Título en España: Cold War
Año de Producción: 2018
Director: Paweł Pawlikowski
Director de Fotografía: Łukasz Żal, PSC
Ópticas: Zeiss Ultra Prime, Angénieux Optimo
Formato y Relación de Aspecto: ARRI Alexa (ARRIRAW 3.4K), 1.37:1
Premios: Oscar (nom), ASC (nom), BAFTA (nom)
Vista en Blu-ray
Łukasz Żal lleva más lejos el blanco y negro, la luz suave y las composiciones verticales de Ida en una historia de amor atravesada por la Europa de posguerra.
La película
Cold War es una producción polaca que comienza ambientada en 1949, poco después del fin de la Segunda Guerra Mundial y de que se instaurara en el país un régimen satélite de la URSS.
La película narra, durante casi dos décadas, la historia de amor entre un compositor musical (Tomasz Kot) y una joven de oscuro pasado (Joanna Kulig) a la que él lanza como cantante. Sin embargo, su relación sufre graves vaivenes por sus diferentes caracteres, pese a lo cual parecen condenados a encontrarse siempre y vivir su propia «guerra fría» amorosa.
Con esta película, el cineasta Paweł Pawlikowski continúa la senda de su anterior y exitosa Ida (2013), con una historia narrada mediante su particular estilo frío, distante y elíptico, aunque quizá con ciertas pretensiones más comerciales que aquella.

El director de fotografía
El director de fotografía vuelve a ser Łukasz Żal, PSC, quien debutó precisamente con Ida. Originalmente era el operador de cámara de Ryszard Lenczewski, PSC, el director de fotografía que empezó la película y que había rodado previamente tres largometrajes de Pawlikowski.
Sin embargo, Lenczewski abandonó el rodaje poco después de comenzarlo. Ante la imposibilidad de encontrar un sustituto, Pawlikowski decidió dar la oportunidad al joven Żal, que nunca había fotografiado un largometraje. La aprovechó hasta el punto de que, en un crédito compartido, ambos fueron nominados al Oscar y obtuvieron el premio Spotlight de la American Society of Cinematographers.
Cold War confirma que Żal no solo se hizo con el puesto de director de fotografía de Pawlikowski, sino que la gran imagen de Ida no fue una casualidad. El propio trabajo de Żal obtuvo nominaciones al Oscar, la ASC y el BAFTA. Su colaboración con el realizador ha continuado después en Hamnet (2025).

Análisis del estilo visual
Con Cold War, los cineastas decidieron repetir casi por completo el esquema que tan bien les había funcionado en Ida: rodaje digital con la ARRI Alexa, blanco y negro, composición para la relación de aspecto clásica 1.37:1 y los ARRI/Zeiss Ultra Prime como juego principal de lentes, complementados con zooms Angénieux Optimo cuando era necesario.
A pesar de que los cineastas buscaban una imagen de época, por motivos económicos tuvieron que encontrarla mediante la adquisición digital. Como explicó Żal en American Cinematographer, realizaron pruebas idénticas —los mismos planos— en 35mm y digital, etalonaron el 35mm hasta dejarlo a su gusto e intentaron después igualar al máximo el material digital. Así crearon dos LUT, una para las secuencias nocturnas y otra para las diurnas.
El resultado es una película muy veraz en su retrato de la época, aunque, como ya sucedía en Ida, el empleo de lentes modernas y muy nítidas provoca una definición superior a la que tendría una película de su período o una producción actual rodada en 35mm.
Para situar el formato académico 1.37:1 y su evolución dentro de la historia del cine:
Formatos cinematográficos (I): historia del 35 mm, del cine mudo al sonoro

Pero esto no supone menoscabo alguno. Cold War posee una fotografía realmente magnífica, que además hace algo difícil: en lugar de seguir el modelo tradicional del blanco y negro, basado en crear fortísimos contrastes dentro de la escala de grises mediante luz dura, luces de contorno, relleno y contraluz, lo consigue con luz suave, algo que ya estaba presente en Ida.
La película posee una iluminación de alto contraste —que posibilita sus negros intensos y profundos—, pero no está realizada con luces duras y puntuales, sino con grandes fuentes suaves. Estas se obtienen mediante grandes palios para rebotar aparatos muy potentes o, por lo general, filtrando esos mismos aparatos con diferentes sedas y materiales difusores.
A pesar del blanco y negro, muchas imágenes parecen iluminadas estrictamente por una única fuente muy grande, suave y lateral. El contraste permanece alto y a menudo provoca siluetas cuando los cineastas ruedan contra la fuente, o deja los rostros con un lado en sombra y el otro en luz.

Este magnífico aspecto nunca se ve traicionado por Żal mediante una luz de relleno innecesaria o una fuente desde el lado contrario. A ello se une que la relación de aspecto 1.37:1 no resulta caprichosa. Se mantiene el tipo de plano con los personajes situados desde la mitad de la altura de la pantalla hacia abajo, pero la película está muy bien compuesta y muchas imágenes aprovechan la mayor altura y preponderancia vertical del formato.
Además, dentro de un estilo muy clásico, abundan los planos que ofrecen una gran profundidad. No se trata de un deep focus con todo enfocado, sino de fondos con fugas y muy presentes que hacen que las imágenes resulten especialmente interesantes.
Conclusión final
Los resultados son, por tanto, muy buenos. El principal problema de esta fotografía es que constituye una continuación de lo visto en Ida, de modo que puede resultar menos original que aquella.
Sin embargo, lo que realmente hace Cold War es tomar lo mejor de aquel trabajo, madurarlo y potenciarlo en una escala algo mayor.
© Ignacio Aguilar, 2019. Revisada en 2026.
El autor
Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.