada bajo las órdenes de David Ayer, mezclaba formatos digitales de bajo coste con un estilo enérgico de cámara en mano.
Su juventud y el trabajo que desarrolla en «Fury» auguraban una carrera muy prometedora. Vasyanov aporta a la producción un estilo muy europeo y un concepto visual que, al final, es uno de los máximos valores del film.

Análisis visual
En primer lugar, hay que destacar que «Fury» —al contrario que el anterior título de Vasyanov y Ayer— es una película rodada en 35mm y que, además, hace un uso muy bueno de las lentes anamórficas. De acuerdo con Vasyanov, antes de comenzar el rodaje se llevaron a cabo pruebas comparativas entre el celuloide y el digital. Incluso los ejecutivos del estudio —Sony— estuvieron de acuerdo en que el soporte fílmico tradicional era el más adecuado para capturar las aventuras de Brad Pitt y sus muchachos.
Para ampliar las características del anamórfico y sus principales familias de ópticas, consulta Formato anamórfico en cine: guía completa.
El operador ruso lleva a cabo una exposición muy particular de sus negativos, maltratados durante todo el rodaje para mostrar en pantalla una pronunciada textura de grano, colores desgastados y negros muy pobres con bastante frecuencia, fruto del forzado y la subexposición de Vasyanov.
Quizá el referente obvio del cine moderno sea en este aspecto «Saving Private Ryan» (Steven Spielberg, 1998), con la que comparte ciertos elementos de su estética por la degradación voluntaria del negativo, aunque un referente más directo en lo visual podría ser la espeluznante «Idi i Smotri», también conocida como «Come and See» (Elem Klimov, 1985).
«Fury» comparte con esta obra maestra del cine soviético elementos como la suciedad y el fango que aparecen en pantalla, así como parte de su fisicidad. Pero, sobre todo, existen ciertas reminiscencias en el planteamiento de la luz de exteriores, que aquí siempre aparece apagada, como si se tratara del crepúsculo, al igual que en algunos de los brillantes segmentos de la película de Klimov, rodada en Bielorrusia.

«Fury», en cambio, está rodada en Inglaterra, por lo que su aspecto es fruto de un cuidado diseño de producción y vestuario, por una parte, y de la labor del equipo de grip de Vasyanov y de sus exposiciones, por otra. Como el clima inglés es muy inestable, parece ser que durante el rodaje fue necesario emplear palios, telas y otros medios para bloquear constantemente el sol.
Generalmente, los cielos aparecen nublados y encapotados, lo que ya de por sí produce un aspecto grisáceo en mitad de las verdes llanuras. Seguramente con el apoyo de la corrección digital de color, estas poseen una apariencia algo oscurecida y azulada.
Toda la película posee una puesta en escena muy formal, con muy buenas composiciones en teleobjetivo —generalmente del 75mm al 100mm, llegando hasta el 1000mm—, alejada del realismo documental de la cámara al hombro. En «Fury», la cámara siempre se mueve en grúas, cabezas o sobre trípode.
Especialmente complicadas tuvieron que ser las escenas rodadas en el interior de los tanques, que al parecer eran reales. Esto obligó a llevar a cabo una cuidadosa preparación, rodar con varias cámaras y esconder unidades LED equilibradas para luz día y tungsteno, ya que en un espacio tan angosto no era posible utilizar iluminación cinematográfica convencional.

A pesar de que «Fury» es principalmente una película de exteriores, resultan especialmente impactantes por su crudeza naturalista las escenas interiores diurnas, en particular una de larga duración con Brad Pitt y Logan Lerman. Vasyanov ilumina exclusivamente desde el exterior de las ventanas, que aparecen subexpuestas y producen cierto velo sobre las ópticas que reduce el contraste.
La utilización de grandes fuentes en el exterior y la renuncia a ubicar luces sobre los actores o en cada una de sus posiciones —al menos de manera evidente y con el fin de favorecerlos— provoca un aspecto muy real, casi documental. Su único pero, ya que estas escenas lucen magníficas, es que su luminosidad contrasta excesivamente con la penumbra de los exteriores, que proporcionalmente son mucho más oscuros.
Por supuesto, Vasyanov también se luce en la escena final, iluminada simulando el fuego de un granero mediante luces tipo Wendy suspendidas en grúas, mucho humo y la renuncia absoluta a recrear el típico aspecto azulado que produce en el cine la luz de la luna.

Conclusión final
Los resultados son muy buenos, ya que Vasyanov y Ayer escogen un concepto muy adecuado —la imagen cercana y con mucha textura, la suciedad y el aspecto desapacible de los cielos nublados en invierno, junto con el clasicismo de una cámara que evita los planos al hombro— y lo siguen al pie de la letra desde el primer hasta el último fotograma.
A ello se suma el importante añadido que supone la sensibilidad europea del operador ruso, que elimina hasta el más mínimo atisbo de glamour o embellecimiento típico de Hollywood. Lástima que no todos los aspectos del proyecto —especialmente la escritura, que no rehúye ciertos tópicos ni es del todo valiente— estén a la altura de su estética, ya que, en caso contrario, esta buena obra habría alcanzado cotas mucho más altas.
© Ignacio Aguilar, 2015. Revisada en 2026.
Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.