Título en España: West Side Story
Año de producción: 1961
Directores: Robert Wise y Jerome Robbins
Director de fotografía: Daniel L. Fapp, ASC
Ópticas: Panavision 65mm, incluido PanaZoom diseñado para el formato
Emulsión: Kodak 5251 (50T)
Formato y relación de aspecto: 65mm esférico (Super Panavision 70), 2.21:1
Premios: Óscar a la mejor fotografía en color
Vista en DCP
Daniel L. Fapp, Robert Wise y Jerome Robbins convierten el 65mm, el color y el movimiento de cámara en una prolongación exacta de la música y la coreografía.
La película
Adaptación del musical de Broadway que, a su vez, adaptaba "Romeo y Julieta" de William Shakespeare, llevando la clásica historia de amor imposible entre un hombre y una mujer pertenecientes a clanes rivales al Nueva York de comienzos de la década de 1960.
La música de Leonard Bernstein, con letra de Stephen Sondheim, supone evidentemente uno de sus activos principales. Pero "West Side Story" es mucho más gracias a la portentosa coreografía de Jerome Robbins —excelentemente ejecutada por los actores— y, especialmente, a la forma en la que está captada por la cámara de Robert Wise.
Curiosamente, quizá debido a que el elenco de secundarios —Russ Tamblyn, George Chakiris y Rita Moreno, entre otros— es muy potente, el punto más débil de la película es la pareja protagonista, Natalie Wood y Richard Beymer. Especialmente en el caso de la estrella masculina, que aporta poco más que su buena presencia a un papel fundamental.
A pesar de ello, "West Side Story" es una obra maestra del género al que pertenece y una experiencia audiovisual inolvidable gracias al enorme talento que reunió la producción.

El director de fotografía
El director de fotografía fue Daniel L. Fapp [ASC]. Su carrera es muy típica de la época dorada de los estudios hollywoodienses: se inició como ayudante todavía durante el cine mudo y fue escalando posiciones hasta convertirse en primer operador.
Sin embargo, por encontrarse a sueldo de Paramount, Fapp no fue un operador que recibiera importantes encargos dentro del estudio —para el que trabajó hasta 1959— y le costó destacar. Aun así, realizó títulos como "To Each His Own" (1946) y "The Big Clock" (1948), antes de comenzar a acumular candidaturas al Óscar por la fotografía en VistaVision de "Desire Under the Elms" (1958) y "The Five Pennies" (1959).
A partir de ese momento comenzó su carrera como freelance y encadenó los trabajos por los que pasó a la posteridad: "One, Two, Three" (1961), con una emblemática fotografía en formato panorámico anamórfico y blanco y negro que supuso otra candidatura, y "The Unsinkable Molly Brown" (1964), con una nueva candidatura por su trabajo en color.
También realizó tres trabajos para John Sturges: "The Great Escape" (1963), "Ice Station Zebra" (1968), en 65mm, y, finalmente, "Marooned" (1969). Obtuvo dos candidaturas más por estos dos últimos filmes. La única estatuilla que ganó Fapp fue por la película que nos ocupa.

Análisis del estilo visual
Rodada en localizaciones reales de la ciudad de Nueva York —los aledaños del actual Lincoln Center, en el Upper West Side de Manhattan—, así como en estudio, la fotografía de "West Side Story" destaca por muchos motivos.
Por comenzar con uno de ellos, como película importante de la época fue rodada en el que, en opinión del autor de estas líneas, es el mejor formato que jamás ha existido: 5-perf 65mm; en este caso, Super Panavision 70. Panavision desarrolló para la producción un PanaZoom capaz de cubrir el fotograma de 65mm.
El mayor tamaño del negativo —dos veces y media superior al 4-perf 35mm— y la mayor calidad de sus ópticas esféricas proporcionan una calidad de imagen, con enorme detalle y reproducción del color, que más de cincuenta años después de su estreno, recuperada en un DCP a 2K en la gran pantalla, rivaliza a la perfección —o supera— a la de las producciones más recientes.
En segundo lugar, el ancho de esta pantalla está utilizado de forma maravillosa por Daniel L. Fapp, Robert Wise y Jerome Robbins. Prácticamente cualquier fotograma de la película constituye un verdadero manual de composición de la imagen cinematográfica. Pero, si en lugar de analizar fotogramas analizamos planos en movimiento o secuencias, "West Side Story" es un título imprescindible por la forma en que está filmado.
Lejos de emplear una cámara estática y dejar que los actores y bailarines se muevan ante ella, la cámara participa en perfecta coreografía con los intérpretes: se acerca, se aleja, panea a izquierda o derecha y acompasa a la perfección los movimientos o incluso los matices de cada número o secuencia dramática.
Por supuesto, hay muchos planos generales maravillosamente bien compuestos con una cámara estática. Pero lo llamativo es lo bien conjugados que están los movimientos de cámara con la música y los movimientos de los actores, desde el primer hasta el último instante de la proyección.

El estilo de iluminación de Fapp no podría ser más clásico, pero está fenomenalmente bien realizado. Aunque el formato de 65mm era incompatible con el Technicolor de tres bandas, es lógico que "West Side Story" sea confundida con una de las películas rodadas en aquel formato. Gracias a su colorido diseño de producción y vestuario, y a la claridad y fidelidad de los 65mm, los tonos y la paleta cromática prácticamente saltan de la pantalla.
Pero ello solo es posible porque Fapp utiliza niveles de intensidad muy altos, luces de arco, aparatos de 10 kW, etc., para crear un negativo muy denso y rico. Al emplear diafragmas cerrados —T/5.6-T/11—, obtiene una clara distinción entre las zonas de luz y sombra, además de una elevada profundidad de campo, teniendo en cuenta lo reducida que suele ser en este formato.
Su estilo es, obviamente, el de las tres fuentes de luz, pero ello no significa en absoluto que su luz sea plana o carezca de contraste. Es más, gran parte de "West Side Story" está dominada por sus luces duras y dirigidas, así como por los claroscuros que generan, con sombras densas y oscuras donde no incide la luz.
El resultado, aunque muchas veces Fapp justifica la dirección de sus luces, es evidentemente teatral. Pero ello se conjuga a la perfección con los colores saturadísimos y sus mezclas —atención a la habitación de Natalie Wood, iluminada creando el efecto de la vidriera—, con unos resultados que rara vez se han igualado en la gran pantalla.

Conclusión final
Así pues, "West Side Story" es material fílmico de primera categoría y una de las películas mejor filmadas y con más talento de la historia del cine. Su milimétrica puesta en escena está tan diseñada y trabajada como las coreografías que aparecen en pantalla. Cada movimiento, encuadre y composición responde a una motivación —mostrar los bailes, acompañarlos o matizarlos— y hace que cada secuencia posea mucha energía.
La acción transcurre durante el plano, sin que los bailes o las secuencias estén creados en la sala de montaje, como tristemente ocurre en muchos musicales modernos. Y, a pesar de su aspecto fuertemente teatral, la película continúa funcionando visualmente para las audiencias modernas porque tanto su luz como su diseño van absolutamente de la mano, mientras que sus planos son y seguirán siendo motivo de estudio y de la más profunda admiración.
© Ignacio Aguilar, 2015. Revisada en 2026.
Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.