Título en España: La Profecía
Año de Producción: 1976
Director: Richard Donner
Director de Fotografía: Gilbert Taylor, BSC
Ópticas: C-Series y Super PanaZoom Cooke (40-200mm, T/4.5)
Emulsión: Kodak 5247 (100T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm anamórfico (Panavision), 2.4:1
Premios: British Society of Cinematographers
Gilbert Taylor combina el clasicismo del estudio con una luz más directa y moderna para construir la atmósfera inquietante de The Omen.
La película
Quizá la mejor y más exitosa película de todas las que siguieron al enorme éxito de «The Exorcist», de William Friedkin, sea esta producción de la Fox rodada en Inglaterra, Italia e Israel. Gregory Peck encarna a un embajador estadounidense cuyo hijo fallece durante el parto. Para que su mujer (Lee Remick) no sufra el mazazo de la pérdida, acepta el ofrecimiento de un sacerdote de adoptar en su lugar a un niño nacido esa misma noche, cuya madre ha muerto y no tiene familiares cercanos.
Tras el traslado de la familia a Londres, todo parece ir bien hasta que una serie de coincidencias y extrañas muertes parecen indicar que el niño adoptado es hijo del mismísimo demonio. David Warner, Billie Whitelaw, el pequeño Harvey Stephens y el televisivo Patrick Troughton —como el misterioso sacerdote que alerta al embajador— secundan a Peck y Remick en una película bastante efectiva, realizada con mucho oficio, pero cuyo impacto se multiplica gracias a la prodigiosa banda sonora de Jerry Goldsmith.
El director de fotografía
«The Omen» fue el único trabajo del británico Gilbert Taylor, BSC —colaborador de Kubrick en «Dr. Strangelove» y de Polanski en «Repulsion»— junto a Richard Donner. Según el director, tuvo que convencer al operador para que aceptara la oferta en un momento en que deseaba retirarse del mundo del cine. En cualquier caso, aquello no ocurrió hasta casi veinte años más tarde, periodo durante el cual Taylor rodó, por ejemplo, «Star Wars».
También según Donner, Taylor tuvo la idea de rodar la película en formato panorámico anamórfico, en contra del planteamiento inicial del director, que, como tantos otros, entendía hasta aquel momento que este se ajustaba más a películas de grandes espacios y paisajes.
Análisis del estilo visual
En su conjunto, la fotografía de «The Omen» es un notable trabajo de un operador veterano como Taylor, que aquí muestra una sorprendente adaptabilidad al estilo más natural y directo impuesto por la nueva generación de directores de fotografía de los setenta. Es frecuente el uso de la luz disponible a través de las ventanas o su recreación mediante unidades de iluminación, así como la luz rebotada en los interiores para elevar los niveles y permitir que los exteriores permanezcan visibles desde las estancias.
Taylor también recurre a fuertes subexposiciones y luces duras procedentes de una única fuente en las secuencias nocturnas, e incluso adopta un estilo realista y casi documental para resolver algunas escenas de acción en los coches. No obstante, ciertos momentos todavía muestran su formación clásica, la misma con la que apenas cuatro años antes había rodado «Frenzy» para Hitchcock.
Con ello, Taylor eleva y mejora notablemente el aspecto de una producción cuyo presupuesto no fue excesivamente alto —2,8 millones de dólares de la época—, otorgándole un clasicismo y un oficio en la puesta en escena que contribuyen decisivamente a crear su atmósfera. Destaca especialmente la secuencia nocturna del cementerio, rodada en realidad en interiores de estudio. La fría y desapacible iluminación de Taylor demuestra su indudable talento y mejora de forma extraordinaria el aspecto que probablemente se habría obtenido en un exterior real. Consigue una cualidad fantasmagórica y telúrica sin perder la conexión con la realidad, por lo que la escena continúa siendo creíble para el espectador.
Conclusión final
También destacan poderosamente algunas composiciones, incluidas aquellas que hacen un uso tan brillante como dramático de los espejos o los reflejos en cristales, como en la escena de apertura en el hospital, además de una lente de aproximación partida en la secuencia del cementerio.
La utilización de una media detrás del objetivo produce una suavidad excesiva y curiosos destellos en las altas luces que no siempre resultan consistentes. Lo peor del trabajo de Taylor es la evidencia de algunas luces de relleno sobre los actores en ciertos exteriores una vez perdida la luz natural, lo que a veces provoca errores de continuidad y, sobre todo, cierta pérdida de cohesión en la imagen. Algo parecido ocurre cuando se utiliza un zoom adaptado al formato anamórfico, debido a su pobre rendimiento frente a las focales fijas.
Pero, globalmente, por su oficio y la forma en que resuelve las secuencias clave de la película, más allá de esas inconsistencias, se trata de un trabajo relativamente moderno para su época y, sobre todo, muy efectivo.
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ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2012. Revisada en 2026.
Este artículo forma parte del archivo ON FILM & DIGITAL de análisis de fotografía cinematográfica, que reúne reseñas, pruebas técnicas y artículos de Ignacio Aguilar AEC.
Estos textos no son resúmenes argumentales ni críticas generalistas, sino análisis centrados en la fotografía cinematográfica escritos desde la perspectiva de un director de fotografía en activo.
Sobre el autor
Ignacio Aguilar, AEC es director de fotografía con base en Madrid. Su trabajo abarca largometrajes, televisión, publicidad y escritura técnica sobre cinematografía, con experiencia en cine digital, 16mm y 35mm, ópticas anamórficas, grandes formatos, pruebas de objetivos y flujos fotoquímicos.
Es miembro de la Asociación Española de Directoras y Directores de Fotografía (AEC) y de la Academia de Cine, Sony I.C.E. Certified Expert y embajador de las ópticas Cooke SP3. Sus artículos han aparecido en American Cinematographer y Camera & Light.
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