The Omega Man (El Último Hombre… Vivo, 1971) – Fotografía de Russell Metty
Título en España: El Último Hombre… Vivo
Año de Producción: 1971
Director: Boris Sagal
Director de Fotografía: Russell Metty, ASC
Emulsión: Kodak 5254 (100T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm anamórfico (Panavision), 2.4:1
Vista en Blu-ray
Russell Metty alterna la luz disponible de un Los Ángeles desierto con interiores de estudio mucho más convencionales, en una propuesta visual tan curiosa como irregular.
La película
Segunda adaptación de la novela de Richard Matheson «I Am Legend», que, como la primera —«The Last Man on Earth» (1964), con Vincent Price— o la tercera —«I Am Legend» (2007), con Will Smith—, trata sobre el último superviviente de una guerra bacteriológica. Charlton Heston interpreta al hombre que ha de luchar contra una plaga de seres mutantes que asolan la ciudad de Los Ángeles durante las noches.
«The Omega Man» es un filme muy simpático y, por momentos, entrañable en su inocente descripción de un futuro apocalíptico, aunque también está muy lastrado por elementos como una música que se ha quedado muy anticuada o por un mensaje que, de pura evidencia, es escenificado de manera demasiado explícita.
Aun así, continúa vigente por la siempre esforzada presencia de Heston, un actor curioso, cuyas películas siempre fueron mucho más abiertas que sus ideales políticos y sociales, así como por la curiosidad que supone ver un argumento de serie B en una producción de estudio.

El director de fotografía
El director de fotografía fue el muy veterano Russell Metty, ASC, el operador norteamericano famoso por su asociación con Douglas Sirk, por haber ganado el Oscar por «Spartacus» (1960), aun a pesar de sus famosos conflictos con Stanley Kubrick, o por sus dos trabajos para Orson Welles: «The Stranger» (1946) y «Touch of Evil» (1958).
Heston, intérprete principal del segundo de estos títulos, siempre habló precisamente muy bien de Metty, cuya rapidez alababa. Por ello, teniendo en cuenta su fuerza como estrella no solo para elegir proyectos, sino para aprobar guiones, compañeros de reparto o incluso equipo técnico, es muy factible que Metty rodase películas como «The War Lord» (1965), de Franklin J. Schaffner, o la presente precisamente por recomendación del actor.

Análisis del estilo visual
Lo que más destaca de «The Omega Man», sin ningún género de dudas, son las escenas de apertura. Los cineastas recrearon el futuro apocalíptico y de desolación mediante un rodaje en el centro de Los Ángeles a horas muy tempranas de la mañana y durante los fines de semana, cuando apenas había coches ni personas por las calles. De esta manera, pudieron filmar varias escenas y tomas aisladas con Heston paseándose en coche por las calles en absoluta soledad.
Metty, cuyo estilo databa de los comienzos del cine sonoro, era un hombre acostumbrado a utilizar niveles de iluminación muy altos y mucha luz artificial en toda circunstancia. Sin embargo, en dichas escenas se vio obligado a rodar en gran medida con la luz disponible, al tratarse de grandes exteriores. Además, tuvo que lidiar, mediante la exposición, con las grandes diferencias de intensidad cuando el coche de Heston transita entre las zonas de sombra de los edificios y la luz directa del sol.
Para ampliar: Kodak 5254
La evolución histórica y las características de la emulsión empleada se recogen en El Negativo Cinematográfico (II): formato, sensibilidad, emulsiones y grano.

Los interiores, salvo aquellas escenas en las que Metty utiliza fuertes claroscuros para sugerir atmósfera y penumbra, son bastante convencionales, con altos niveles de iluminación y siempre bajo luces directas y sin difuminar sobre los actores y el decorado.
Uno de los grandes problemas de la película, especialmente en nuestros días, es que la realización de Boris Sagal es muy televisiva y no aprovecha especialmente el formato panorámico anamórfico. Pero, sobre todo, lleva a cabo un gran abuso del zoom, como tantos filmes de aquella época, con rápidos movimientos de acercamiento que hoy en día han quedado muy anticuados. Además, a buen seguro forzaron al operador a tener que iluminar casi todo el filme como mínimo a T/5.6.
Gran parte de los exteriores, una vez superadas las escenas de apertura, están rodados en estudio, lo cual supone una merma con respecto a estas, ya que no es muy difícil darse cuenta del notable cambio que ello supone.
Como curiosidad, hay que destacar que, en la escena que muestra a Heston atrapado por los seres de la noche y siendo enjuiciado, el filme presenta lentes de aproximación partida en sentido horizontal, en lugar del habitual uso vertical. Las líneas están escondidas de forma magistral, lo que hace que el efecto únicamente sea perceptible por la excesiva profundidad de campo de esos instantes para el formato panorámico anamórfico.

Conclusión final
Por lo tanto, estéticamente, «The Omega Man» es un conjunto muy irregular, que alterna grandes momentos —sobre todo durante su comienzo y presentación, parte que coincide también con lo mejor de la película— con otros en los que la realización televisiva, el anticuado estilo de Russell Metty o incluso las carencias de la producción juegan en su contra. Hay una constante interacción de buenos momentos con otros que, en el mejor de los casos, pueden considerarse fallidos.
© Ignacio Aguilar, 2013. Revisada en 2026.
Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.