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Deadpool 2 (2018): fotografía de Jonathan Sela
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Ryan Reynolds como Deadpool

Deadpool 2 (2018) – Fotografía de Jonathan Sela

Título en España: Deadpool 2
Año de Producción: 2018
Director: David Leitch
Director de Fotografía: Jonathan Sela
Ópticas: Hawk Class-X
Formato y Relación de Aspecto: Arri Alexa SXT & Mini (Arriraw 3.4K) + Phantom 4K + Sony A7, 2.4:1
Vista en HDTV 4K

Jonathan Sela lleva la secuela hacia un anamórfico moderno, colorista y abiertamente estilizado.

La película

Secuela de la película de 2016, en la que Wade Wilson (Ryan Reynolds), ya perfectamente habituado a su rol como el superhéroe Deadpool, se dedica a matar criminales en todo el mundo. Tras fallar en una de las operaciones, unos traficantes de drogas matan a Vanessa (Morena Baccarin). Los X-Men, con Wade abatido, intentan reclutarle para que trabaje con ellos, pero las formas de Deadpool no terminan de encajar con las de estos. Todo se complica cuando aparecen en escena un niño mutante (Julian Dennison) y un viajero del futuro (Josh Brolin).

Si bien la primera entrega era un híbrido entre los orígenes del personaje y una serie de escenas de acción sin demasiado interés, aunque todo envuelto en un tono autoparódico e irreverente, “Deadpool 2” apuesta directamente por la comicidad y la hilaridad —siguiendo la línea del original— y por la acción estruendosa, mezclándolo todo a modo de explosivo cóctel de dos horas de duración.

Por suerte, el trabajo del nuevo director David Leitch (“John Wick”, 2014) hace que, por su concepción y puesta en escena, dichas escenas estén mejor rodadas que en el original. Quizá “Deadpool 2” sea una película menos sorprendente que la primera, como es lógico, pero ofrece mejores resultados, con un humor en la misma línea, chistes a veces muy finos y escenas de acción aparatosas cuyo estilo las hace más interesantes.

Ryan Reynolds en Deadpool 2

El director de fotografía

El director de fotografía es Jonathan Sela, nacido en Francia pero criado en Israel, quien además fue aprendiz en los equipos de cámara —ni más ni menos— que de Vilmos Zsigmond en “Life as a House” (2001). Su primera película conocida, y uno de sus primeros largometrajes como director de fotografía, fue el remake de “The Omen” (John Moore, 2006), director con el que también trabajó en “Max Payne” (2008) y “A Good Day to Die Hard” (2013), la quinta entrega de la serie de John McClane y la que peores críticas obtuvo de todas ellas. Entre medias rodó “Law Abiding Citizen” (F. Gary Gray, 2009).

Después, la carrera de Sela despegaría claramente en el cine de acción, con “John Wick” (Chad Stahelski y David Leitch, 2014), “Transformers: The Last Knight” (Michael Bay, 2017) o, ya con David Leitch, “Atomic Blonde” (2017), “Fast & Furious Presents: Hobbs & Shaw” (2019) y la entonces pendiente de estreno “Bullet Train” (2022), protagonizada por Brad Pitt.

Fotografía de Jonathan Sela en Deadpool 2

Análisis del estilo visual

El estilo de Jonathan Sela es muy comercial, siguiendo la bien conocida línea de directores de fotografía como Amir Mokri, Bojan Bazelli, Ben Seresin o incluso Paul Cameron: especialistas en este tipo de proyectos y en crear imágenes de un altísimo impacto, habitualmente sin otro tipo de justificación más allá de construir una estética atractiva que envuelva y ambiente las películas de las que se encargan.

Este estilo, aplicado también por Sela en videoclips de importantes artistas o en anuncios para grandes marcas, ha adoptado en los últimos años las novedades en equipos de iluminación LED y especialmente la tecnología RGBWW. Esta permite no solo seleccionar el color de las fuentes, sino cambiarlas o programarlas individualmente y sobre la marcha, dando lugar a una nueva etapa estética en cuya vanguardia Sela se muestra muy a gusto.

No hay intentos de justificar ninguna fuente de luz a lo largo de la proyección, ni falta que le hace al director de fotografía: se trata de crear imágenes de gran estilización e impacto sobre el espectador. Ken Seng, autor de la primera entrega, trató de hacer algo similar diferenciando el mundo del que procede el protagonista de aquel en el que ya ejerce de superhéroe. Pero Sela va mucho más allá y abraza definitivamente un aspecto irreal, en el que priman el color, los contraluces y las fuentes de mucha intensidad en pantalla, consiguiendo un ambiente propio y un mayor y más logrado esteticismo.

En la mansión de los X-Men, por ejemplo, Sela emplea una imitación de la luz solar, pero lo hace con fuertes e indisimulados haces de luz dura. Consigue así un efecto que se interpreta como el sol, pero crea los consabidos efectos estéticos —y llama la atención a través de ellos— porque en realidad busca más el atractivo de las imágenes que su credibilidad.

Iluminación RGBWW y haces de luz en Deadpool 2

En esta ocasión, los cineastas no tenían que trabajar con dos líneas narrativas tan diferenciadas como las de la primera película y optaron directamente por el formato anamórfico, en lugar de combinar lentes esféricas Bausch & Lomb Super Baltar y Panavision Primo. Sela ha empleado en varios de sus films lentes anamórficas Hawk, de modo que hizo que su fabricante, la empresa alemana Vantage, fabricase una nueva serie —Hawk Class-X, llamadas así por ser las décimas de la compañía— específica para sensores digitales.

El resultado es un aspecto anamórfico muy clásico, con muy buen rendimiento óptico y menos tendencia al desenfoque o a las pérdidas de definición en los extremos que muestran los Hawk V-Lite. También ofrece una apariencia más nítida, contrastada y con menos veladuras y flares que las versiones Vintage ’74 de algunas series del fabricante alemán, aunque la distorsión es evidente —pero contenida— y existe cierta aberración cromática que lleva a pensar que son una evolución de los V-Lite, si bien Vantage afirma que partió de cero en su creación.

Anamórfico Hawk Class-X en Deadpool 2

El carácter del anamórfico Hawk Class-X

Las prestaciones y aberraciones del formato se contextualizan en la guía completa del formato anamórfico.

Conclusión final

Rodando con Arri Alexa, Sela y David Leitch llevaron a cabo un proceso de introducción de grano análogo al ejecutado por Ken Seng y Tim Miller en el primer film. El resultado es una imagen moderna, muy nítida y con una textura que emula en cierto modo la de los negativos cinematográficos.

Los resultados son muy buenos, también superiores a los del primer film desde el punto de vista estético, sobre todo porque la acción está rodada de manera más física, con más lentes angulares y una planificación más elaborada y creíble. En muchas ocasiones lo que vemos es una sucesión de acrobacias imposibles, dobles, especialistas y efectos digitales, pero Leitch y Sela parten de querer mostrarnos más y hacernos más partícipes de esas acciones. No alcanzan niveles de excelencia en esta suerte, pero sí hacen que dichas escenas posean un interés muy superior a las de la primera entrega, en las que la película entraba en piloto automático y adquiría un aspecto de videojuego que jugaba en contra de su concepción como película.

Mención aparte merecen las escenas oníricas entre Wade y Vanessa, en las que parece que los cineastas habrían recurrido a ópticas descentrables tipo Swing o Shift and Tilt, o bien a algún proceso de desenfoque y enfoque en posproducción, debido a los extraños artefactos que se producen en las imágenes.

© Ignacio Aguilar, 2021. Revisada en 2026.

El autor

Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.