Título en España: Hamnet
Año de Producción: 2025
Director: Chloé Zhao
Director de Fotografía: Lukasz Zal, PSC
Ópticas: Zeiss Super Speed T1.3, Zeiss Standard Speed T2.1, Arri/Zeiss Master Prime, Angenieux Optimo
Cámara y Relación de Aspecto: ARRI ALEXA 35 (ARRIRAW), 1.78:1
Producción de Amblin, con estética muy europea, luz natural y velas, con rodaje digital a cargo de Lukasz Zal, PSC.
La película
Adaptación de una novela de Maggie O’Farrell que, sobre la base de algunos datos reales de la vida de William Shakespeare (Paul Mescal), especula con que una tragedia en su vida podría ser el origen de su obra «Hamlet». El film de todos modos está mucho más centrado en su esposa Agnes (Jesse Buckley), que es la que se queda en casa, en el campo, criando a sus tres hijos, mientras Shakespeare vive y trabaja en Londres. Dividida en dos mitades muy diferentes, quizá la primera de ellas es más libre y más interesante, con una gran escena central, así como una enorme Jesse Buckley, perfecta para su papel (por el que está nominada al Oscar). La segunda, más trágica, también apuesta por una fusión entre lo onírico y la representación teatral que no termina de funcionar, porque resulta obvio que los cineastas pretenden llegar a una imagen final de cierre y todo lo anterior, hasta la misma, resulta tanto forzado como impostado, incluyendo una cuestionable utilización de música preexistente del mismo compositor del film, Max Richter. Aun así, «Hamnet» está siendo sin duda uno de los éxitos de la temporada, siendo su directora y co-guionista Chloé Zhao («Nomadland») y sus productores (entre ellos, Steven Spielberg y Sam Mendes) también candidatos a los premios Oscar.

El director de fotografía
El director de fotografía es el polaco Lukasz Zal [PSC], en su primera colaboración con la directora. Aunque no se prodigue demasiado en cine, es uno de los nombres más interesantes del panorama cinematográfico actual, al menos en lo que respecta a las nuevas generaciones. Zal saltó a la fama en el año 2013 con «Ida» de Pawel Pawlikowski. Originalmente, era el operador de cámara del veterano Ryszard Lenczewski en la película, pero por circunstancias de rodaje, acabó reemplazándolo. Y ambos fueron candidatos al Oscar por su trabajo. Ya en solitario, Zal ganó el premio de la American Society of Cinematographers (ASC) y fue de nuevo candidato al Oscar por el siguiente film del director, «Cold War» (2018). Su siguiente trabajo de renombre es «The Zone of Interest» (Jonathan Glazer, 2023), que cuenta cómo vive, junto al muro del campo de concentración, el oficial alemán al mando de Auschwitz. En el momento de escribir estas líneas, está rodando, parece ser que una vez más en blanco y negro, el nuevo film de Pawel Pawlikowski.

Análisis del estilo visual
«Hamnet» lógicamente está ambientada a finales del siglo XVI y/o comienzos del XVII, por lo que la reconstrucción de época juega un papel fundamental en la misma. Y es cierto que, como corresponde a una película con tan importantes productores y directora, la misma está absolutamente a la altura. Los cineastas recrearon en estudio algunos interiores, rodaron a su vez en bastantes exteriores o localizaciones reales y, sin embargo, optaron por recrear el Globe Theatre de Londres también en estudio. El resultado, no obstante, es muy bueno, pues el retrato de la época resulta creíble y veraz.

Por ello, quizá, una de las mayores observaciones que se le pueden hacer a la fotografía de «Hamnet» es su rodaje digital. Decimos observaciones porque entendemos que tiene mucho de subjetividad. Pero de alguna manera, una película dramática, de época, con una reconstrucción esmerada, se hace algo más cuesta arriba -al menos en opinión/gusto de quien suscribe estas líneas- cuando se rueda en alta definición. En este caso, la cámara es la Arri Alexa 35, equipada principalmente con los Zeiss «Super Speed» T1.3, y complementada, en las focales que no existen en los T1.3, con los Zeiss «Standard Speed» (14-20-28-100-135mm). Pero, a pesar de que estas lentes, de hace treinta o cuarenta años, son algo menos contrastadas y menos agresivas que otras más nuevas, el aspecto de la imagen continúa siendo demasiado cristalino y definido, especialmente en unos exteriores que se perciben muy nítidos en general. Tampoco ayuda en este aspecto que no parece que los cineastas hayan decidido introducir una textura especial (y mucho menos una imitación de celuloide) en el film. Por tanto, estamos ante una imagen un tanto hiperrealista, y como tal hay que observarla.

