Título en España: Los Miserables
Año de Producción: 2012
Director: Tom Hooper
Director de Fotografía: Danny Cohen, BSC
Ópticas: Zeiss Master Prime, Ultra Prime & Angenieux Optimo
Emulsión: Kodak 5207 (250D), 5213 (200T) y 5219 (500T)
Formato y Relación de Aspecto: Super 35 (3-perf), 1.85:1
Otros: 2K Digital Intermediate
Premios: BAFTA a la mejor fotografía (nom), American Society of Cinematographers (nom)
Danny Cohen combina reconstrucción de época, grandes angulares y luz de estudio en Les Misérables, condicionada por el rodaje en directo de sus canciones.
La película
Adaptación del famoso musical de Alain Boublil y Claude-Michel Schönberg, basado a su vez en la novela del mismo título de Victor Hugo, que narra la historia del fugitivo Jean Valjean (Hugh Jackman), encarcelado por haber robado una barra de pan en la Francia de la primera mitad del siglo XIX y ferozmente perseguido por el inspector Javert (Russell Crowe) en cualquier tiempo y lugar.
Una estupenda Anne Hathaway, Helena Bonham Carter, Sacha Baron Cohen, Eddie Redmayne, Natalya Wallace y Amanda Seyfried completan el reparto de una producción a cargo del mismo equipo de la multipremiada «The King’s Speech». Las interpretaciones de todo el grupo de actores —además, por supuesto, de la música— son lo mejor de una película que, como musical, resulta poco convencional.
Hay muy pocas coreografías y casi todos los números están filmados sin música pregrabada, mediante actuaciones en directo de los intérpretes, lo que los hace más cercanos y auténticos, aunque también plantea otro tipo de problemas. Posiblemente, la película sea más disfrutable por partes que como conjunto, ya que su excesiva duración acaba pesando mucho en el espectador.
El director de fotografía
El director de fotografía es el británico Danny Cohen, BSC, quien ya había rodado para Tom Hooper la citada «The King’s Speech», por la que obtuvo sendas menciones de la Academia de Hollywood, la American Society of Cinematographers y los BAFTA, aunque no consiguió el premio en ninguno de los casos.
Su origen, como el de Hooper, es televisivo, circunstancia que podría explicar también —o al menos en parte— el acercamiento de los cineastas a esta producción.
Análisis del estilo visual
Rodada principalmente en estudio, al contrario que «The King’s Speech», que hacía un uso mayoritario de las localizaciones, la fotografía de «Les Misérables» alterna momentos estupendos —como toda su parte inicial, con el número «Look Down» y la posterior huida de Jean Valjean en la hora mágica— con una serie de decisiones que, al menos a nivel estético, hacen mucho daño a la parte visual de la película.
Como se indicaba anteriormente, se trata de una producción en la que los actores interpretaron las canciones durante el rodaje, como si se tratara de una actuación convencional. Para capturar las emociones de los personajes, Hooper y Cohen ruedan casi todos los soliloquios musicales en primeros planos y mediante multicámara, lo que resta vistosidad y, visualmente, resulta a menudo plano y aburrido.
Además, algunos cortes de montaje durante las canciones no parecen respetar el raccord de las posiciones de los actores, una situación que despista en exceso. La explicación sería que el único modo de registrar convenientemente la parte vocal de las canciones es situar los micrófonos muy cerca de los intérpretes mientras cantan.
También es posible que el origen de Hooper y Cohen en el medio televisivo los lleve a sentirse más cómodos rodando con planos tan cerrados, mucha cámara al hombro y cortes de montaje frenéticos, algo que además suele ser más rápido y barato por la importante reducción de escenografía que supone.
La iluminación de Cohen funciona mejor en algunos exteriores nocturnos, en los que emplea fuertes contraluces en la mejor tradición de «The Third Man» —aunque pierde una ocasión única de hacer referencia a Robert Krasker en una escena muy similar a la de las cloacas de la película de Carol Reed—, o cuando decide utilizar niveles de luz muy bajos.
Toda la película evidencia su rodaje en estudio con luz artificial, tanto por su exceso como por su procedencia cenital. A veces parece que Cohen, cuando duda dónde situar su luz principal, ilumina todo desde arriba con luz difusa. No se puede decir que el suyo sea un mal trabajo, ni mucho menos, pero también es cierto que se queda lejos de la suntuosidad, el atractivo o el naturalismo que podrían aportar otros operadores. La película resulta poco consistente en este aspecto, aunque tiene algo de cada una de esas cualidades.
Conclusión final
Como es habitual en Tom Hooper, la película contiene algunos grandes angulares extremos —con focales en torno a un 10mm, nada menos—, que producen fuertes distorsiones en los extremos de la pantalla e incluso pérdidas de nitidez muy visibles. Es cierto que la distorsión sobre los elementos arquitectónicos resulta quizá menos molesta que en «The King’s Speech», lo que hace que su presencia sea más llevadera.
También se utilizan angulares —en torno a 27 o 32mm— sobre los actores durante toda la película, a veces con la óptica a la distancia mínima de enfoque. Unido a las grandes aperturas de diafragma (T/2-2 ½), esto provoca que en varios momentos el desenfoque de los actores sea muy aparente, algo especialmente hiriente durante el número principal de Anne Hathaway. En ese primer plano sostenido, el foco va y viene: un error casi imperdonable, teniendo en cuenta que no habría sido difícil obtener una mayor profundidad de campo y minimizarlo.
Por lo tanto, a pesar de su vistosidad y de su trabajo de reconstrucción de época, la fotografía de «Les Misérables» no saca todo el partido posible de los medios de producción. Cohen se queda demasiadas veces en tierra de nadie con un acercamiento excesivamente conservador a la iluminación.
La decisión de rodar las canciones con sonido directo puede favorecer a los intérpretes y la inmediatez de su trabajo, pero visualmente provoca un número excesivo de primeros planos y supone una renuncia a una puesta en escena elaborada. Estilísticamente, el conjunto recuerda en demasiadas ocasiones más a una superproducción televisiva que a una importante obra cinematográfica.
Vista en DCP
ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2013. Revisada en 2026.
Este artículo forma parte del archivo ON FILM & DIGITAL de análisis de fotografía cinematográfica, que reúne reseñas, pruebas técnicas y artículos de Ignacio Aguilar AEC.
Estos textos no son resúmenes argumentales ni críticas generalistas, sino análisis centrados en la fotografía cinematográfica escritos desde la perspectiva de un director de fotografía en activo.
Sobre el autor
Ignacio Aguilar, AEC es director de fotografía con base en Madrid. Su trabajo abarca largometrajes, televisión, publicidad y escritura técnica sobre cinematografía, con experiencia en cine digital, 16mm y 35mm, ópticas anamórficas, grandes formatos, pruebas de objetivos y flujos fotoquímicos.
Es miembro de la Asociación Española de Directoras y Directores de Fotografía (AEC) y de la Academia de Cine, Sony I.C.E. Certified Expert y embajador de las ópticas Cooke SP3. Sus artículos han aparecido en American Cinematographer y Camera & Light.
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