Título en España: Terciopelo Azul
Año de Producción: 1986
Director: David Lynch
Director de Fotografía: Frederick Elmes, ASC
Ópticas: J-D-C
Emulsión: Kodak 5247 (125T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm anamórfico (J-D-C Scope), 2.4:1
Vista en Blu-ray
Frederick Elmes traduce el universo de David Lynch en una imagen anamórfica suave, opresiva y extrañamente fascinante.
La película
Primera película de temática personal y presupuesto holgado de David Lynch, quien, tras su debut con «Eraserhead» (1977), había realizado proyectos de encargo como «The Elephant Man» (1980) y «Dune» (1984) para Mel Brooks y el italiano Dino De Laurentiis, respectivamente.
«Blue Velvet» se mueve en su género habitual del thriller, aunque con un argumento y un desarrollo de lo más extraños: un joven de un pequeño pueblo de Carolina del Norte (Kyle MacLachlan), tras visitar a su padre en el hospital, descubre una oreja humana en un descampado.
Después de entregársela a un detective de la policía local, se une a la hija de este (Laura Dern) para intentar averiguar a quién pertenecía, en una trama que los relacionará directamente, entre otros, con una cantante de extraña personalidad (Isabella Rossellini) y un brutal personaje que parece amedrentarla (Dennis Hopper).
Los resultados son quizá algo dispares, pero lo cierto es que la película engancha y su desarrollo es muy sugerente, con algunas escenas tan raras como típicas del director.

El director de fotografía
Además de moverse en un territorio más personal para Lynch, aunque también fuera producida por De Laurentiis, «Blue Velvet» fijó las que serían las bases estéticas de su cine. El diseño de producción favorece los detalles típicos de la América rural, con toques de los años cincuenta, a pesar de que la historia se sitúa en la actualidad de la época de rodaje.
Los interiores incluyen fondos y paredes pintados de colores terrosos y de apariencia lúgubre y tenebrosa, con apliques que, más que iluminar, únicamente sirven para romper la monotonía del color, pero que no impiden al espectador huir de la claustrofobia que crea el aspecto.
El director de fotografía fue su antiguo colaborador de «Eraserhead», Frederick Elmes, con el que también rodaría «Wild at Heart» (1990). Elmes es un operador que casi siempre ha estado ligado al cine independiente y que, aunque en sus inicios estuvo unido a Lynch, posteriormente ha desarrollado principalmente su carrera junto a cineastas como Ang Lee, Jim Jarmusch, Spike Lee o Bill Condon.
Lynch parece que prefirió seguir trabajando con Freddie Francis [BSC], quien había rodado sus dos obras anteriores, en «The Straight Story» (1999), o buscar un nuevo operador en Peter Deming [ASC] para «Lost Highway» (1997) y «Mulholland Dr.» (2001).

Análisis del estilo visual
«Blue Velvet» está rodada en un vistoso formato panorámico anamórfico con ópticas J-D-C, las cuales posiblemente fueran propiedad de De Laurentiis, pues todas sus películas de la época hicieron uso de ellas. Aunque también es cierto que el propio Elmes ha usado estas adaptaciones de las ópticas esféricas Cooke S2/S3 en varias películas no relacionadas con el productor italiano.
Estas lentes, unidas a que toda la película, o cuando menos el grueso de la misma —a pesar de la abundante fotografía nocturna—, fue rodada con la clásica emulsión Kodak 5247 (125T), proporcionan un aspecto suavizado, óptimo para los primeros planos de los actores y con muy poco grano, que queda muy bien con la ligera difusión adicional en cámara empleada por Elmes.
Para ampliar
El origen y las características de distintos juegos de ópticas anamórficas se desarrollan en la Guía de Ópticas de Cine (V): Juegos de Lentes Anamórficas.
Ello favorece enormemente a Isabella Rossellini, quien, en conjunción con el glamuroso maquillaje y peluquería que luce su personaje, aparece espectacular en gran parte de la película. Aunque sería injusto olvidar que la cámara de Elmes también intenta retratar óptimamente a Laura Dern —caracterizada como la rubia inocente, en contraposición al ardiente personaje de Rossellini— y también a Kyle MacLachlan.

A pesar de ello, como decíamos anteriormente en relación con el diseño de producción, «Blue Velvet» es una película de aspecto lúgubre, con decorados muy opresivos. Elmes los ilumina con una suave luz general que, sin estar subexpuesta, hace que la película sea poco luminosa y no muy vibrante, excepto cuando rueda exteriores de gran colorido, como los de las flores que abren y cierran la película.
También sobresalen la luz de neón del club de carretera y sus interiores, con cañones de seguimiento y otras luces puntuales de color azul muy saturado. Ni siquiera cuando ruedan interiores diurnos los cineastas parecen interesados en justificar sus fuentes o crear un aspecto mínimamente naturalista, pues incluso en estos la luz carece de direccionalidad, por lo que resulta prácticamente igual de opresiva que en las escenas nocturnas.
Los numerosos exteriores nocturnos están muy bien resueltos por Elmes, con pinceladas de luz sobre fondos o edificios mediante grandes fuentes y luz más suave sobre los personajes. Algunas escenas en interiores de coches están muy bien resueltas, curiosamente siempre con un balance de color tan neutro como el de sus interiores; es decir, las noches son blancas y no azules.

Conclusión final
Elmes, por consiguiente, en su primer trabajo importante y ayudado en parte por un sobrio trabajo de cámara de Lynch, resolvió la papeleta con muy buena nota. Su fotografía no es especialmente llamativa ni destaca por su gran nivel técnico, a pesar de las dificultades de rodar en anamórfico un gran número de secuencias nocturnas que incluyen grandes exteriores.
Pero colabora a la perfección a crear esa extraña atmósfera que impregna toda la película, la cual, a la postre, resulta para el espectador repulsiva y fascinante a partes iguales.
© Ignacio Aguilar, 2016. Revisada en 2026.