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JFK (1991): fotografía de Robert Richardson
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Kevin Costner en JFK

JFK (1991) – Fotografía de Robert Richardson

Título en España: JFK
Año de Producción: 1991
Director: Oliver Stone
Director de Fotografía: Robert Richardson, ASC
Ópticas: Panavision E-Series & Super Panazoom Cooke
Emulsión: Kodak 5247 (125T), Plus-X 7231 (80T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm anamórfico (Panavision), 2.4:1
Premios: Oscar a la mejor fotografía, American Society of Cinematographers (nom)
Vista en Blu-ray

Robert Richardson mezcla color, blanco y negro, emulsiones y formatos para convertir la investigación de Oliver Stone en una compleja y persuasiva construcción visual.

La película

Adaptación cinematográfica de los libros de Jim Garrison y Jim Marrs relativos a las diferentes teorías alternativas al asesinato de John Fitzgerald Kennedy, presidente de Estados Unidos, acaecido en Dallas (Texas) el 22 de noviembre de 1963. Años después de que la Comisión Warren determinase que el presidente falleció por la acción y los disparos de un único hombre, Lee Harvey Oswald (Gary Oldman), el fiscal de Nueva Orleans Jim Garrison (Kevin Costner, interpretando a Eliot Ness) inicia una investigación sobre el asesinato.

Garrison se encuentra con algunas evidencias y testimonios que podrían indicar un complot mucho más amplio, capaz de implicar desde a grupos anticastristas hasta agencias gubernamentales e incluso al que fuera sucesor de Kennedy, Lyndon B. Johnson, hasta entonces su vicepresidente.

Con un extraordinario montaje de Pietro Scalia y Joe Hutshing, Oliver Stone da rienda suelta a todas sus ideas y teorías conspirativas mediante una película que plantea muchas preguntas, dilemas e indicios racionales sobre lo sucedido realmente. Sin embargo, la forma en que se exponen los hechos y se muestran al espectador tiene por objeto obtener su convencimiento de que lo que dice Stone es la realidad, cuando esta, de acuerdo con bastantes fuentes, también habría sido manipulada por el propio director dentro de una narrativa fuertemente encaminada a que el mundo creyera su versión.

En cualquier caso, “JFK” contiene momentos de gran cine, con un gran reparto que incluye nombres como Jack Lemmon, Edward Asner, Kevin Bacon, Sissy Spacek, Walter Matthau, Donald Sutherland, Michael Rooker, Tommy Lee Jones, John Candy, Wayne Knight o Joe Pesci, entre otros.

Kevin Costner como Jim Garrison en JFK

El director de fotografía

El director de fotografía fue el norteamericano Robert Richardson [ASC], quien, como hemos indicado ya otras muchas veces, en aquel momento era identificado sobre todo por su labor al frente de las películas de Oliver Stone: “Platoon”, “Salvador”, “Wall Street”, “Born on the Fourth of July” o “The Doors” llevan su sello.

A ellos se unirían posteriormente “Natural Born Killers”, “Nixon” y “U Turn”, hasta la fecha su última colaboración después de que su relación se rompiera en 1997. Parece ser que estuvieron a punto de volver a trabajar hacia 2010, con un proyecto que finalmente fue cancelado.

Desde entonces Oliver Stone ha probado con múltiples directores de fotografía que incluyen nombres tan diversos como Rodrigo Prieto, Seamus McGarvey, Dan Mindel o Anthony Dod Mantle, sin que haya encontrado, ni de lejos, un nivel de colaboración y estética parecido al que consiguió con los mejores títulos de Richardson.

El director de fotografía, por su parte, abrió su carrera a múltiples directores, entre ellos, sobre todo, Martin Scorsese y Quentin Tarantino. Cuenta con tres premios Oscar en su haber, el primero de ellos precisamente por “JFK”, además de múltiples nominaciones y menciones, y quizá sea el director de fotografía nacido en Norteamérica más importante de las dos o tres últimas décadas.

Fotografía de Robert Richardson en JFK

Análisis del estilo visual

La estética de “JFK” va un paso más allá de la de “Born on the Fourth of July”, uno de los títulos inmediatamente anteriores de Richardson y Stone y que, como el presente film, ya incluía una fuerte reconstrucción de época. Desde entonces, precisamente, la reconstrucción de diferentes épocas del pasado reciente de Estados Unidos ha sido siempre una de las especialidades de Robert Richardson: “The Aviator”, “The Good Shepherd” o “Once Upon a Time in Hollywood”, además del presente título, son buena muestra de ello.

