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Moonlight (2016) – Fotografía de James Laxton
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Moonlight (2016), Chiron frente al mar en la imagen destacada de la película

Moonlight (2016) – Fotografía de James Laxton

Título en España: Moonlight
Año de Producción: 2016
Director: Barry Jenkins
Director de Fotografía: James Laxton
Ópticas: Hawk V-Lite, Angenieux Optimo 2S
Formato y Relación de Aspecto: Arri Alexa (ProRes 2K), 2.4:1
Otros: 2K Digital Intermediate
Premios: candidaturas al Oscar y a la American Society of Cinematographers a la mejor fotografía
Vista en DCP

James Laxton combina la Arri Alexa con ópticas Hawk V-Lite, luz disponible, exposición elevada y color saturado en el retrato de Barry Jenkins.

La película

Segunda película del cineasta afroamericano Barry Jenkins, «Moonlight» alcanzó un enorme éxito crítico y obtuvo ocho candidaturas al Oscar, de las que ganó película, actor secundario y guion adaptado. La historia tiene como protagonista a un chico de un barrio marginal del sur de Estados Unidos, al que se muestra en tres etapas de su vida: niño, adolescente y adulto.

En cada una de ellas hace frente a problemas como la fuerte drogadicción de su madre (Naomie Harris) o las burlas de sus compañeros por su homosexualidad. Rodada de forma independiente con un presupuesto muy modesto para los estándares estadounidenses —alrededor de 1,5 millones de dólares—, la película está protagonizada también por Alex R. Hibbert, Ashton Sanders, Trevante Rhodes, Mahershala Ali, Janelle Monáe y André Holland.

El éxito de «Moonlight» parece tener más que ver con esa tradición crítica norteamericana de elevar a los altares un proyecto «indie» de cuando en cuando que con los verdaderos méritos de una película que ni está especialmente bien rodada ni termina de rematar ninguna de las tres historias semiindependientes que integra. Es justo decir, no obstante, que nunca desciende a los infiernos de «Precious» (Lee Daniels, 2009), con la que guarda algunas similitudes.

Moonlight (2016), el joven Chiron en un interior fotografiado por James Laxton

El director de fotografía

El director de fotografía es James Laxton, quien en 2008 rodó la ópera prima de Jenkins, «Medicine for Melancholy», en formato MiniDV. Hasta «Moonlight», su carrera estaba formada por documentales, cortometrajes y películas muy pequeñas que tampoco parecían haber tenido una acogida crítica demasiado buena.

Ello no impidió que Laxton, por entonces un perfecto desconocido, consiguiera candidaturas de la American Society of Cinematographers —de la que aún no era miembro— y de la Academia de Hollywood por este trabajo. Como se describirá a continuación, estas tenían mucho más que ver con el exagerado prestigio crítico que arrastraba el film —que, como es habitual, hizo que apartados secundarios también optaran a premios— que con la calidad de su fotografía.

Lo cierto es que el reconocimiento le ofreció buenas oportunidades para confirmar su talento. Laxton volvió a trabajar con Jenkins en «If Beale Street Could Talk» (2018) y «The Underground Railroad» (2021), y fue admitido en la ASC en 2019. Con los medios de los que dispusiera sería cuando tendría que confirmar o no si aquel reconocimiento había sido prematuro y exagerado o respondía realmente a un joven talento.

Moonlight (2016), primer plano de Chiron con profundidad de campo reducida

Análisis del estilo visual

En opinión de quien suscribe estas líneas, «Moonlight» no ofrece un acabado visual ni una puesta en escena dignos de tales reconocimientos, que son los mayores que existen en materia de fotografía cinematográfica. Se trata de una película rodada muy a la moda de su tiempo, con una Arri Alexa XT —grabando en ProRes, no en ArriRaw, lo que resta opciones en posproducción pero apenas afecta a la calidad de imagen— y casi siempre con la cámara al hombro siguiendo a los personajes.

Laxton y Jenkins optan además por el formato anamórfico, con lentes Hawk V-Lite completamente —o casi completamente— abiertas de diafragma en toda circunstancia, ya sean interiores, exteriores diurnos o exteriores nocturnos. Con ello consiguen una profundidad de campo reducidísima y que las Hawk ofrezcan su peor versión.

