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The Karate Kid (1984): fotografía de James Crabe
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James Crabe y la fotografía de The Karate Kid

The Karate Kid (Karate Kid, El Momento de la Verdad, 1984) – Fotografía de James Crabe

Título en España: Karate Kid, El Momento de la Verdad
Año de Producción: 1984
Director: John G. Avildsen
Director de Fotografía: James Crabe, ASC
Ópticas: Panavision Esféricas
Emulsión: Kodak 5247 (100T) & 5294 (400T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.85:1
Vista en HDTV

James Crabe sustituye la dureza y la aspereza de Rocky por una fotografía más luminosa, suave y unitaria, representativa del cine comercial estadounidense de comienzos de los años ochenta.

La película

Famoso título de los años ochenta con el que se inició una de las trilogías más populares —al menos entre el público joven y adolescente— de la década. La historia pretende ser, en cierto modo, una especie de cruce entre “Rocky” —obviedad, puesto que la producción recurrió al oscarizado director de la primera entrega, John G. Avildsen— y “Star Wars”, al menos en lo concerniente a la relación y al aprendizaje entre alumno y maestro.

Ralph Macchio interpreta a un joven que acaba de mudarse a California con su madre, pero que, una vez allí, pronto se convierte en objeto de las burlas y palizas de un grupo de muchachos que practican kárate. Sin embargo, conoce a un hombre japonés —Pat Morita— que poco a poco comienza a enseñarle los secretos de este tipo de lucha, siempre bajo la premisa de la defensa y nunca del ataque, para que pueda ponerlos en práctica en un torneo en el que competirá con sus acosadores.

Los resultados son predecibles y la historia no se sostiene demasiado, pero lo cierto es que la película está rodada e interpretada con tanta inocencia que, aun distando mucho de ser buenos, sus resultados son amables, aunque se sitúen lejos del encanto al que quizá aspiraban sus creadores. Elisabeth Shue, en uno de sus primeros papeles en cine, interpreta a la chica de la que se enamora el personaje de Macchio.

Ralph Macchio y Pat Morita en The Karate Kid

El director de fotografía

El director de fotografía fue James Crabe, ASC, un hombre que, tras su fallecimiento a finales de la década de los ochenta, quizá haya sido olvidado en exceso. Ya había sido el director de fotografía que se situó detrás de la cámara en la primera entrega de “Rocky”, si bien también es justo reconocer que Ralf D. Bode se encargó del rodaje en Filadelfia, incluida la famosa escena de las escaleras con la Steadicam de Garrett Brown.

Crabe volvió a trabajar con John G. Avildsen en 1980 en “The Formula”, una película muy criticada que, sin embargo, le valió su única nominación al Oscar. Su cuarto trabajo juntos fue “The Karate Kid” —“Save the Tiger” (1973) había sido el primero, antes de “Rocky”—, mientras que habría un quinto, “The Karate Kid, Part II”.

Por esta secuela, Crabe fue uno de los cinco candidatos a los primeros premios concedidos por sus compañeros de la American Society of Cinematographers (ASC) en 1986, año en que ganó Jordan Cronenweth por su excepcional trabajo en “Peggy Sue Got Married”, aunque Crabe no consiguiera colarse entre los cinco finalistas al Oscar.

Además de sus trabajos para Avildsen, Crabe también fue un reconocido operador de publicidad y autor de la fotografía de una de las películas más polémicas y populares de finales de los años setenta, “The China Syndrome” (James Bridges, 1979), sobre los peligros de la energía nuclear, cuyo estreno coincidió precisamente con el accidente de la central de Three Mile Island, en Pensilvania.

Fotografía luminosa de James Crabe en The Karate Kid

Análisis del estilo visual

Si bien “Rocky” era una película rodada con bajo presupuesto —tanto que el equipo principal no pudo viajar a Filadelfia, de ahí que Bode se hiciera cargo de esa parte del rodaje— que obtuvo mucho éxito, cuando Avildsen y Crabe recibieron este encargo sus respectivos cachés habían crecido de forma muy notable.

