Adaptación cinematográfica de un suceso aparentemente real, que se habría producido en Irak en 2006, cuando un grupo de soldados (Navy Seals) habría sido acorralado por sus enemigos en el marco de una operación en un barrio de una ciudad del país. Como consecuencia, los soldados tienen que ayudarse los unos a otros mientras que esperan a ser rescatados. «Warfare», por lo visto, tiene su punto de partida en el rodaje de «Civil War» (2024), en la que Alex Garland («Ex Machina«, «Annihilation«) estuvo trabajando junto a su aquí director y guionista Ray Mendoza, que era el asesor militar de la producción. Y en dicho contexto, Mendoza y Garland se interesaron por llevar a cabo juntos esta (en realidad pequeña) película basada en las experiencias del primero. Los resultados son interesantes, aunque anticlimáticos: no se trata de la clásica hazaña bélica, sino de un film de precisión quirúrgica en su narrativa, sobre la propia operación militar y el rescate de los Navy Seals, prácticamente en tiempo real, sin concesiones al espectador. Por ello, quien busque un tipo de película más comercial probablemente se sentirá decepcionado ante un film mucho más interesado en el procedimiento que en el espectáculo o los personajes, prácticamente inexistentes. Distribuye el sello A24.

El director de fotografía es un debutante en cine, David J. Thompson, quien sin embargo posee una larga carrera detrás de las cámaras, con alrededor de 25 años como operador de cámara y de Steadicam. Entre sus títulos destacados como tal se encontrarían «Anything Else» (2003), «21 Grams» (2003), «Melinda and Melinda» (2004), la serie «The Wire» (2002-2004), «I Am Legend» (2007), «Silver Linings Playbook» (2012), «Joy» (2015), «Red Sparrow» (2018), «Jungle Cruise» (2021) o «It Ends With Us» (2024), además de «Civil War» (2024) en la que coincidió con Garland y Mendoza, de manera que ha trabajado en su carrera con directores importantes y directores de fotografía de la talla de Darius Khondji, Vilmos Zsigmond, Andrew Lesnie, Flavio Labiano o Rob Hardy, de los que a buen seguro ha podido aprender mucho antes de dar el salto al oficio de primer operador.

«Warfare» parece una producción modesta, rodada tanto en estudio como en localizaciones reales que, como decíamos, incide mucho más en el procedimiento táctico-militar que en los personajes. No sorprende, habiendo escogido Alex Garland a un operador de cámara para debutar como director de fotografía, que precisamente a cámara tenga un gran protagonismo en la narrativa. Tampoco sorprende además que los cineastas hayan escogido directamente la cámara DJI Ronin 4D como cámara principal, porque Garland y Rob Hardy ya la emplearon extensivamente en «Civil War» con muy buenos resultados. Es decir, la cámara principal ya no es siquiera una Sony, RED o ARRI, sino que la cámara estabilizada de DJI (recientemente utilizada también, de manera muy interesante, en la serie «Adolescence»), que hace las veces de «Ronin» o «Steadicam» a la vez que de cámara de cine, muestra una vez más sus bondades como cámara principal para rodajes de ficción. Lo que sí sorprende un poco es que, a pesar de la elección, no todo el film posee muchos y complicados movimientos de cámara. Los hay, por supuesto, pero largas secciones de la película poseen una cámara fija o prácticamente fija, especialmente en la primera mitad de la proyección. En la segunda, los movimientos son más largos y complejos, pero ni los directores ni Thompson parecen interesados en rodar una «demo» de DJI, sino que emplean su cámara como una herramienta eficiente para sus intereses narrativos, y explotan sus cualidades cuando corresponde.

Lumínicamente, «Warfare» parece más una heredera de «Zero Dark Thirty» (Kathryn Bigelow, 2012) que de otro título similar de la propia directora como «The Hurt Locker» (2007). Ello se debe a que el rodaje en digital, con una textura mucho menos pronunciada que la del celuloide, permite además emplear niveles de luz mucho más reducidos. Y el comienzo de «Warfare», con los soldados avanzando por las calles, de noche, remite directamente al final de «Zero Dark Thirty», en el que Greig Fraser empleó niveles de oscuridad prácticamente irreales. En ese arranque, prácticamente vemos sombras moverse entre lo que parecen calles, aceras y alguna farola puntual, con mucho riesgo por parte de Thompson, creando un efecto convincente que exige un dispositivo de visualización calibrado, porque de lo contrario es posible que el espectador no vea absolutamente nada. El grueso del film transcurre en interiores, seguramente recreados en estudio, en los que los cineastas iluminan a través de las ventanas y dejan que los actores se muevan muchas veces como siluetas en un terreno de clara subexposición, con diálogos entre personajes cuyos rostros generalmente no son demasiado visibles. Estéticamente, el efecto no es especialmente vistoso, pues la paleta de color es apagada (grises, marrones, negros) e incluso cuando aparece algún efecto de humo y haces de luz entrando por las ventanas, la pretensión es siempre, por encima de todo, realista.

No es una película que enamore en ningún aspecto, lo cual incluye a los técnicos, y parece mucho más metódica y cerebral -a pesar de tratar sobre los recuerdos de Ray Mendoza- que la media del cine bélico (si bien la inclusión de imágenes reales al final de la proyección resulta cuestionable con respecto a lo visto previamente). Ello seguramente espantará a un gran número de espectadores, pero el film es muy competente y solvente en todos sus apartados, siendo quizá el de sonido el que más se acerca a lo habitual en el género. La cámara de DJI, a cuyo metraje los cineastas han añadido claramente grano de post-producción, rinde de forma notable en todas estas circunstancias, por lo que se consolida como una sólida alternativa, muy a considerar, para un tipo de proyecto en que los movimientos de cámara y la portabilidad de las mismas sean factores primordiales para el éxito de la propuesta cinematográfica. Quizá, en exteriores quede algo más limitada que en los interiores, con una imagen que luce «más digital», si bien ello podría deberse a extensiones de sets en dichas escenas que lleven a confundir la captación con la integración final de los VFX.
Título en España: Warfare, Tiempo de Guerra
Año de Producción: 2025
Director: Alex Garland, Ray Mendoza
Director de Fotografía: David J. Thompson
Ópticas: Leitz M0.8
Formato y Relación de Aspecto: DJI Ronin 4D-6K (Cinedng, 6K RAW), 2.00:1
Otros: 4K Digital Intermediate
Vista en HDTV 4K HDR
© Ignacio Aguilar, 2025.