Título en España: Chernóbil
Año de Producción: 2019
Director: Johan Renck
Director de Fotografía: Jakob Ihre
Ópticas: Zeiss Ultra Prime (*)
Formato y Relación de Aspecto: Arri Alexa, 2.00:1
Vista en HDTV
(*) La imagen parece captada a través de los Arri/Zeiss Ultra Prime, aunque la pésima compresión de HBO dificulta mucho la labor de poder verificarlo. Algunas fuentes indican Cooke Speed Panchros, algo que no hemos podido confirmar hasta la fecha (18-6-19).
Jakob Ihre y Johan Renck subordinan la belleza a la verosimilitud mediante una imagen fría, desaturada y documental.
La película
Producción de la cadena de televisión estadounidense HBO que, en el formato de una miniserie de aproximadamente cinco horas de duración, recrea los sucesos acaecidos en la central nuclear de Chernóbil en abril de 1986, cuando el reactor número 4 de la planta generadora de electricidad explotó durante la ejecución de una prueba de seguridad.
Un alto cargo del Kremlin (Stellan Skarsgaard), con la ayuda de dos científicos (un sublime Jared Harris y Emily Watson), viaja al lugar de los hechos para hacerse cargo de una situación de extrema gravedad de la que el gobierno de Gorbachov no tenía control alguno ni consciencia de sus consecuencias.
Con una aproximación sobre los hechos que prácticamente es de docudrama, y un modélico guion de Craig Mazin, “Chernobyl” es la recreación definitiva sobre este trágico suceso. Se acerca de forma muy fiel a lo que fueron los hechos reales —con las mínimas concesiones para una serie de ficción—, a la reacción de la URSS y su complicada burocracia y, por supuesto, tanto a los efectos directos del accidente sobre las personas como a los esfuerzos posteriores para minimizar sus consecuencias.
Todo ello sin caer jamás en el menor sensacionalismo o sentimentalismo, ni siquiera cuando muestra los devastadores efectos de la radiación sobre los primeros hombres —y sus mujeres— que acudieron a la central después del desastre.

El director de fotografía
El director de fotografía es el sueco Jakob Ihre, quien hasta la fecha había desarrollado su carrera en los países nórdicos y, por lo tanto, era un completo desconocido al menos para quien escribe estas líneas. En el momento de publicarse esta reseña, la miniserie era la producción destinada a la pequeña pantalla con mayor puntuación en IMDb, un éxito que seguramente impulsaría su carrera junto con la del director Johan Renck.
Renck, cineasta también sueco, había destacado hasta entonces sobre todo por su labor al frente de campañas publicitarias y videoclips. El trabajo de Ihre fue reconocido posteriormente con el Emmy a la mejor fotografía para una serie limitada o película y el BAFTA TV Craft de fotografía e iluminación.
Gracias a un rodaje en Lituania, en las instalaciones de una central gemela de la accidentada y en diversos lugares en los que la arquitectura se asemeja mucho a lo que un día fue la ciudad de Prípiat —hoy abandonada en la zona de exclusión— y, sobre todo, gracias a un exquisito gusto por el detalle en la dirección artística, el vestuario y la recreación de época, “Chernobyl” es una miniserie que traslada por completo a la URSS de los años ochenta.

