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Ida (2013): fotografía de Łukasz Żal y Ryszard Lenczewski
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Ida (2013), fotografía de Łukasz Żal y Ryszard Lenczewski

Ida (2013) – Fotografía de Łukasz Żal y Ryszard Lenczewski

Título en España: Ida
Año de Producción: 2013
Director: Paweł Pawlikowski
Directores de Fotografía: Łukasz Żal y Ryszard Lenczewski
Cámara: ARRI Alexa Plus 4:3 (ARRIRAW, 2.8K)
Ópticas: Zeiss Ultra Prime
Formato y Relación de Aspecto: captura digital en blanco y negro, 1.33:1
Premios de Fotografía: candidata al Oscar; ganadora del Golden Frog, el European Film Award y el ASC Spotlight Award
Otros Premios: Oscar a la mejor película de habla no inglesa
Vista en HDTV

La extrema verticalidad del encuadre, la cámara inmóvil y un blanco y negro de contrastes precisos convierten la austeridad visual de «Ida» en una poderosa forma de expresión.

La película

Producción polaca ambientada en los años sesenta, la época posterior a la Segunda Guerra Mundial en la que el comunismo ya estaba plenamente implantado en el país. Tiene como protagonista a una monja —Agata Trzebuchowska— que, poco antes de tomar sus votos, descubre un secreto de la época de la guerra que afecta directamente a sus lazos familiares.

Con la ayuda de su tía —Agata Kulesza—, con la que hasta entonces no había tenido contacto, trata de descubrir lo que le ocurrió a su familia. Paweł Pawlikowski dirige una historia muy íntima, rodada de forma absolutamente minimalista y en blanco y negro.

La película obtuvo un notable éxito crítico gracias a su sensibilidad europea y al retrato de dos personajes de carácter opuesto que se unen en un doloroso descenso a la verdad que los acerca. Ganó el Oscar a la mejor película de habla no inglesa.

Ida (2013), Agata Trzebuchowska encuadrada en el tercio inferior

Los directores de fotografía

El director de fotografía original fue Ryszard Lenczewski, mientras que Łukasz Żal comenzó la película como operador de cámara. Sin embargo, Lenczewski, un veterano director de fotografía, dejó el rodaje poco después de comenzarlo.

La versión oficial apunta a que sufrió una enfermedad que le impedía continuar con sus labores en el set, aunque parece ser que el realizador Paweł Pawlikowski se ha quejado posteriormente de la actitud del director de fotografía, que al parecer no prestaba la debida atención a la historia ni se tomaba el interés requerido por la producción.

Żal, por lo tanto, fue el encargado de fotografiar el grueso del rodaje y firma la película junto con Lenczewski, aunque el crédito de Żal en los títulos finales es un poco mayor que el del director de fotografía original.

En cualquier caso, ambos recibieron múltiples premios y menciones, entre los que destacan el European Film Award de fotografía, el Golden Frog del Festival Camerimage, el ASC Spotlight Award y la candidatura al Oscar a la mejor fotografía.

Żal consolidó posteriormente su colaboración con Pawlikowski en «Cold War» (2018) y continuó desarrollando una de las carreras más personales de la cinematografía europea, con trabajos como «Hamnet» (2025).

Ida (2013), composición vertical en blanco y negro de Łukasz Żal y Ryszard Lenczewski

Análisis visual

Uno de los principales rasgos visuales de «Ida» es, además de su rodaje en blanco y negro, la renuncia a una pantalla panorámica —siquiera parcial— mediante la elección de una relación de aspecto 1.33:1. Es decir, el formato tradicional anterior a la aparición del CinemaScope, con el cual las películas convencionales también pasaron a rodarse en formatos como 1.66:1 o 1.85:1, si bien algunos países del este de Europa continuaron utilizando el tradicional 1.37:1 durante muchos años.

Con la elección de este formato, Pawlikowski obtiene una mayor altura para la proyección, utilizada en muchas ocasiones para mostrar conscientemente mucho más espacio vertical del habitual. Es frecuente que los personajes estén compuestos en el tercio inferior del fotograma, dejando los dos tercios superiores y, sobre todo, el tercio superior vacío de información.

Junto con algunas composiciones que enfrentan a los personajes al cambiar también voluntariamente los espacios negativos, ello hace que «Ida» posea ideas muy curiosas a nivel compositivo. Desde los primeros fotogramas, el espectador es consciente de estar viendo un producto muy especial.

Para conocer la evolución desde el formato mudo 1.33:1 hasta el estándar académico 1.37:1 y la posterior llegada de los formatos panorámicos, consulta Formatos cinematográficos (I): historia del 35 mm, del cine mudo al sonoro.

Ida (2013), uso expresivo del espacio negativo en formato 1.33:1

La luz de Lenczewski y Żal no sufre menoscabo alguno por el traspaso de poderes entre ambos una vez iniciado el rodaje. Seguramente el realizador y Lenczewski fijaron una estética que Żal, incorporado a la producción desde el primer momento, siguió tras la partida del primer director de fotografía.

Excepto en el minuto final de proyección, la cámara de «Ida» se mantiene estática en todo momento, por lo que los dos directores de fotografía, en cierto modo, veían cómo su labor se convertía en algo más sencillo.

La estética es siempre muy naturalista. Los exteriores están rodados de forma sencilla y directa, sin el empleo —por lo menos aparente— de fuentes adicionales de iluminación cinematográfica. Aunque sí parece que se recurrió a filtros para controlar la exposición de los cielos, que puede que también se utilizasen en los interiores para potenciar los contrastes.

El hecho de que el blanco y negro funcione precisamente a través del contraste es algo que los dos operadores comprenden a la perfección. Durante la proyección se esmeran en obtener imágenes con altas luces intensas y, al mismo tiempo, negros profundos.

Por ello, parece que su labor en interiores consiste en exponer para que la luz que entra por las ventanas tenga suficiente fuerza, a veces de forma natural y otras introduciendo aparatos fuertemente difuminados a través de ellas. Controlan el contraste mediante una tenue luz de relleno en los interiores.

El efecto siempre es muy natural, ya que toda la luz aparente entra por las ventanas y solo algunas sombras en direcciones imposibles delatan la utilización de luz adicional. En los interiores nocturnos aparecen fuentes integradas dentro de los propios planos que ellas mismas iluminan.

Ida (2013), iluminación naturalista desde las ventanas y negros profundos

Conclusión final

El trabajo, por lo tanto, es muy bueno, aunque quizá, dentro de la línea naturalista del conjunto, exista un exceso de modelado sobre la joven actriz protagonista que denota un interés por realzar su presencia en los primeros planos.

No obstante, la película está muy bien tratada en su aspecto visual, con composiciones y planos estáticos muy interesantes e inusuales, así como una luz que los complementa a la perfección. Ello es así aun cuando la estética de la ARRI Alexa pueda resultar demasiado contemporánea para un film que pretende evocar la Polonia de los años sesenta, situación que trata de mitigarse mediante el empleo de algo de grano añadido en posproducción.

Tratándose de un film de autor y presupuesto reducido, el partido que los cineastas obtienen de sus recursos, a través de la luz y el encuadre, es absolutamente digno de admiración, como demuestran los múltiples reconocimientos recibidos por la película.

© Ignacio Aguilar, 2015. Revisada en 2026.

Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.



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