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Gräns (Border, 2018): fotografía de Nadim Carlsen
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Eva Melander como Tina en Gräns

Gräns (Border, 2018) – Fotografía de Nadim Carlsen

Título en España: Border
Año de Producción: 2019
Director: Ali Abbasi
Director de Fotografía: Nadim Carlsen
Ópticas: Cooke S4
Formato y Relación de Aspecto: Arri Alexa (Prores 3.2K), 2.4:1
Vista en HDTV

Una propuesta fantástica y policíaca tan extraña como atmosférica, sostenida por la luz disponible y un realismo deliberadamente incómodo.

La película

Adaptación cinematográfica de una historia corta de John Ajvide Lindqvist, autor de “Låt den Rätte Komma In” (2008), coescrita por el propio autor y el director Ali Abbasi. Tiene como protagonista a Tina, una mujer que trabaja como policía en la aduana del ferry entre Suecia y Finlandia y que, además de un aspecto grotesco y deformado, casi como un animal, tiene muy desarrollado el sentido del olfato.

Vive en una casa aislada, en el bosque, junto a un novio con el que nunca ha practicado sexo, hasta que un buen día cruza la frontera un extraño con el que comienza a unirle un vínculo muy especial y que le hace descubrir su verdadera identidad.

Es mejor saber poco o nada de “Gräns”, película sueca que cruza el cine fantástico y el policíaco y cuyo desarrollo es tan extraño como atmosférico. Eso sí, algunas de sus imágenes, así como sus giros argumentales e incluso sus personajes, no son desde luego aptos para todos los públicos. Lo mejor del film es la originalidad de la propuesta, por encima de sus resultados finales, que quizá podrían haber sido mejores con el material que el director tenía entre manos.

Eva Melander en Gräns

El director de fotografía

El director de fotografía es Nadim Carlsen, un danés nacido en 1984 que, hasta la fecha en que se escribió esta reseña, era un auténtico desconocido. La trascendencia internacional de “Gräns” supuso un impulso en su carrera: la película fue la candidata de Suecia al Oscar, obtuvo una nominación al mejor maquillaje y peluquería y ganó el premio Un Certain Regard en el Festival de Cannes de 2018.

Es, en cualquier caso, su segunda película junto al director Ali Abbasi, ya que también participó en el debut del realizador, “Shelley” (2016), aunque en ese caso con un crédito compartido.

Fotografía de Nadim Carlsen en Gräns

Análisis del estilo visual

La fotografía de “Gräns” es muy moderna, ya que es un trabajo rodado digitalmente con la Arri Alexa Mini, en formato ProRes 3.2K 4444 XQ, y lentes Cooke S4 combinadas con un leve filtro Black Pro-Mist 1/8, a fin de lograr que el imponente trabajo de maquillaje que posee la película pasase más desapercibido. Una vez que los cineastas fijaron ese método de trabajo, Carlsen ejecuta una fotografía que casi siempre intenta mantener un perfil bajo, no exactamente naturalista, pero sí con un fuerte apego a la realidad.

Ello se debe, quizá, a que la de “Gräns” es una fotografía que, en lugar de emplear grandes aparatos y luz típicamente cinematográfica, como Fresnel o cuarzos de tungsteno, o bien HMI para sus secuencias diurnas y nocturnas, intenta aprovechar la tenue luz disponible en Suecia y la complementa con aparatos LED, tanto como luces principales como para introducir algo de luz en los interiores.

Son frecuentes las escenas en las que algo de luz —bien disponible, bien procedente de estos LED— entra por las ventanas de la localización principal y es complementada por luz cálida, de muy bajo nivel, en el interior. Ello conlleva también que el film posea un aspecto frío, ya que la temperatura de color está casi siempre en unos 4200 K, que únicamente corrige la mitad de la luz diurna y mantiene cierto aspecto azulado. La profundidad de campo es siempre reducida porque las lentes están muy abiertas de diafragma.

En este sentido, hay que destacar que parece que los cineastas hicieron uso de una focal —entre el 25 mm y el 35 mm— que estaba en mal estado, pues produce un enfoque curvo que provoca que los bordes del fotograma estén absolutamente desenfocados, pero también lo contrario: que a veces el foco esté en el centro y los bordes, en segundo término, casi estén también enfocados.

Luz natural y atmósfera nórdica en Gräns

En muchas situaciones, Carlsen utiliza una luz cenital sobre los personajes y, como estos tienen los ojos muy hundidos por las facciones que crea sobre ellos el maquillaje prostético, emplea algo de relleno —con luz rebotada, aparentemente— para hacerles llegar algún reflejo a los ojos. Lo bueno es que, aunque la iluminación no es especialmente inspirada y se dedica más bien a crear pequeñas pinceladas de luz aquí y allí, Carlsen deja que los actores se muevan por áreas de luz y de sombra en función de su posición en la pantalla.

Es decir, en lugar de iluminar plano a plano, como hubiera hecho casi cualquier director de fotografía, Carlsen mantiene la lógica de la procedencia de la luz independientemente de dónde se sitúen los actores, en una filosofía de iluminar más los espacios que los rostros que, además, a buen seguro permitió a los cineastas rodar más deprisa. Gracias a la luz tenue de Suecia, con los largos atardeceres o anocheceres, hay varias escenas, además de las de conducción, que están rodadas en exteriores simplemente con la luz disponible y el citado aspecto azulado.

En cuanto a la luz, lo menos conseguido son las escenas exteriores nocturnas, en las que Carlsen continúa empleando aparatos LED para crear un aspecto azulado, pero que en el bosque se le quedan quizá demasiado cortos —en intensidad— y planos —porque el contraste es nulo—. No es que luzcan especialmente mal, pero en ellas sí se percibe cierta carencia de medios y que el empleo de un número limitado de LED no sustituye al clásico gran aparato HMI a contraluz.

Ópticas cinematográficas

Las características de las Cooke S4, su contraste y su comportamiento a grandes aperturas se desarrollan en la guía de ópticas de cine.

Conclusión final

Quizá lo peor, de todas formas, ya que la película luce bastante bien en términos generales, sea la puesta en escena del director Ali Abbasi, que no hace honor ni mucho menos a la rareza e interés del argumento. La cámara se mueve constantemente al hombro y frente a los personajes para generar un pequeño movimiento que, realmente, no aporta nada —ni inmediatez ni realismo— a la película.

En el caso de haber sido sustituida por una puesta en escena más formal, aunque los planos hubieran sido prácticamente los mismos, la película ya habría salido ganando. Pero lo cierto es que, tal y como es, “Gräns” es una propuesta interesante de la que el director no es capaz de explotar todas sus posibilidades, centrándose bien —eso sí— en los actores, pero sin aportar atmósfera o una nueva capa de interés ni con su cámara ni especialmente con la forma de moverla.

© Ignacio Aguilar, 2022. Revisada en 2026.

El autor

Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.