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Anatomy of a Murder (Anatomía de un asesinato, 1959) – Fotografía de Sam Leavitt, ASC - Ignacio Aguilar
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"Anatomy of a Murder" (Otto Preminger, 1959) - Cinematography by Sam Leavitt

Anatomy of a Murder (Anatomía de un asesinato, 1959) – Fotografía de Sam Leavitt, ASC

“Anatomy of a Murder”
Título en España: Anatomía de un asesinato
Año de Producción: 1959
Director: Otto Preminger
Director de Fotografía: Sam Leavitt, ASC
Ópticas: Bausch & Lomb Baltar
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.85:1
Premios: Oscar a la mejor fotografía (nom)
Vista en Blu-ray

Sam Leavitt, ASC, convierte las restricciones de un juzgado real en el marco para una de las cámaras más fluidas de Otto Preminger.

La película

Adaptación cinematográfica de la novela de Robert Traver —seudónimo de John D. Voelker, juez del Tribunal Supremo de Michigan—, que tiene como protagonista a Paul Biegler, un abogado de Michigan y antiguo fiscal interpretado por James Stewart. Biegler acepta defender a un teniente del Ejército de los Estados Unidos (Ben Gazzara), acusado de matar a tiros al propietario de un bar después de que su esposa (Lee Remick) denunciara que éste la había violado. El abogado necesita el dinero, pero el caso le genera dudas desde el principio, tanto por el carácter violento del acusado como por las contradicciones que rodean el relato y la conducta de su esposa.

Anatomy of a Murder, exterior en blanco y negro con tratamiento naturalista de la fotografía de Sam Leavitt

“Anatomy of a Murder” es una producción característica del cine de Otto Preminger, con los célebres títulos de Saul Bass y una banda sonora de Duke Ellington, aunque su principal fuerza reside en James Stewart como abogado defensor, enfrentado durante el juicio al fiscal interpretado por George C. Scott. Los resultados son buenos y a ratos notables, aunque la película resulta algo larga y parte de su aproximación a determinados asuntos sexuales y sociales ha envejecido de manera evidente. Vista desde la perspectiva de su época, sin embargo, sigue siendo un sólido ejercicio de cine judicial y de investigación, con un reparto completado por Arthur O’Connell, Eve Arden, Kathryn Grant y Murray Hamilton, además del célebre abogado Joseph N. Welch, que interpreta al juez en su única aparición cinematográfica.

El director de fotografía

El director de fotografía fue Sam Leavitt [ASC], uno de los operadores clásicos de Hollywood. El año anterior había ganado el Oscar a la mejor fotografía en blanco y negro por “The Defiant Ones” (Stanley Kramer, 1958), y volvió a ser candidato por “Anatomy of a Murder”. La temporada siguiente obtuvo una tercera nominación por “Exodus” (Otto Preminger, 1960), rodada en 5-perf 65mm mediante el sistema Super Panavision 70.

Anatomy of a Murder, composición amplia de la sala de juicio con varios personajes y profundidad de campo

Entre sus trabajos más conocidos se encuentran “A Star Is Born” (George Cukor, 1954), “The Man with the Golden Arm” (Otto Preminger, 1955), “Cape Fear” (J. Lee Thompson, 1962), “Advise & Consent” (Otto Preminger, 1962) y “Guess Who’s Coming to Dinner” (Stanley Kramer, 1967). “Anatomy of a Murder” pertenece, por tanto, a la etapa de mayor reconocimiento de Leavitt, situada exactamente entre su Oscar por “The Defiant Ones” y su posterior candidatura por “Exodus”.

Análisis del estilo visual

La fotografía en blanco y negro de “Anatomy of a Murder” está condicionada por una circunstancia esencial que cambia bastante la lectura del trabajo de Sam Leavitt: gran parte de la película no fue rodada en decorados de Hollywood, sino en localizaciones reales de la península superior de Michigan. El propio Leavitt explicó en American Cinematographer que la sala de juicio era el auténtico juzgado del condado de Marquette, un espacio de apenas 40 por 50 pies, con paredes gruesas y no practicables, abundante madera oscura y una gran cúpula de vidrieras. No podían colgar luces de la manera habitual ni fijar material a las paredes, y el reducido espacio debía albergar además a los actores, unos doscientos extras, la cámara, la grúa y el equipo de iluminación.