Análisis del estilo visual
Haciendo uso de la Arri Alexa y casi seguro, a tenor de las imágenes, de ópticas Zeiss Ultra Prime (*) muy abiertas de diafragma, los cineastas optan por una puesta en escena muy directa para trasladar al espectador al lugar de los hechos. Durante los dos primeros episodios, los más centrados en el accidente en sí, lo consiguen de forma asombrosa.
El trabajo de cámara incluye muchísimos planos al hombro, para dotarlos de cierto movimiento y espontaneidad, pero sin grandes alardes en este sentido y sin el uso aparente de elementos como grúas o la Steadicam, que tampoco se echan en falta. Seguramente, además, para conseguir rodar los cinco capítulos en un apretado calendario de únicamente 16 semanas, hay bastante uso de dos o más cámaras simultáneas en las escenas con varios personajes.
No es un trabajo brillante en este aspecto, pero sí está lo suficientemente bien hecho como para que los cineastas obtengan sus propósitos y la serie resulte muy efectiva. Destaca además la elección de una relación de aspecto 2.00:1, que llama la atención porque evidencia que, a buen seguro, de haber podido y de haberse tratado de una producción destinada a su estreno en salas comerciales, se hubiera escogido un formato panorámico a tal efecto.
Pero las limitaciones del medio televisivo seguramente se habrán impuesto, por mucho que el 2.00:1 sea algo más panorámico que el tradicional 1.78:1 que normalmente se usa en televisión.
Ultra Prime y Speed Panchro
Las características de estos juegos de lentes esféricas y sus diferencias se explican en la Guía de Ópticas de Cine: lentes esféricas, anamórficas y Full Frame.

La imagen de “Chernobyl” es por lo general fría, desapacible y desaturada y está captada, generalmente, en días nublados o jornadas de escaso sol, de modo que predomina una paleta de tonos grises, azules y verdes. En exteriores la imagen es muy real porque está captada de forma directa, sin importar —algo que es extensible a todo el conjunto— si con ello se consiguen imágenes de más o menos calidad.
Es decir, los cineastas priorizan la verosimilitud sobre la estética, circunstancia que, a la postre, es esencial para el éxito de la miniserie, que resulta absolutamente creíble en todos sus aspectos. A veces el sol está de contra, a veces de lado y a veces frontal y, lógicamente, las imágenes no siempre son óptimas como consecuencia de ello. Pero la suma de todas las escenas en todo tipo de condiciones proporciona una variedad de aspecto que, como conjunto, es absolutamente creíble.
Ni siquiera en los exteriores los cineastas proporcionan cierta profundidad de campo. También en tales circunstancias, los fondos están muy desenfocados y las lentes muy abiertas de diafragma. Con este tratamiento, que por supuesto opera asimismo en interiores y exteriores nocturnos, el aspecto es más documental y veraz: no solo nunca o casi nunca intuimos el uso de la iluminación cinematográfica, sino que los movimientos de cámara y el foco exclusivamente en los sujetos imitan bien cómo filmaría un cámara de un noticiario o documental.

Por supuesto, los interiores poseen iluminación artificial, pero esta es sencilla y contrastada, haciendo uso en general de pequeños aparatos y con un escaso o nulo interés en embellecer las imágenes o mejorarlas. Es algo aplicable a toda la serie, excepto quizá a las escenas de la evacuación de Prípiat, en las que el día soleado contrasta con el triste acontecimiento que se producía en ese momento.
El director de fotografía, eso sí, emplea muchas fuentes de luz de diferentes temperaturas de color, así como numerosas mezclas, con constantes cambios entre tonos cálidos —en el interior de la central—, fríos y verdosos, en función del lugar en que se desarrollan las acciones. Los niveles de luz, en general, son muy bajos, circunstancia en la que la Arri Alexa se maneja a la perfección, creando una estética que a veces es algo lúgubre pero que se amolda muy bien a lo que se cuenta en pantalla.
Conclusión final
En general, el trabajo de Jakob Ihre, como también le sucedía a la propia puesta en escena, tampoco es brillante, pero juntos y de la mano el director y el director de fotografía consiguen crear una atmósfera lo suficientemente real. Gracias a la extraordinaria ambientación —faceta estética que sin duda es la más destacable—, alcanza todos y cada uno de sus propósitos con una nota muy elevada.
Lástima que un producto de tanta calidad como el presente no se haya podido apreciar en la gran pantalla, algo de lo que sería absolutamente merecedor aunque fuera en dos partes, especialmente teniendo en cuenta la pobre calidad de emisión de HBO, al menos en España. Ello nos obligará a efectuar un segundo visionado ya en Blu-ray, a fin de poder valorar el conjunto en su justa medida.
© Ignacio Aguilar, 2019. Revisada en 2026.
El autor
Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.