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Låt den Rätte Komma In (Déjame Entrar, 2008) – Fotografía de Hoyte Van Hoytema
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Lina Leandersson como Eli en Låt den Rätte Komma In, dirigida por Tomas Alfredson y fotografiada por Hoyte Van Hoytema

Låt den Rätte Komma In (Déjame Entrar, 2008) – Fotografía de Hoyte Van Hoytema

«Låt den Rätte Komma In»
Título en España: Déjame Entrar
Año de Producción: 2008
Director: Tomas Alfredson
Director de Fotografía: Hoyte Van Hoytema, FSF, NSF
Ópticas: Zeiss Superspeed T/1.3
Emulsión: Fuji Eterna 8553 (250T), 8563 (250D) y 8573 (500T)
Formato y Relación de Aspecto: Super 35, 2.4:1
Otros: 2K Digital Intermediate
Vista en: Blu-ray

Hoyte Van Hoytema construye con luz nórdica, enfoque selectivo y grano una atmósfera fría para el drama vampírico de Tomas Alfredson.

La película

Adaptación de una novela de John Ajvide Lindqvist, acerca de la relación que se establece entre un chico solitario y marginado por sus compañeros de colegio, que le agreden y se burlan de él, y una misteriosa chica que únicamente sale a la calle por la noche y que es su vecina puerta con puerta junto a un hombre muchos años mayor que ella. De producción sueca, escrita para la pantalla por el propio Lindqvist, se trata de una interesante vuelta de tuerca al género vampírico, que pone un mayor énfasis en las relaciones entre personajes que en los propios elementos fantásticos de la historia.

La puesta en escena es muy pausada, aunque también muy consciente de tener entre manos un material de culto, lo que conlleva cierta autocomplacencia y un excesivo estiramiento del metraje que juegan en contra de la propuesta, a pesar de los aciertos que contiene y del estupendo trabajo de los dos jóvenes protagonistas.

Lina Leandersson como Eli en Låt den Rätte Komma In, dirigida por Tomas Alfredson y fotografiada por Hoyte Van Hoytema

El director de fotografía

El director de fotografía fue Hoyte Van Hoytema, quien tras el éxito internacional del film iniciaría una prometedora carrera a ambos lados del Atlántico, con trabajos para David O. Russell («The Fighter»), Spike Jonze o el propio Alfredson («Tinker Tailor Soldier Spy»), con nominación al premio de la American Society of Cinematographers incluida. «Låt den Rätte Komma In» no destaca precisamente por la solvencia de los medios con los que está rodada, sino, al contrario, por el partido que Alfredson y su operador obtienen de los mismos.

Aun así, se trata de una fotografía dominada por los fríos y nevados paisajes —especialmente los nocturnos— que, en cierto modo, colaboran para transmitir al espectador la atmósfera de soledad en la que vive cada uno de los personajes protagonistas.

Análisis visual

Van Hoytema parte de una estética realista, a pesar de los toques fantásticos de la historia, a la hora de ilustrarla en imágenes. No es un trabajo en el que existan las habituales mezclas de colores propias del género, sino que opta por una imagen más bien neutra, tanto en interiores como en exteriores, y emplea muchas fuentes cenitales en las escenas nocturnas, que permiten a los actores moverse con cierta soltura por los decorados. También recrea la suave luz nórdica en los interiores de día o incluye fuentes integradas en los interiores en que se desarrolla la historia, pero normalmente confía más en esa iluminación desde arriba con las luces fuera de campo.

Los exteriores nocturnos están rodados, por lo general, a base de pinceladas de luz aquí y allá, demostrando así la falta de medios aunque también cierta solvencia artística; sin embargo, algunas escenas, como las que transcurren en el exterior del edificio en el que viven los protagonistas, o aquella en la que un perro frustra el intento de extraer la sangre de un cadáver, muestran un exceso de luz que evita en cierto modo la creación de una atmósfera bastante más dramática de la que se aprecia en pantalla.

El trabajo de cámara es bastante minimalista y conciso, favoreciendo en muchas ocasiones tomas estáticas con enfoque selectivo y en las que este va modificándose a lo largo de la propia toma entre uno y otro punto de interés de la misma, con una interesante mezcla de focales que van desde el angular hasta el teleobjetivo. Pero, en cualquier caso, precisamente la escasa profundidad de campo es uno de los elementos más llamativos de la puesta en escena, puesto que parece más una elección artística que técnica, ya que los niveles de luz no aparentan ser tan bajos como para exigir en muchos momentos diafragmas a máxima apertura (T/1.3) o cercanos a la misma (T/2.0) con lentes Superspeed.

En estas circunstancias, además, se aprecia claramente el menor rendimiento de las ópticas, con una mayor suavidad, o el diferente tratamiento que causan las mismas sobre los fondos desenfocados, especialmente si se las compara con diseños más modernos como las Zeiss Ultra o Master Prime o las Cooke S4. No obstante, también debe reseñarse que una gran parte de la película, y no solo los exteriores nocturnos, posee una textura de grano muy prominente, algo especialmente visible en escenas de contraste reducido.

Conclusión final

Por consiguiente, se trata de un trabajo visual adecuado, que destaca más por algunas elecciones de la puesta en escena —tomas fijas, enfoque selectivo, acciones fuera de campo— que por la brillantez de su atmósfera o estilo visual, que confía más en las localizaciones que en una iluminación más tétrica, oscura o contrastada, pues algunas partes de la película tienen un exceso de luz que les resta interés. Por ello, en este y otros aspectos, la versión americana de la misma historia, rodada por Matt Reeves dos años después («Let Me In», con fotografía de Greig Fraser), resulta más satisfactoria que el original, aunque más por su diferente planteamiento visual que por los medios puestos a disposición de los cineastas.

ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2012. Revisada en 2026.

Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.



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