Título en España: Carol
Año de Producción: 2015
Director: Todd Haynes
Director de Fotografía: Edward Lachman, ASC
Ópticas: Cooke Speed Panchro, Varopanchro, Angenieux HR y Master Zoom
Emulsión: Kodak 7201 (50D), 7213 (200T), 7207 (250D) y 7219 (500T)
Formato y Relación de Aspecto: Super 16mm, 1.85:1
Otros: 2K Digital Intermediate
Premios: Oscar (nom), ASC (nom), BAFTA (nom), BSC (ganadora)
Vista en Blu-ray
Edward Lachman recurre al Super 16mm, las ópticas antiguas y una rica paleta de color para envolver el romance de Todd Haynes en una textura orgánica y fotoquímica.
La película
Adaptación de una novela de Patricia Highsmith, parece ser que originalmente inspirada en unos hechos reales que le sucedieron a una mujer cercana a la conocida escritora de «The Talented Mr. Ripley». La historia, ambientada en Nueva York a comienzos de la década de 1950, tiene como protagonistas a dos mujeres.
Una de ellas, Therese (Rooney Mara), es una aspirante a fotógrafa que un día, mientras trabaja como vendedora en unos grandes almacenes, conoce a Carol (Cate Blanchett), con la que entabla una relación de cercana amistad. Carol está casada y en proceso de divorcio de su marido (Kyle Chandler), quien trata de quedarse con la custodia de su hija por todos los medios, incluidas las relaciones personales de su esposa con otras mujeres.
Con «Carol», el cineasta Todd Haynes vuelve a los largometrajes de ficción después de realizar un documental y algún trabajo televisivo, y tras estar ausente desde «Far From Heaven» (2002). Como en aquella, destacan el esmerado trabajo de recreación de época y las interpretaciones de la pareja protagonista.
El resultado es una película sólida, con un interesante tratamiento de la relación entre dos mujeres en un tiempo en que la sociedad era muy diferente de la actual.

El director de fotografía
El director de fotografía es Edward «Ed» Lachman, ASC, quien ya había trabajado con Haynes tanto en la citada «Far From Heaven», por la que fue candidato al Oscar y a numerosos premios de fotografía aquella temporada, como en aquel extraño trabajo sobre Bob Dylan llamado «I’m Not There» (2007).
Lachman es un veterano del cine norteamericano que casi siempre ha estado ligado al cine independiente. Su curiosa carrera incluye colaboraciones, antes de ocupar el puesto de director de fotografía, como operador de cámara de otros directores de fotografía de la talla de Robby Müller, Vittorio Storaro o Sven Nykvist.
Ello pone de manifiesto que, ya en su etapa de formación, el interés estético y temático de Lachman estaba mucho más cercano a las sensibilidades europeas que a las americanas.
Destacan en su filmografía, poco convencional, títulos como «Desperately Seeking Susan» (1985), «The Virgin Suicides» (1999), «Erin Brockovich» (2000), «S1m0ne» (2002) o «A Prairie Home Companion» (2006), además de alguna incursión en la dirección, como «Ken Park» (2002), acompañado de Larry Clark.

Análisis del estilo visual
La fotografía de «Carol» destaca, sobre todo, por la decisión de los cineastas de continuar utilizando el celuloide como método de adquisición, pero además mediante el formato Super 16, en lugar del habitual 35mm. Como consecuencia, la imagen posee una fuerte apariencia fotoquímica y una gran suavidad a lo largo de la proyección.
La textura del grano, al utilizar un negativo mucho más pequeño, es más aparente y la resolución inferior. Sin embargo, los avances en los últimos negativos de Kodak, así como el etalonaje y el hinchado digital para su proyección en DCP, hacen que el Super 16 luzca mejor que nunca.
Así, constituye una opción muy válida para quienes desean una textura orgánica y fotoquímica —en oposición a la limpieza y nitidez de casi cualquier soporte digital— y una calidad de imagen razonable sin que los costes se disparen de forma exagerada.
Lachman rodó la película a través de una gran variedad de lentes, aunque principalmente utilizó ópticas fijas Cooke antiguas y zooms, normalmente a grandes aperturas de diafragma. De este modo, uno de los sellos distintivos del Super 16 —su mayor profundidad de campo respecto al 35mm, que puede llegar a distraer— queda completamente oculto.
La perspectiva teleobjetivo que predomina en la película la equipara mucho más a la del tamaño de negativo o sensor al que estamos acostumbrados. Al mismo tiempo, el rendimiento de las lentes es óptimo, al utilizarse el centro de estas para la extracción en Super 16.

Si «Far From Heaven» era, a nivel estético, un homenaje al cine de Douglas Sirk durante los años cincuenta —generalmente con fotografía de Russell Metty, autor de «Touch of Evil» (1958) y «Spartacus» (1960)—, «Carol» parece referenciar de forma más o menos explícita el trabajo de diversos fotoperiodistas de la época.
Es un razonamiento formal muy apropiado, teniendo en cuenta las aspiraciones de una de las dos protagonistas. Destaca que la paleta de color es muy colorida, incluso a veces con una fuerte dominante verde, como si las escenas transcurrieran bajo luces fluorescentes de tipo cool white, aunque estas no serían comunes hasta el cine de los años setenta.
Lachman también abraza luces muy cálidas en casi todos los interiores, así como exteriores rodados sin el filtro 85B para captar un aspecto muy azulado y frío. La acción tiene lugar en invierno, con paisajes incluso nevados, y hay usos ocasionales de luces rojas y verdes muy fuertes y saturadas en los interiores.
La iluminación propiamente dicha es muy sencilla y completamente opuesta a la del cine de la época. En «Carol» hay mucha luz rebotada o fuentes muy suaves, con unidades incandescentes en su interior —como bolas chinas o sedas— que el director de fotografía complementa con lámparas integradas en los decorados.
En las escenas interiores diurnas deja que una luz azulada y unidireccional entre a través de las ventanas. El aspecto, fruto de utilizar lentes antiguas, es poco contrastado y presenta bastante glow y halos en torno a las fuentes de luz.

Fruto de utilizar principalmente emulsiones de sensibilidad media —o incluso la emulsión de 50 ASA equilibrada para luz día en los exteriores, la menos sensible que fabrica Kodak—, así como de una generosa exposición de los negativos, el grano de «Carol» no resulta intrusivo o llamativo para casi ningún espectador.
Posee cierta presencia, pero es comparable al de muchas películas de los años sesenta y setenta que hicieron uso del revelado forzado o fueron iluminadas en condiciones algo escasas. Junto con el elaborado estilismo, el vestuario y la escenografía —e incluso, a buen seguro, unos invisibles CGI orientados a eliminar vestigios de modernidad de fondos y segundos planos—, el aspecto visual de «Carol» es muy logrado.
Conclusión final
La película traslada y envuelve al espectador en la época en que se supone que transcurre la acción. Quizá, más allá de alguna toma exterior en la hora mágica o de los brillantes planos a través de cristales, pueda echarse en falta algún destello o detalle de elevada inspiración a lo largo de la proyección.
Sin embargo, funciona muy bien a nivel estético. Fruto de ello, fue justa candidata a los principales premios de fotografía de la temporada de 2015 y consiguió alzarse con el otorgado por la British Society of Cinematographers, algo especialmente complicado para operadores que no sean ingleses.
© Ignacio Aguilar, 2017. Revisada en 2026.
Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.