Es cierto que Zal parece cómodo tanto con las cámaras digitales como con los objetivos modernos (sus películas anteriores con Pawlikowski usaron Ultra Prime), pero en un film que no es tan observacional como la muy nítida, muy contrastada y muy realista «The Zone of Interest», se echa aún más en falta el rodaje en 35mm. Parece que la solución de Lukasz Zal es la de etalonar el film con muy poca densidad de negros, o dicho de otro modo, con el negro muy levantado. Ello le funciona en el sentido de que esa decisión sí se asemeja más a un aspecto fotoquímico, puesto que, generalmente, conseguir buenos negros rodando en celuloide no era sencillo, ni las emulsiones solían proporcionar negros tan densos.

Pero a veces, curiosamente, puesto que todo es tan nítido y tan limpio, esa apuesta tiene un resultado un poco extraño, ya que nitidez, limpieza y negros tan grisáceos no son comunes en cine. También es cierto que algunas escenas de la película están rodadas únicamente bajo la luz de las velas, o a veces, de hecho, de una única vela. Y en este caso, de manera más comprensible, Zal recurre a los Arri/Zeiss Master Prime, por su extraordinaria capacidad para mantener una calidad de imagen elevadísima, libre de todo tipo de aberraciones, incluso en un rodaje a máxima apertura (T1.3).

En este tipo de escenas, Zal mantiene un contraste muy bajo y niveles de iluminación ínfimos, además de que muchas veces permite que los rostros se vayan, tranquilamente, a un rango de menos tres-cuatro «stops» sin problemas. En este tipo de escenas, desde luego, la ventaja del digital, que no parece ya tan nítido ni hiperrealista, es muy grande con respecto al celuloide, por permitir rodar con niveles de luz muy inferiores. Este tipo de escenas poseen un gran aspecto y ofrecen mucha intimidad cuando los personajes conversan en la oscuridad, siendo este uno de los aspectos más logrados del film. El otro sería, sin duda, su estética «single source», o el empleo de una única fuente de iluminación, a veces suave, a veces algo más dura y sobreexpuesta, que proporciona un «look» menos controlado y veraz. No da la sensación de ser una película tan descontrolada en este aspecto como Zal menciona en «American Cinematographer», pero sí que es bonito ver cómo establece una fuente de luz, sigue su lógica plano a plano e introduce todo el contraste posible, con una transición gradual entre las zonas de luz y de sombra, casi como si se tratara de una versión fílmica de los pintores holandeses del período.

El trabajo de cámara es muy controlado y quizá destaquen determinados planos picados que Zhao y Zal convierten en observación pura de sus personajes. Hay muchos momentos estáticos, con composiciones amplias que muestran a varios personajes bien repartidos por el encuadre (los cineastas, según «AC» no sucumbieron a la idea inicial de rodar en 4/3, si bien terminaron rodando en un inusual, en cine, 1.78:1). La cámara en mano está utilizada bien en los momentos de emoción, como en la escena del parto (de lejos la mejor del film), en la que fue el propio director de fotografía quien la operó en lugar de su «segundo».

Conclusión final
Así que se trata de un film con una fotografía muy sólida, una vez que aceptamos la decisión de rodar en digital con el hiperrealismo que conlleva, en la que quizá hay algún momento estridente dentro de su lógica naturalista: por más que comente Zal, en la mencionada revista, que su luz artificial en el bosque o en el teatro (¡ay, esa luz de ojos sobre Jesse Buckley!) es invisible, se nota, y bastante. No obstante, la inspiración europea, y una fotografía muy alejada de los estándares de Hollywood, es muy evidente en todo el metraje, si bien en este caso, una serie de decisiones «de ejecución» me llevan a preferir el concepto por encima del resultado definitivo en pantalla.
Vista en Blu-ray 4K HDR
ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2026.
El Autor
Ignacio Aguilar, AEC, además de ser autor y editor de ON FILM & DIGITAL, es director de fotografía en activo. Ha fotografiado películas como «La Pasajera» (Fernando González Gómez, Raúl Cerezo, 2021), «Viejos» (ídem, 2022), «Rabios@» (Luis Mª Ferrández, 2025), o las escenas españolas del Western «Dead Souls» (Alex Cox, 2025). Tiene pendiente de estreno «Los Que Vienen» (Víctor Català, 2026). Además colabora en diversos centros educativos, tanto en Master, como Grados o Diplomaturas, en TAI, ESCAC, THE CORE o ECAM, entre otros. Es «Independent Certified Expert» (ICE) de Sony, así como embajador en España para las lentes Cooke SP3. Las opiniones del autor son estrictamente personales. No dudes en contactar para cualquier proyecto creativo.