Anatomy of a Murder (1959), puesta en escena de Otto Preminger en el juzgado real de Marquette con fotografía de Sam Leavitt

En estas condiciones, la iluminación de las escenas judiciales es necesariamente uniforme, con niveles relativamente altos y un contraste moderado. Leavitt podía situar luz en el balcón para los planos medios y cortos, pero las limitaciones físicas del juzgado impedían realizar el mismo tipo de iluminación cruzada en los planos generales. El resultado no posee el dramatismo o los negros profundos de otros trabajos del director de fotografía, pero la claridad espacial y la profundidad de campo permiten que Preminger pueda organizar a numerosos personajes dentro del encuadre sin perder legibilidad.

De hecho, lo más interesante de estas secuencias es probablemente el trabajo de cámara. Preminger era un gran partidario de la cámara fluida y aquí la desplaza constantemente hacia delante y hacia atrás, lateralmente, invierte el campo y llega a realizar movimientos de hasta 180 grados dentro de la propia sala. Leavitt explicó incluso que una de las tomas requirió quince movimientos diferentes de cámara. En ese aspecto, “Anatomy of a Murder” es mucho más interesante que si se analiza únicamente su iluminación, aunque las composiciones y el trabajo de cámara de “Witness for the Prosecution” (Billy Wilder, 1957) me parecen todavía más refinados dentro del cine judicial, al igual que, muchos años después, las angulaciones de “The Verdict” (Sidney Lumet, 1982).

Anatomy of a Murder (1959), primer plano en blanco y negro con iluminación clásica de Sam Leavitt

Fuera de la sala de juicio, Leavitt emplea un planteamiento clásico de iluminación en blanco y negro, basado en fuentes duras, separación de los personajes y una estructura cercana al tradicional esquema de tres puntos. El contraste sigue siendo relativamente contenido y la fotografía rara vez trata de imponerse sobre las interpretaciones o el texto. Incluso el tratamiento de Lee Remick es cuidado sin llegar a convertirla visualmente en una estrella ajena al tono general de la película. En este sentido, el trabajo es mucho menos expresivo que el que el propio Leavitt realizaría tres años después en “Cape Fear”, donde la luz dura, los negros profundos y los fuertes claroscuros pasan a formar parte esencial de la amenaza narrativa.

Hay, no obstante, varias irregularidades técnicas visibles. En diferentes tomas que implican grandes panorámicas o movimientos de cámara dentro de las localizaciones, puede apreciarse cómo la sombra de alguna parte del equipo o del parasol de cámara llega a proyectarse sobre los actores o sobre el espacio. En el borrador original de esta reseña estos detalles parecían simples descuidos; conociendo ahora las condiciones reales del rodaje, resultan más comprensibles. La combinación de paredes no practicables, espacios muy reducidos, iluminación limitada y movimientos de hasta 180 grados hacía especialmente difícil mantener siempre fuera de cuadro las sombras del propio dispositivo de rodaje.

Conclusión final

Todo ello no convierte la fotografía de “Anatomy of a Murder” en uno de los trabajos más expresivos de Sam Leavitt. La luz continúa siendo fundamentalmente funcional y subordinada a la claridad narrativa, al texto y a los actores. Pero el conocimiento de las condiciones reales de producción permite valorar mejor una fotografía que debía resolver espacios auténticos muy restrictivos sin renunciar al tipo de cámara móvil que exigía Otto Preminger.

Anatomy of a Murder (1959), composición en profundidad dentro del juzgado fotografiada en blanco y negro por Sam Leavitt

Por consiguiente, la imagen de “Anatomy of a Murder” resulta más interesante por la combinación de localizaciones reales, profundidad de campo, claridad espacial y cámara en movimiento que por una iluminación especialmente personal. Es un trabajo sobrio y eficaz, con algunas irregularidades técnicas visibles, pero mucho más elaborado y condicionado por el proceso de rodaje de lo que una primera lectura de sus imágenes podría sugerir.

ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2026.

El Autor

Ignacio Aguilar, AEC, además de ser autor y editor de ON FILM & DIGITAL, es director de fotografía en activo. Puede consultarse su presentación profesional en la HOME, su trayectoria en la BIO y una selección de sus trabajos en WORKS. Ha fotografiado películas como «La Pasajera» (Fernando González Gómez y Raúl Cerezo, 2021), «Viejos» (ídem, 2022), «Rabios@» (Luis Mª Ferrández, 2025) o las escenas españolas del western «Dead Souls» (Alex Cox, 2025). Tiene pendiente de estreno «Los Que Vienen» (Víctor Català, 2026).

Además, colabora en diversos centros educativos, tanto en másteres como en grados o diplomaturas, en TAI, ESCAC, THE CORE o ECAM, entre otros. Es «Independent Certified Expert» (ICE) de Sony, así como embajador en España para las lentes Cooke SP3. Las opiniones del autor son estrictamente personales. No dudes en contactar para cualquier proyecto creativo.