«Mi Querida Señorita»
Año de Producción: 1972
Director: Jaime de Armiñán
Director de Fotografía: Luis Cuadrado
Emulsión: Kodak 5254 (100T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.66:1
Vista en HDTV
Luz suave, exposición generosa y naturalismo moderno en una película clave del cine español, fotografiada por Luis Cuadrado.
La película
Clásico del cine español, muy atrevido para su tiempo, que tiene como protagonista a una señora (José Luis López Vázquez) que vive con su criada (Julieta Serrano) en un pueblo del norte de España. Su recatada vida se desmorona cuando recibe una proposición de matrimonio y, tras sus propias sospechas, se enfrenta a una realidad sobre su sexo que altera por completo la identidad social con la que ha vivido hasta ese momento.
Rodada y estrenada todavía en tiempos de represión y censura, «Mi Querida Señorita» cuenta sobre todo con una admirable composición de López Vázquez en el papel principal, si bien, quizá, su argumento y desarrollo requieren cierta suspensión de la credibilidad por parte del espectador actual. No obstante, en muchos otros aspectos —su delicadeza en el tratamiento de la sexualidad, las interpretaciones secundarias, o cuando el film sugiere más de lo que explica— resulta tan modélica como sorprendentemente magnética, especialmente teniendo en cuenta las circunstancias de su momento histórico.
Antonio Ferrandis, Mónica Randall, Lola Gaos, Chus Lampreave, el coguionista José Luis Borau, en el papel del médico, y Luis Barbero completan el reparto.

El director de fotografía
El director de fotografía fue Luis Cuadrado, en aquel entonces considerado como el director de fotografía “del nuevo cine español”, y quizá el más importante de su época. Con el director Jaime de Armiñán volvió a trabajar en «El Amor del Capitán Brando» (1974).
Fue, por supuesto, el director de fotografía de «El Espíritu de la Colmena» (Víctor Erice, 1973), una de las películas cumbre de la cinematografía española, pero también colaborador, por ejemplo, de Carlos Saura en «La Caza» (1965), «Peppermint Frappé» (1967), «Ana y los Lobos» (1973) o «La Prima Angélica» (1974). Con el propio José Luis Borau rodó «Furtivos» (1975), «Hay que matar a B.» (1975), o «Pascual Duarte» (1976) a las órdenes de Ricardo Franco.
Pero su carrera acabó de forma trágica: tras los problemas de visión que le diagnosticaron tardíamente a comienzos de los años setenta, fue operado sin éxito de un tumor cerebral, quedó ciego, tuvo que retirarse del cine prematuramente —sus últimos trabajos los realizó con mucha ayuda de su equipo, encabezado por su operador, Teo Escamilla— y falleció en 1980, a los 45 años de edad.

Análisis del estilo visual
La fotografía de «Mi Querida Señorita» es muy típica de Luis Cuadrado: moderna para su época y muy diferente de la fotografía en color, clásica, que se siguió aplicando principalmente en España hasta prácticamente los años ochenta. Se trata de un trabajo en el que hay una clara primacía de la luz suave, trabajando en localizaciones, así como de la luz justificada.
Cuadrado creía firmemente en este último aspecto: si en el decorado había una ventana, o una lámpara, el trabajo del director de fotografía era el de utilizarla como fuente primaria de iluminación. Lo que no quiere decir exactamente que la misma fuera empleada de verdad; más bien, que era una guía en relación a la cual el director de fotografía debía construir su luz, haciendo creer al espectador que dicha fuente iluminaba realmente la escena.
Y en «Mi Querida Señorita» Luis Cuadrado construye un buen número de situaciones —por ejemplo, interiores día— sobre este modo de trabajar, como los interiores de la casa de Adela o los del banco que, efectivamente, dan una notable sensación de estar rodados con la luz que entraba por las ventanas.

Su trabajo, una continuación quizá del de Gianni Di Venanzo en Italia, o Henri Decaë en Francia, luce a su vez también como una versión española —y mucho más modesta en medios— de una línea que en Gran Bretaña podría representar David Watkin: para suavizar la luz, Cuadrado tenía que rebotarla o filtrarla, lo que implica una necesidad de utilizar aparatos grandes —o mucha potencia en muchos aparatos pequeños—, algo que se hace muy complicado en presupuestos pequeños con localizaciones naturales.
Así que las fuentes de luz de Cuadrado no son tan grandes como las de Watkin, que trabajaba a otro nivel, pero consiguen en lugares pequeños resultados parecidos, solo que más secos, más duros y menos pictóricos. Incluso comparte Cuadrado con Watkin la forma de exponer: sobreexponiendo bastante durante el rodaje —o exponiendo para las sombras— y revelando para las altas luces.
Ello hace que las sombras estén muy bien retratadas, con mucha información, y que así Cuadrado obtuviera un negativo denso. Pero claro, para ello muchas veces también tiene que rodar completamente abierto de diafragma, y las lentes, o bien dan muchos problemas de enfoque en los bordes, o a veces también aberraciones esféricas —un aspecto lechoso— muy marcado. Es posible que fueran lentes Schneider o Zeiss y no Cooke Speed Panchro, precisamente porque la pérdida de foco en los laterales o ese tipo de aberración no es una característica habitual en Cooke, ni siquiera abriendo a tope.

En exteriores, Luis Cuadrado sigue la orientación del sol y, además de elegir las horas adecuadas, lo que hace es rodar a contraluz. Con ello, y con la sobreexposición, consigue efectivamente librarse de la luz artificial en exteriores, obteniendo resultados muy buenos y muy naturales.
Dentro de esta forma de trabajar, hay escenas mejores y otras no tan acertadas: en general, en las noches, Cuadrado utiliza más luces directas, duras y dirigidas hacia los actores, más quizá por necesidad y logística que por gusto. Pero, por otro lado, a pesar de su modernidad, hay un tratamiento de los rostros interesantísimo: no solo el de López Vázquez por motivos obvios, sino también los de Julieta Serrano o Mónica Randall, que lucen estupendamente bien.

Conclusión
Por ello, a pesar de sus limitaciones y de su escala reducida, «Mi Querida Señorita» luce muy bien, compitiendo claramente con las producciones europeas de la época y haciendo suyas las tendencias que se aplicaban ya en un cine de mayor presupuesto, a cuya vanguardia se encontraba Cuadrado, sin duda, lo que hace aún más triste su destino y a tan temprana edad.
Vista en HDTV
ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2026.
El Autor
Ignacio Aguilar, AEC, además de ser autor y editor de ON FILM & DIGITAL, es director de fotografía en activo. Ha fotografiado películas como «La Pasajera» (Fernando González Gómez, Raúl Cerezo, 2021), «Viejos» (ídem, 2022), «Rabios@» (Luis Mª Ferrández, 2025), o las escenas españolas del western «Dead Souls» (Alex Cox, 2025). Tiene pendiente de estreno «Los Que Vienen» (Víctor Català, 2026).
Además colabora en diversos centros educativos, tanto en Máster como Grados o Diplomaturas, en TAI, ESCAC, THE CORE o ECAM, entre otros. Es “Independent Certified Expert” (ICE) de Sony, así como embajador en España para las lentes Cooke SP3. Las opiniones del autor son estrictamente personales. No dudes en contactar para cualquier proyecto creativo.