Título en España: A Propósito de Llewyn Davis
Año de Producción: 2013
Director: Joel & Ethan Coen
Director de Fotografía: Bruno Delbonnel, AFC, ASC
Ópticas: Cooke S4
Emulsión: Kodak 5219 (500T)
Formato y Relación de Aspecto: Super 35, 1.85:1
Otros: Digital Intermediate
Premios: Candidaturas al Óscar, ASC y BAFTA a mejor fotografía
Vista en DCP
Bruno Delbonnel recrea el Nueva York de 1961 con una paleta desaturada, luz de apariencia natural y una extraordinaria densidad visual.
La película
Típica película de los hermanos Coen, con serios ecos de «Barton Fink» (1991) y «A Serious Man» (2009), que narra las desventuras y desgracias de un cantante de música folk en el Nueva York de 1961, antes de que la década pasara a la historia como la de la liberación sexual, las drogas y el rock and roll.
La primera parte del relato es, sin lugar a dudas, la más exitosa, antes de un largo segmento central —el del viaje a Chicago— que lastra la proyección con una notable caída del ritmo y el interés. La película lo retoma en el tercio final con una de las piruetas habituales de los hermanos, que propone un interesante giro en el argumento.
Oscar Isaac está muy bien en un papel principal que resulta muy poco agradecido, mientras que Justin Timberlake, Carey Mulligan, John Goodman y F. Murray Abraham son los rostros más conocidos dentro de un reparto de secundarios que no está exento de los habituales freaks «marca» de la casa.
No se trata del mejor trabajo de los Coen, a pesar de su extraordinario comienzo, pero incluso sin serlo se basta y se sobra para ser una curiosa y puede que notable película.

El director de fotografía
Roger Deakins, ASC, BSC, ha venido siendo el colaborador habitual de los Coen como director de fotografía desde, precisamente, «Barton Fink». Sin embargo, como ocurriera con «Burn After Reading» (2008) —en aquel caso, fotografiada por Emmanuel Lubezki, ASC, AMC—, el operador británico no se encontraba disponible para rodar este título.
El francés Bruno Delbonnel, ASC, AFC, ha sido el encargado de hacerlo, poniendo una vez más de manifiesto la gran importancia que los hermanos Coen conceden a las imágenes de sus películas, que solo entregan a los verdaderos números uno de la profesión.
En el caso de Delbonnel, debe su fama y reconocido prestigio sobre todo a sus nominaciones al Óscar por «Amélie» (2001), «Un Long Dimanche de Fiançailles» (2004) y «Harry Potter and the Half-Blood Prince» (2009), además de sus candidaturas al premio de la American Society of Cinematographers —ganó por la segunda de las películas mencionadas—. También ha trabajado para Jean-Pierre Jeunet, Aleksandr Sokurov —«Faust» (2011)— y Tim Burton —«Dark Shadows» (2012) y «Big Eyes» (2014)—, que encuentra a su aliado ideal en este maestro de la luz artificial.

Análisis del estilo visual
«Inside Llewyn Davis» es una película de época con un presupuesto muy limitado para los estándares norteamericanos —once millones de dólares—. Sin embargo, gracias a la inteligente puesta en escena de los Coen y al brillante trabajo del operador francés y de los equipos de dirección artística y vestuario, no se aprecia la menor falta de medios.
Para llevar a cabo la traslación a la época, los cineastas han optado por una paleta de color modificada que evita los tonos terrosos. Gracias a la corrección de color que hoy en día es posible en posproducción, han realizado un cierto virado hacia tonos magenta y cian que produce una paleta algo monocromática y, por tanto, recuerda el aspecto de esas fotografías de época que, al envejecer, han perdido parte de su color.

Que Bruno Delbonnel sea un especialista en el uso de la luz artificial no significa que no busque un aspecto naturalista, sino todo lo contrario. La imagen de «Inside Llewyn Davis», una vez analizada más allá de su particular color o de la introducción de una leve difusión en las altas luces durante el Digital Intermediate —sin recurrir a filtros delante del objetivo—, es muy simple y natural, quizá algo más estética de lo que la hubiera hecho Roger Deakins, pero sirve a los mismos principios.
Destacan especialmente las escenas que tienen lugar en el club al que va a cantar el protagonista, resueltas mediante luces puntuales PAR 64 filtradas a través de humo sobre el escenario y solo un leve relleno sobre los espectadores. El planteamiento proporciona un contraste muy interesante y algunos planos generales dignos de admiración.
También merece los mayores elogios la forma en que Delbonnel resuelve los interiores diurnos, justificando siempre su luz suave a través de las ventanas y dejando que exista una marcada transición desde la luz hasta la oscuridad casi completa.

Como Deakins, Delbonnel también hace un notable esfuerzo por justificar sus fuentes dentro del fotograma, aunque quizá no sea tan obsesivo como aquel y resulte más perceptible que el francés utiliza algo de luz rebotada o difusa para aumentar los niveles generales en los interiores nocturnos.
El rodaje en celuloide y con ópticas Cooke S4 proporciona una imagen de calidad elevadísima, con negros siempre muy densos y sin un mero atisbo de grano, además de un nivel de nitidez muy bueno pero nunca intrusivo.
Para ampliar
La Guía de Ópticas de Cine (II) explica las características y la evolución de las Cooke S4 empleadas por Bruno Delbonnel.
El trabajo de cámara de los Coen, casi siempre mediante planos fijos con focales medias —entre el 32 mm y el 50 mm, aproximadamente— y movimientos muy medidos cuando estos se producen, favorece mucho la labor del operador. En ocasiones parece que, en lugar de filmar una película, estuviera iluminando fotografías fijas de la época.
Su pericia técnica, en cualquier caso, sale a relucir en escenas como la del coche que viaja a Chicago, rodada en su mayor parte ante una pantalla verde, al igual que los efectos del exterior de la cafetería en la que paran por la noche, que pasan absolutamente desapercibidos.

Conclusión final
Muchos se quedarán con el recuerdo de la notable escena en la que el protagonista canta una canción para el productor de Chicago interpretado por F. Murray Abraham, iluminada por Delbonnel mediante los haces de luz dura de dos Fresnel de 20 kW.
Pero quizá sean aún más destacables, dentro de un conjunto absolutamente exquisito, escenas como las que transcurren en el callejón trasero del club o el exterior nocturno en la autopista. Ambas ponen de manifiesto que la parte visual de «Inside Llewyn Davis» fue, sin lugar a dudas, uno de los trabajos más importantes de la temporada, como confirmaron sus candidaturas al Óscar, al ASC y al BAFTA.
© Ignacio Aguilar, 2014. Revisada en 2026.
Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.