Título en España: Lunas de Hiel
Año de Producción: 1992
Director: Roman Polanski
Director de Fotografía: Tonino Delli Colli, AIC
Ópticas: Panavision Primo
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.85:1
Tonino Delli Colli separa el presente naturalista del crucero y la sensualidad difusa de los recuerdos en la película de Roman Polanski.
La película
Adaptación de una novela de Pascal Bruckner, escrita para la pantalla por Roman Polanski y dos de sus colaboradores habituales, Gérard Brach y John Brownjohn, que está ambientada en un barco que recorre el Mediterráneo realizando un crucero de lujo. En él se encuentran dos parejas: una británica (Hugh Grant y Kristin Scott Thomas) y otra formada por un estadounidense inválido (Peter Coyote) y su atractiva esposa francesa (Emmanuelle Seigner). Muy pronto, el marido británico se siente atraído por la esposa del estadounidense, pero este se percata y entabla una extraña relación de amistad con el inglés para advertirle del peligro que supone su esposa para los hombres.
«Bitter Moon» es un título muy arriesgado en la filmografía del realizador franco-polaco, entre otras circunstancias porque dirige a su esposa en un tórrido y difícil papel de mujer fatal, al tiempo que, mediante una elaborada estructura de flashbacks, va desentrañando las circunstancias que hundieron el matrimonio representado en pantalla por Coyote y Seigner. Los resultados no son redondos —uno no termina de creerse nunca a los personajes de Grant y Scott Thomas—, pero el grueso de las escenas parisinas, los flashbacks de la película, se encuentra sin duda entre los grandes logros del realizador.
El director de fotografía
El director de fotografía fue el italiano Tonino Delli Colli [AIC], que por entonces ya era un operador muy veterano, con setenta años de edad. De hecho, se retiraría cinco años más tarde con su trabajo para Roberto Benigni en «La vita è bella».
Sobre todo, era popular por su relación con su compatriota Sergio Leone, para el que filmó «The Good, the Bad and the Ugly» (1966), «Once Upon a Time in the West» (1968) y «Once Upon a Time in America» (1984). Ya que esta última aparece en pantalla durante «Bitter Moon», no resulta descabellado pensar que fueran sus trabajos para Leone los que llamaran la atención de Polanski, que también usó a Delli Colli en su siguiente película, el angustioso thriller «Death and the Maiden» (1994).
Delli Colli, cuya carrera se remontaba a los años cuarenta, también es conocido por sus colaboraciones con Pier Paolo Pasolini («Accattone», 1961), Luis García Berlanga («El verdugo», 1963), Louis Malle («Lacombe Lucien», 1974), Jean-Jacques Annaud («The Name of the Rose», 1986) o Federico Fellini («Ginger e Fred», 1986).
Análisis del estilo visual
La imagen de «Bitter Moon» posee dos capas muy bien diferenciadas. La primera corresponde a las escenas situadas en el presente de la película, en las que ambos matrimonios coinciden durante su crucero por el mar Mediterráneo. Están rodadas de forma bastante directa y natural, haciendo uso además de lo que parece ser un verdadero barco para llevar a cabo el rodaje.
Así pues, las fuentes de luz integradas en el propio barco realizan gran parte del trabajo, dentro de un estilo naturalista que luce más moderno que cualquiera de los trabajos anteriores de Delli Colli. El operador se había formado, obviamente, en el blanco y negro clásico y, después de comenzar a trabajar en color, fue evolucionando lentamente y haciendo cada vez más uso de nuevas técnicas y filosofías naturalistas, aunque sus trabajos de la década anterior —como los que realizó para Leone o Annaud— todavía muestran un estilo muy híbrido, mezcla de modernidad y de su formación clásica.
Aquí utiliza un poco de difusión en sus lentes —las entonces novedosas Primo de Panavision—, pero por lo demás realiza un trabajo bastante directo, con alguna reminiscencia del de Witold Sobociński en «Frantic» (1988).
Sin embargo, a pesar de que estas escenas son muy correctas, donde tanto Polanski como Delli Colli emplean todas sus fuerzas es durante los flashbacks, que suponen más de la mitad de la proyección. Estas escenas son mucho más estilizadas y muestran primero imágenes mucho más bellas y difusas cuando Polanski narra la parte en la que Peter Coyote y Emmanuelle Seigner se conocen, para después continuar con un cierto aire de ensoñación al que también contribuye, ahora sí, un escenario específicamente diseñado para el rodaje cinematográfico.
Delli Colli sugiere en el apartamento donde habitan los protagonistas todo tipo de momentos del día —noches con fuentes integradas, amaneceres, atardeceres, mediodía, etc.—, diferenciando muy bien el transcurso del tiempo o el momento en el que se desarrolla cada escena. Y lo hace luciéndose en múltiples momentos, pero sobre todo con el especial cuidado que dedica a los actores, no solo a Seigner —era esencial que luciera atractiva en su papel de femme fatale—, sino también a Peter Coyote.
A ambos regala estupendos planos en un estilo global que no es tan exagerado como los de Vittorio Storaro, pero al que Delli Colli recuerda alguna vez cuando plantea interesantes atardeceres o mezclas de temperaturas de color.
Conclusión final
La puesta en escena —con el habitual operador de Polanski, Jean Harnois, al mando de la cámara— incluye la habitual sobriedad del director franco-polaco, además de su conocida tendencia a utilizar lentes angulares incluso para acercarse a los actores. En esta ocasión, aparentemente, las focales están en torno a un 27mm y un 32mm, por lo que se realza la presencia de los actores sin llegar a la distorsión en los primeros planos de otros títulos del realizador, como «Rosemary’s Baby».
Incluyendo algunos planos de Steadicam —operada por Nicola Pecorini—, «Bitter Moon» ofrece un conjunto muy vistoso, realizado con mucho tacto, oficio y gusto por Delli Colli, del que Polanski extrae un gran partido y una película muy notable en todos sus apartados.
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ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2015. Revisada en 2026.
Este artículo forma parte del archivo ON FILM & DIGITAL de análisis de fotografía cinematográfica, que reúne reseñas, pruebas técnicas y artículos de Ignacio Aguilar AEC.
Estos textos no son resúmenes argumentales ni críticas generalistas, sino análisis centrados en la fotografía cinematográfica escritos desde la perspectiva de un director de fotografía en activo.
Sobre el autor
Ignacio Aguilar, AEC es director de fotografía con base en Madrid. Su trabajo abarca largometrajes, televisión, publicidad y escritura técnica sobre cinematografía, con experiencia en cine digital, 16mm y 35mm, ópticas anamórficas, grandes formatos, pruebas de objetivos y flujos fotoquímicos.
Es miembro de la Asociación Española de Directoras y Directores de Fotografía (AEC) y de la Academia de Cine, Sony I.C.E. Certified Expert y embajador de las ópticas Cooke SP3. Sus artículos han aparecido en American Cinematographer y Camera & Light.
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