Se trata, por lo tanto, de una película que en el aspecto presupuestario iba más desahogada. Ello se traduce en que el aspecto visual es mucho más unitario, al gozar de las comodidades de un rodaje en estudio o con muchos más medios de producción. Además de contar con mejores equipos —Panavision— y negativos mejorados, “The Karate Kid” es un film más soleado y alegre, en contraposición a la atmósfera más triste y pretendidamente veraz de la película protagonizada por Stallone.

Los ocho años transcurridos entre uno y otro rodaje también conllevaron que el estilo de luz dura que aún imperaba en el cine estadounidense de los años setenta, y que Crabe empleó en gran medida en “Rocky”, hubiera sido ya desterrado casi por completo de la gran pantalla y quedara relegado a un puñado de veteranos que, por lo general, trabajaban ya solo en televisión.

En “The Karate Kid” se muestra esta evolución de Crabe, que ahora emplea una luz más suave, o bien los mismos aparatos de luz puntual, pero proyectándolos a través de sedas o materiales difusores para crear imágenes más naturales. Muchas veces se sigue observando que el director de fotografía utiliza numerosas luces puntuales a lo largo y ancho del decorado, todas ellas esperando a que los actores lleguen a sus marcas; véase la escena en la que se revelan detalles del pasado del personaje de Pat Morita.

Iluminación suave de interiores en The Karate Kid

Puesto que se trata ya de un producto de los años ochenta, no hay lugar para esas escenas de “Rocky” en las que resultaba aceptable que los exteriores nocturnos fueran granulados y subexpuestos. En esta ocasión, Crabe recurre a ópticas esféricas Panavision para los exteriores nocturnos, seguramente las Ultra Speed MKII, de origen principalmente Canon y Nikon.

Sin embargo, al menos la escena de la persecución en bicicleta muestra el inconfundible iris triangular de las Zeiss High Speed T1.4, posiblemente reconstruidas por Panavision y que también empleó Caleb Deschanel en algunas secuencias de “The Right Stuff” (1983) en aquella época.

El grueso del film, no obstante, está rodado con lentes zoom como focal variable, algo habitual en Crabe y en muchos operadores de la época. Ante la falta de consistencia de las lentes de los años sesenta y setenta, preferían iluminar a un nivel más alto —al menos T3— y emplear los zooms de Angenieux o Cooke.

La aparición hacia 1983 o 1984 de las dos primeras emulsiones de alta sensibilidad de Kodak —5293 de 250 ASA o 5294 de 400 ASA— también facilitaba dicha tarea, sin lugar a dudas. Algunos operadores, en lugar de reducir sus niveles de intensidad de luz, aprovecharon incluso para cerrar un paso más el diafragma y continuar trabajando como lo venían haciendo con anterioridad.

Para profundizar en las Panavision Ultra Speed, las Zeiss High Speed y los zooms cinematográficos citados en la reseña:

Guía de Ópticas de Cine: lentes esféricas, anamórficas y Full Frame

Exterior nocturno fotografiado por James Crabe en The Karate Kid

Conclusión final

A lo que no hay lugar con Crabe, al menos en este film, es a la introducción de las nuevas tendencias esteticistas de los años ochenta que, en muchas otras películas, sustituyeron al pretendido realismo o veracidad del cine de los setenta.

Finalmente, hay que indicar que la puesta en escena de John G. Avildsen, quien por cierto fue su propio director de fotografía hasta el inicio de su relación profesional con James Crabe y Ralf Bode, no es nada especial. Incluso los combates de kárate distan mucho de tener la garra de los de boxeo de “Rocky”. Lo mismo puede aplicarse al montaje, aquí muy relajado e incluso excesivo, con 126 minutos de proyección.

En cierto modo, esa puesta en escena descafeinada le permite centrarse más en la relación entre los personajes de Macchio y Morita —nominado al Oscar por su interpretación—, que a la postre es el elemento que mejor funciona de toda una película que, aunque se puede seguir viendo, ha quedado desgraciadamente muy encajada como un típico producto del cine comercial estadounidense de comienzos de la década de 1980.

© Ignacio Aguilar, 2019. Revisada en 2026.

El autor

Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.