American Made (Barry Seal: Traficante, 2017) – Fotografía de César Charlone
«American Made»
Título en España: Barry Seal: Traficante
Año de Producción: 2017
Director: Doug Liman
Director de Fotografía: César Charlone, SCU
Ópticas: Angenieux Optimo, Zeiss Ultra Prime & Canon
Formato y Relación de Aspecto: Arri Alexa (ArriRaw 2.8K), 1.85:1
César Charlone traslada su documentalismo al cine comercial mediante la ARRI Alexa, la cámara al hombro, una iluminación mínima y un etalonaje tan agresivo como personal.
La película
Adaptación cinematográfica, parece ser que tomando algunos elementos de la historia real y modificando muchos otros, de la historia de Barry Seal —Tom Cruise—, un piloto de líneas aéreas que dejó la compañía TWA para enrolarse en una serie de operaciones encubiertas de la CIA en Centroamérica. Sin embargo, Seal pronto se dio cuenta de que el verdadero negocio estaba en vender en otros países las armas que transportaba para el Gobierno norteamericano, además de comenzar una fructífera relación comercial con el cártel de Medellín, llevando la droga directamente al sur de Estados Unidos en su propio avión.
El guion, festivo, trata todos los acontecimientos de forma muy superficial y ligera, casi a modo de comedia, sin que demasiadas de las acciones que vemos en pantalla aparezcan lo suficientemente creíbles y justificadas, lo cual es grave cuando muchas sucedieron de verdad. Liman, aun así, consigue una película divertida —quizá su principal propósito—, pero no puede evitar que Cruise esté absolutamente perdido en el papel principal, en un conjunto sobre el que en todo momento cae la alargada sombra de las múltiples y mejores películas que ha rodado Martin Scorsese adoptando un tono parecido.

El director de fotografía
El director de fotografía es el uruguayo César Charlone, SCU, quien se hizo un nombre a comienzos de la década de 2000 con el enorme éxito de “Cidade de Deus” (2002), por la que llegó a conseguir una nominación al Óscar a la mejor fotografía. Tanto en este trabajo como en otros posteriores a las órdenes de Fernando Meirelles —“The Constant Gardener” (2005) y “Blindness” (2008)—, el estilo de Charlone, un director de fotografía surgido del documental, quedó muy bien definido por su trabajo de cámara en mano o al hombro, con mucho movimiento y apariencia de veracidad, así como por una iluminación tan minimalista como naturalista.
Además, “Cidade de Deus” destacó mucho por ser una de las primeras películas en mezclar una fotografía rodada mayoritariamente en formato Super 16mm con algunos planos generales en Super 35mm. Todo ello fue posible gracias a la entonces novedosa técnica del Digital Intermediate, que, además de la corrección digital de color, permitía crear un máster a partir de diferentes elementos sin que la copia final —filmada de nuevo a 35mm para su exhibición en salas— tuviera la degradación que se producía en el proceso óptico de hinchar el material de 16mm a 35mm.

Análisis del estilo visual
Liman es un director que, además de haber ejercido como su propio director de fotografía en ocasiones anteriores —como en “Swingers” (1996) y, más recientemente, “Fair Game” (2010)—, no repite con aquellos con los que ha trabajado: desde Bojan Bazelli en “Mr. & Mrs. Smith” (2005), Barry Peterson en “Jumper” (2008) o, más recientemente, Dion Beebe en “Edge of Tomorrow” (2014). Incluso en su siguiente película, todavía pendiente de estreno cuando se escribió esta reseña, rodó con Ben Seresin.
La elección de Charlone resulta algo extraña teniendo en cuenta que “American Made” (2017) es un proyecto comercial y de época, aunque se entiende desde el momento en que Liman busca un aspecto documental y natural. La intención está confirmada por el propio director de fotografía: querían un estilo run-and-gun, y el reducido tamaño y peso de la ALEXA Mini le permitieron trabajar cámara en mano con libertad, incluso dentro de aviones y automóviles.
Aunque seguramente a Charlone le hubiera gustado emplear su habitual mezcla de Super 16mm y Super 35mm, la película está rodada íntegramente en formato digital con la ARRI Alexa. Lógicamente, la captura HD con la cámara de Arri proporciona un lienzo más nítido y definido que el que habría ofrecido el Super 16mm, de modo que los cineastas confiaron en las técnicas de corrección de color para proporcionar un aspecto de época.
Para profundizar en el escaneado, el Digital Intermediate, la corrección de color y la integración de materiales de distintos formatos:

Es en esta etapa en la que parece que se emplearon herramientas de posproducción para limitar un poco la apariencia de resolución de la imagen digital y, sobre todo, un fortísimo y agresivo etalonaje que parece querer emular también el aspecto de las emulsiones de 16mm, saturando los tonos cálidos y produciendo algunos virajes de color extraños.
El trabajo de cámara, que incluye los habituales zooms de Charlone como herramienta principal en cámaras al hombro, es muy vivo. Ese estilo importado del cine de Meirelles queda, en una película de estas características, algo impostado y, desde luego, no tan fresco como en las películas del cineasta brasileño.
Lo más inusual, de todas formas, es que Liman y Charlone efectúan un trabajo de iluminación tan minimalista como en la propia “Cidade de Deus” (2002), lo que hace que “American Made” tenga un aspecto muy diferente al del grueso del cine norteamericano. Charlone no se molesta ni se preocupa por conseguir exposiciones perfectas ni imágenes estilizadas, dejando incluso que aparentes errores técnicos lleguen a la gran pantalla.
Así ocurre, por ejemplo, con la tremenda sobreexposición de los fondos en la primera visita de Cruise a casa de los narcotraficantes en Colombia. La pretensión es que, a través de esos aparentes errores, lo que vemos parezca más veraz o real.

Conclusión final
Los resultados no están del todo conseguidos, sobre todo porque el rodaje en digital con una posproducción de color tan marcada puede resultar demasiado intrusivo o agresivo; de hecho, lo es. Pero también es cierto que ello hace que la película tenga un aspecto diferente, con cierta personalidad —algo raro de ver en el cine comercial hollywoodense—, y que Charlone se muestra fiel a sus principios, lo cual tampoco suele ser fácil cuando un operador con un estilo tan marcado como el del uruguayo se traslada a trabajar, aunque sea esporádicamente, a Estados Unidos.
Así pues, se trata de una película con un aspecto desigual, pero interesante, que al menos consigue el objetivo de trasladar al espectador a la época en que transcurre la acción, por más que seguramente un rodaje en celuloide hubiera sido mucho más deseable y deseado por los propios cineastas.
ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2018. Revisada en 2026.
El autor
Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados. Las opiniones expresadas son estrictamente personales.