En este momento de su carrera Richardson comenzaba a experimentar con los que a la postre serían dos de sus sellos personales. El primero era el uso de una fuente de luz cenital muy, pero que muy intensa, capaz de dar lugar a fuertes sobreexposiciones de la imagen, sin justificación “naturalista”, pero que siempre o casi siempre produce interesantes efectos estéticos al combinarse con filtros Pro-Mist.

El segundo era la mezcla de diferentes formatos o texturas de imagen. En este caso, además, se emplean con notables fines narrativos, al contrario de lo que sucedería en momentos posteriores de la colaboración entre Richardson y Stone.

Mezcla de formatos y texturas en JFK

En “JFK”, esas mezclas incluyen un material principal rodado en 35mm anamórfico y generalmente en la emulsión clásica Kodak 5247 (125T), para obtener un aspecto limpio y sin el menor atisbo de grano. Este contrasta mucho con el granulado material rodado en 16mm, con el de 8mm y con el material de archivo. Las mezclas están encaminadas a incorporar metraje real en la película y material filmado para ella que quiere pasar ante los ojos del espectador como si también fuera real.

Pero la verdadera e importante distinción es la que se establece entre el blanco y negro y el color. Con el color del metraje principal, Stone y Richardson quieren hacer pasar su material como los hechos objetivos de la película, mientras que reservan el blanco y negro de múltiples flashbacks para mostrar las elucubraciones o conjeturas del director sobre hechos que pudieron o no suceder, al no estar del todo claros ni para él mismo.

En ese doble nivel narrativo radica el éxito de “JFK” como película, a pesar de que pretenda en exceso convencer al espectador de que lo que dice su director es la única verdad sobre el asesinato de Kennedy. A veces se pone en boca del personaje de Kevin Costner o, por ejemplo, del “garganta profunda” interpretado por Donald Sutherland, cuyo monólogo es un perfecto ejemplo de todo ello.

Iluminación y sobreexposición en JFK

A nivel de luz, Richardson ofrece un aspecto que mezcla lo teatral y lo natural en función de las escenas, a veces sin un excesivo interés por resultar coherente en este aspecto. Pero ello a la postre importa poco, ya que lo que cuenta es que, a través del uso del color o del blanco y negro, de sus haces de luz o incluso de las variaciones en la temperatura de color, la verdad de Stone se presenta a los ojos del espectador como la única verdad.

Richardson emplea a veces mucha luz, tanta como para conseguir exponer correctamente la 5247 y poder usar zooms en formato anamórfico en la cámara “B”. No le importa que las sobreexposiciones y los halos en torno a las fuentes fuertemente quemadas sean más o menos reales, ya que conllevan la estilización necesaria para crear el aspecto de época.

Quizá el trabajo de cámara pudiera haber sido algo mejor, con una predominancia de planos cerrados en lugar de tomas más abiertas o coreografías de actores más trabajadas. Pero, viendo el corto calendario de trabajo que tuvieron los cineastas, la relación entre la calidad obtenida en la luz y la puesta en escena es elevada.

Emulsiones, formatos y textura

La combinación de Kodak 5247 y Plus-X 7231, junto con las diferencias de formato y grano, se contextualiza en El Negativo Cinematográfico (II): formato, sensibilidad, emulsiones y grano.

Conclusión final

Gracias a que el film y sus elecciones estéticas funcionan también en términos narrativos, “JFK” continúa siendo un trabajo importante en la filmografía de Richardson. La alternancia de color y blanco y negro, la mezcla de 35mm, 16mm, 8mm y archivo, y las intensas fuentes cenitales no son meros recursos de estilo, sino instrumentos para separar hechos, hipótesis y reconstrucciones.

La película busca convencer al espectador de la verdad de Stone y emplea para ello una puesta en escena deliberadamente persuasiva. La luz, las sobreexposiciones, los halos, las temperaturas de color y las texturas colaboran con el montaje para convertir una investigación compleja en una experiencia cinematográfica de gran fuerza.

Por más que en trabajos posteriores y, sobre todo, más recientes, el estilo de Richardson se haya refinado, y que con Scorsese y especialmente con Quentin Tarantino haya ofrecido una puesta en escena más pausada, elegante y planificada que con Stone, “JFK” sigue siendo uno de los hitos que definieron su lenguaje visual.

© Ignacio Aguilar, 2021. Revisada en 2026.

El autor

Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.