Las imágenes muestran mucha suavidad —que puede ser un plus para asemejarlas al celuloide—, pero, sobre todo, una fuerte tendencia a perder enfoque en las cuatro esquinas del encuadre e incluso en sus partes superior e inferior, como si se tratase de una mala lente anamórfica de origen soviético. Puesto que toda la película es así, resulta evidente que es intencionado.

Para ampliar: Guía de Ópticas de Cine (V): Juegos de Lentes Anamórficas

La guía dedica un apartado a las Hawk V-Lite empleadas en «Moonlight» y explica su diseño, sus aberraciones, la pérdida de nitidez en los bordes y el carácter de su desenfoque anamórfico.

Moonlight (2016), imagen anamórfica creada con ópticas Hawk V-Lite

Con un presupuesto reducido y solo veinticinco días de rodaje, era ya obvio antes de presenciar la proyección que Laxton no iba a destacar por su uso de la luz artificial. Como era de prever, «Moonlight» hace un uso extensivo de la luz disponible.

Lo que destaca en este apartado es la particular forma que tiene Laxton de exponer la Alexa, a buen seguro absolutamente condicionado por la presencia exclusiva de afroamericanos en el reparto. Para conseguir que sus rasgos y rostros aparezcan de forma correcta en pantalla sin apenas recurrir a iluminación cinematográfica, Laxton sobreexpone mucho el sensor —si bien mucha gente tiende a sobreexponer con la Arri Alexa, aquí el efecto es todavía más llamativo—, a fin de que la lectura de los rostros se aproxime al gris medio en la medida de lo posible.

Esto provoca que, con mucha frecuencia, los fondos y, sobre todo, los exteriores vistos a través de ventanas y puertas en los interiores diurnos aparezcan muy quemados. No están llevados fuera de los límites de la extensa capacidad de registro de la cámara de Arri, pero casi. Aunque el público esté cada vez más acostumbrado a aceptar estas decisiones estilísticas en HD, la forma en que el celuloide se sobreexpone o responde en la parte alta de su curva continúa siendo una de sus ventajas evidentes.

Moonlight (2016), interior diurno con el exterior sobreexpuesto

Es decir, «Moonlight» está expuesta conscientemente —sobre el papel— de forma incorrecta. Esto podría resultar muy interesante, pero el problema de Laxton es que no consigue con ello un aspecto especial o interesante. Al contrario, evidencia que se encuentra en una encrucijada técnica y que, con sus escasos medios, se ve forzado a realizar exposiciones promedio entre sus actores y las altas luces.

El film queda caracterizado, eso sí, por algunas cámaras lentas en momentos puntuales y por una paleta de color muy saturada y variada, especialmente cuando Jenkins se lanza a referenciar a Wong Kar-wai. La utilización de la luz de la luna queda reducida, en cambio, a una secuencia muy concreta e importante de la proyección.

Dentro de un ambiente urbano, Laxton imita la luz de sodio sobre sus actores o incluso deja que la luz disponible en las calles de los suburbios pobres en los que está rodado el film inunde los fondos. Quizá alguna secuencia nocturna en los coches, con una luz dorada que funciona muy bien sobre las pieles negras, sea lo mejor del trabajo.

Moonlight (2016), escena nocturna con luz urbana cálida sobre los personajes

Conclusión final

Por todo ello, no es una fotografía especialmente destacable, sino un trabajo que se deja llevar mucho por la moda imperante del rodaje en HD con lentes anamórficas completamente abiertas de diafragma, sin importar demasiado que ello destruya su calidad óptica.

El director de fotografía nunca aparenta tener el control completo sobre la imagen. Más bien trata de obtener un aspecto lo más natural posible mediante exposiciones promedio, mientras la cámara de su director realiza movimientos y piruetas constantes que no siempre funcionan tan bien como pretende; tómese como ejemplo la escena inicial con el traficante.

Más allá de alguna secuencia aislada —bien por la hora mágica o por la especial reproducción de las pieles que consigue Laxton—, el reconocimiento obtenido parecía tener mucho más que ver con el que recibió el propio film como conjunto que con el mérito personal de su director de fotografía.

© Ignacio Aguilar, 2017. Revisada en 2026.

Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.