Título en España: Tiburón 2
Año de Producción: 1978
Director: Jeannot Szwarc
Director de Fotografía: Michael Butler
Ópticas: C-Series y Super Panazoom Cooke
Emulsión: Kodak 5247 (100T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm anamórfico (Panavision), 2.4:1
Vista en Blu-ray
Michael Butler prolonga la estética de la primera «Jaws» mediante el formato anamórfico y el filtraje de difusión, aunque las variaciones de luz y una puesta en escena mucho más plana producen un resultado muy inferior.
La película
Continuación directa de la película de Steven Spielberg, también producida por Richard D. Zanuck y David Brown, en la que todavía repitieron varios miembros del reparto —Roy Scheider, Lorraine Gary y Murray Hamilton— y del equipo original, como John Williams y el diseñador Joe Alves. La dirección recayó en el francés Jeannot Szwarc y el guion en dos de los escritores que colaboraron en el libreto de la película de 1975: Carl Gottlieb y Howard Sackler.
Sin embargo, la trama no es demasiado original: un tiburón vuelve a atacar a varias personas en la isla de Amity y el jefe de policía vuelve a ponerse sobre su pista. Ahora está todavía más orientada a un público adolescente, dando protagonismo a los hijos de Scheider y Hamilton, entre otros.
Aun así, y siendo una película infinitamente inferior a la de Spielberg, «Jaws 2» continúa siendo un entretenimiento digno y a ratos solvente, a pesar de su desarrollo muy convencional y de que el suspense queda reducido prácticamente a cero. Ello no impidió que la que en su momento fue la película más cara jamás producida por Universal también acabara cosechando un enorme éxito de taquilla.

El director de fotografía
El director de fotografía fue Michael Butler, sin relación familiar con el director de fotografía Bill Butler, ASC, encargado de la película de Spielberg. El de Michael Butler es uno de esos casos curiosos que muy de cuando en cuando se dan en Hollywood, ya que apareció prácticamente de la nada, sin una carrera previa como ayudante u operador.
Como director de fotografía trabajó con realizadores importantes en «Charley Varrick» (Don Siegel, 1973), «Harry and Tonto» (Paul Mazursky, 1974), «The Missouri Breaks» (Arthur Penn, 1976) o «Telefon» (Don Siegel, 1977). Incluso llegó a fotografiar algunas escenas adicionales de «Close Encounters of the Third Kind» (Steven Spielberg, 1977) para la edición especial de 1980.
Sin embargo, a primeros de los años ochenta, cuando parecía establecido, tras películas como «A Small Circle of Friends» (Rob Cohen, 1980) o «The Cannonball Run» (Hal Needham, 1981), terminó su carrera y desapareció al menos del cine y la televisión, aunque es posible que después siguiera activo en publicidad.

Análisis del estilo visual
La estética que intenta imprimir Michael Butler a «Jaws 2» es puramente continuista respecto a la primera entrega, algo a lo que lógicamente ayuda mucho que los productores recuperaran las mismas localizaciones y que el diseñador de producción Joe Alves también continuara a bordo del equipo.
Parece ser que el director original a cargo de la película no fue Szwarc, sino John D. Hancock, que habría sido despedido porque el metraje que comenzó a filmar no fue del gusto de los ejecutivos de Universal.
Con el francés ya a los mandos, la imagen de los exteriores de «Jaws 2» vuelve a recurrir a una técnica de moda en los años setenta, empleada por Bill Butler en «Jaws» (1975), Harold E. Stine en «The Poseidon Adventure» (1972) o Fred Koenekamp en «Papillon» (1973) e «Islands in the Stream» (1977).
Esta técnica consiste en utilizar algo de difusión o filtraje —filtros Low Contrast, Fog o Double Fog— para sugerir, mediante una imagen levemente nebulosa, la humedad del clima oceánico.

Lo que ocurre en «Jaws 2» es que estos exteriores no siempre están rodados bajo el mismo clima. Las continuas variaciones supusieron que Butler fuera mezclando filtros de poca o mucha intensidad, según las escenas, y creando un aspecto muy inconsistente, lejano también en lo estético de la solidez del trabajo del otro Butler en «Jaws», película rodada asimismo con muchos condicionantes de producción.
Los interiores de Michael Butler son también muy típicos del cine de los años setenta. Los niveles de iluminación son elevados e incluso en algunas de estas escenas continúa utilizando los mismos zooms convertidos a formato anamórfico que emplea en los exteriores, con aperturas mínimas de entre T/4.5 y T/5.6.
Esto conlleva que fuera necesario utilizar el revelado forzado de la emulsión hasta los 200 ASA y que las luces sean duras y, a menudo, directas contra los actores, a fin de conseguir una exposición adecuada.
Es, por lo tanto, una fotografía muy convencional: ni los interiores sobresalen en absoluto de la media de cualquier producto de la época ni los exteriores evitan esas inconsistencias en el uso de la difusión que hacen que la imagen vaya pegando continuos saltos.
Para ampliar información sobre el revelado forzado, la sensibilidad y sus efectos sobre el contraste y el grano, consulta El Negativo Cinematográfico (II): formato, sensibilidad, emulsiones y grano.

Conclusión final
Finalmente, hay que indicar que el principal aspecto que separa «Jaws» de «Jaws 2» es la puesta en escena y dirección de Jeannot Szwarc, que no juega ni de forma remota en la misma liga que la de Steven Spielberg.
En el primer filme, el realizador norteamericano ofrecía una auténtica lección de puesta en escena a través de la composición de la imagen, el uso de las focales o recursos como el famoso trombone shot —zoom y travelling al mismo tiempo, cuando el policía interpretado por Roy Scheider se percata del ataque del tiburón en la playa—.
También recurría a metáforas visuales muy bien urdidas, como la salida del puerto del barco «Orca», con un travelling hacia la nave mientras queda encerrada por las mandíbulas de uno de los trofeos del personaje de Robert Shaw. No hay nada de eso en «Jaws 2».
Aquí la realización es mucho más funcional, plana y televisiva en todos los aspectos, excepto porque continúa manteniéndose el formato panorámico anamórfico, que rara vez se aprovecha en su plenitud.
Por todo ello, nos encontramos ante una película que, en el mejor de los casos, es capaz de seguir —aunque muy de lejos— la estela de la original, pero más por los esfuerzos de Roy Scheider en el papel principal, la música de John Williams y el oficio de los miembros del equipo técnico que por la brillantez de sus imágenes, la cual es del todo inexistente.
© Ignacio Aguilar, 2016. Revisada en 2026.
Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.