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Silent Running (1972) – Fotografía de Charles F. Wheeler
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Cartel de Silent Running (Naves Misteriosas)

Silent Running (Naves Misteriosas, 1972) – Fotografía de Charles F. Wheeler

Título en España: Naves Misteriosas
Año de Producción: 1972
Director: Douglas Trumbull
Director de Fotografía: Charles F. Wheeler, ASC
Ópticas: Angeniux 25-250mm T/3.9
Emulsión: Kodak 5254 (100T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.85:1
Vista en Blu-ray

El debut como director de Douglas Trumbull posee buenas intenciones ecologistas, pero su imagen acusa una iluminación anticuada, zooms poco luminosos y un revelado forzado muy visible.

La película

Debut en la dirección de Douglas Trumbull, creador de parte de los efectos visuales de «2001: A Space Odyssey» (1968) y, posteriormente, de los efectos de «Close Encounters of the Third Kind» (1977), «Star Trek: The Motion Picture» (1979) y «Blade Runner» (1982).

El argumento transcurre en un futuro en el que la Tierra ha quedado deforestada y una serie de cargueros espaciales transportan los últimos bosques del planeta en cúpulas cuya atmósfera permite su crecimiento. Cuando la tripulación de una de las naves recibe la orden de destruirlas, el botánico encargado de su cuidado (Bruce Dern) decide evitarlo, aunque sea a costa de la vida de sus compañeros.

Muy influido por las teorías ecologistas de la época —también presentes, por ejemplo, en «Soylent Green» (1973), de Richard Fleischer—, el guion de Deric Washburn, Steve Bochco y el futuro director Michael Cimino es demasiado flojo y nunca termina de funcionar, especialmente en las motivaciones del protagonista. Si se añade que el aspecto del filme ha envejecido muy mal, «Silent Running» solo puede considerarse, en el mejor de los casos, una película simpática y bienintencionada cuyos resultados globales no son demasiado destacables.

Bruce Dern como Freeman Lowell en Silent Running

El director de fotografía

El director de fotografía fue el estadounidense Charles F. Wheeler, ASC. Nacido en 1915, alcanzó el puesto, como muchos otros, después de trabajar primero como ayudante y luego como operador. Lo hizo de forma muy tardía, a los 49 años, con sus primeras oportunidades en la serie original de «The Twilight Zone» en 1964.

Formado en un estilo muy clásico a las órdenes de directores de fotografía como Robert Surtees, Ernest Laszlo, Ernest Haller o Joseph LaShelle, de su filmografía destacan, además de varios trabajos para Disney, tres películas: «Che!» (1969) y «Tora! Tora! Tora!» (1970), ambas dirigidas por Richard Fleischer, y el presente título.

Aunque fue candidato al Óscar por «Tora! Tora! Tora!», compartía crédito con otros tres operadores japoneses y sus escenas —aquellas en las que aparecen los estadounidenses— lucen peor que las japonesas en una película cuya verdadera estrella son los efectos especiales fotográficos de L. B. Abbott y Art Cruickshank. Wheeler, que por tanto nunca pasó de ser un operador de segunda clase con oficio, terminó su carrera en los años ochenta en el medio en el que había comenzado: la televisión.

Interior de la nave espacial fotografiado por Charles F. Wheeler

Análisis del estilo visual

Tanto en el diseño de producción como en el vestuario, desgraciadamente «Silent Running» se parece más a una película independiente de bajo presupuesto como «Dark Star» (1974), de John Carpenter, que a «2001». Quizá ello tenga que ver con que Universal le dio luz verde en el período inmediatamente posterior al éxito de «Easy Rider» (1969), cuando el estudio trató de capitalizarlo con cinco producciones baratas, dirigidas por cineastas jóvenes y con amplia libertad creativa.

«Silent Running» fue una de ellas y contó con un presupuesto de un millón de dólares. A pesar de las buenas intenciones de Trumbull, que se encargó personalmente de los efectos visuales junto a un joven John Dykstra —futuro responsable de «Star Wars» (1977)— y su socio Richard Yuricich, el conjunto no evita cierto aire de cine barato que intenta recrear un mundo para el que se queda corto de medios.

Wheeler, por su parte, lleva a cabo un trabajo que tampoco mejora las cosas. Como en «Tora! Tora! Tora!», demuestra que sus métodos de iluminación eran muy antiguos y que no dejaban hueco a la inspiración.

Iluminación clásica de tres puntos en Silent Running

A pesar de la ambientación futurista y de que la película transcurre en naves espaciales, la iluminación aplica a rajatabla el esquema clásico de los tres puntos de luz. Es cierto que «Silent Running» tiene algo más de contraste que la película de Fleischer —lo cual no era difícil, puesto que aquella estaba iluminada simplemente para que se vieran sus interiores—, pero la luz está tan anticuada que resulta imposible creer que el filme se desarrolle en el futuro.

No se trata de que la luz sea antigua desde una óptica moderna: lo que hace Wheeler ya lo era en la época del rodaje. Además, supone una mala imitación del estilo de sus citados maestros, hasta el punto de convertir a Fred Koenekamp o Harry Stradling Jr. —dos operadores muy clásicos y muy poco creativos activos entonces— en verdaderas fuentes de inspiración.

Por si fuera poco, quizá para recoger una moda de la época o rodar más rápido, «Silent Running» está filmada íntegra o casi íntegramente con lentes zoom: el clásico Angénieux 25–250 mm y, puede que también, el 20–120 mm. Se emplean tanto como focales variables como para ejecutar zooms y ajustes durante las propias tomas.

Uso del zoom y textura granulada en Silent Running

La suavidad de las ópticas y la mala ejecución de algunos cambios provocan que múltiples planos estén muy desenfocados. Además, para conseguir una exposición adecuada con zooms cuyas aperturas mínimas están entre T/3 y T/4, Wheeler recurre al revelado forzado, por lo que muchas imágenes poseen una estructura de grano muy sucia y llamativa.

Para ampliar información sobre cómo la sensibilidad, la exposición y el revelado forzado afectan al grano, consulta El Negativo Cinematográfico (II): formato, sensibilidad, emulsiones y grano.

Conclusión final

Desgraciadamente, el debut de Trumbull en la dirección es una película muy poco satisfactoria, desfasada temáticamente y con un aspecto y unas soluciones técnicas que no es que se hayan quedado anticuados, sino que nacieron siéndolo.

Como no se trata precisamente de técnicas clásicas bien desarrolladas, el paso de más de medio siglo desde el estreno pesa como una verdadera losa sobre la película.

© Ignacio Aguilar, 2016. Revisada en 2026.

Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.