The Poseidon Adventure (La Aventura del Poseidón, 1972) – Fotografía de Harold E. Stine
Título en España: La Aventura del Poseidón
Año de Producción: 1972
Director: Ronald Neame
Director de Fotografía: Harold E. Stine, ASC
Ópticas: Super PanaZoom Cooke (40-200mm, T/4.5)
Emulsión: Kodak 5254 (100T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm anamórfico (Panavision), 2.4:1
Premios: Oscar a la mejor fotografía (nom)
Harold E. Stine convierte los decorados invertidos del Poseidón en un espacio opresivo mediante el anamórfico, los zooms y una iluminación cada vez más contrastada.
La película
Adaptación de una novela de Paul Gallico, producida por Irwin Allen, que inició —con el permiso de «Airport» (1970)— la oleada de películas catastróficas de los años setenta. La fórmula reunía a un elenco de actores famosos en un mismo lugar y, tras una introducción de los personajes, provocaba un desastre que ponía en peligro la vida de todos ellos. En esta ocasión, el escenario es el transatlántico Poseidón, en su última ruta de Nueva York a Atenas. Tras un maremoto y el consiguiente tsunami, el buque zozobra y permanece volcado mientras un pequeño grupo de supervivientes —entre ellos Gene Hackman, Ernest Borgnine, Shelley Winters, Roddy McDowall y Stella Stevens— trata de escapar desde el interior del casco antes de que se hunda por completo.
El director de fotografía
Allen puso al frente de la producción al experimentado director inglés Ronald Neame —antiguo productor, guionista y director de fotografía de David Lean— junto al veterano operador Harold E. Stine, ASC. El grueso de la producción se rodó en elaboradísimos decorados diseñados por William Creber.
Estos incluían no solo un salón principal preparado para rotar y crear la sensación de que el barco vuelca con el tsunami, sino varias cubiertas de apariencia surrealista al estar todas ellas del revés.
Análisis del estilo visual
Pese al continuo movimiento de cámara empleado para lograr una sensación de inestabilidad —el buque comienza la película casi a la deriva por problemas técnicos—, el planteamiento inicial es francamente clásico e incluso anticuado para la época. Los niveles de iluminación son altísimos y permiten rodar toda la película con objetivos zoom, en formato panorámico anamórfico, a una apertura máxima de T/4.5. También destaca una de las secuencias iniciales entre los personajes de Gene Hackman y Arthur O’Connell, rodada en la cubierta del Queen Mary en Long Beach, California, que utiliza lo que aparentemente son filtros de niebla para transmitir la sensación de humedad de alta mar.
Pero, una vez acontece el desastre y el barco pierde su iluminación «principal», el trabajo de Stine se vuelve infinitamente más interesante. Aunque sus fuentes no siempre estén justificadas por luces reales, respetan la lógica de proceder del mismo punto en todos los ángulos. Generalmente se sitúan como si estuvieran en el suelo del decorado, que antes era el techo. La ausencia de relleno produce un frecuente y atractivo estilo de alto contraste que colabora enormemente con el opresivo diseño de Creber.
Al contrario de lo que pueda sugerir su aspecto, «The Poseidon Adventure» no fue una superproducción, sino que costó cinco millones de dólares, una cantidad elevada pero no astronómica. La economía de medios se aprecia en muchas secuencias clave, resueltas desde una única posición de cámara mediante el zoom, pasando del plano general al detalle. A pesar de ello, las composiciones que reúnen a múltiples personajes en pantalla resultan brillantes con mucha frecuencia.
La carrera de Stine ya era muy larga por aquella época —se retiró después de este rodaje—, sin que hubiera mostrado tanto arrojo o brillantez en trabajos anteriores. Por ello, este estupendo aspecto puede atribuirse, al menos parcialmente, al propio Neame, que con seguridad favoreció un estilo más contrastado que el habitual en el cine de estudio de los años sesenta y comienzos de los setenta.
Conclusión final
La contribución de los efectos especiales fotográficos de L.B. Abbott, ASC, resulta casi esencial para obtener un gran partido de los medios de producción relativamente limitados. No solo demuestra su pericia con la maqueta del buque al miniaturizar un elemento tan complicado como el agua, sino que su trabajo incluye la integración de los actores en decorados en miniatura mediante pantallas azules, un efecto difícil de discernir gracias a la perfección de su ejecución.
Creber y Stine recibieron una nominación al Oscar por su estupendo trabajo, no tan espectacular como el de la siguiente producción de Irwin Allen, «The Towering Inferno» (1974), pero sí muy atmosférico, atractivo y enormemente solvente en su clasicismo. El propio Abbott y A.D. Flowers, responsable de los efectos mecánicos, recibieron un Oscar especial por su brillante aportación.
Vista en Blu-ray
ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2012. Revisada en 2026.
Este artículo forma parte del archivo ON FILM & DIGITAL de análisis de fotografía cinematográfica, que reúne reseñas, pruebas técnicas y artículos de Ignacio Aguilar AEC.
Estos textos no son resúmenes argumentales ni críticas generalistas, sino análisis centrados en la fotografía cinematográfica escritos desde la perspectiva de un director de fotografía en activo.
Sobre el autor
Ignacio Aguilar, AEC es director de fotografía con base en Madrid. Su trabajo abarca largometrajes, televisión, publicidad y escritura técnica sobre cinematografía, con experiencia en cine digital, 16mm y 35mm, ópticas anamórficas, grandes formatos, pruebas de objetivos y flujos fotoquímicos.
Es miembro de la Asociación Española de Directoras y Directores de Fotografía (AEC) y de la Academia de Cine, Sony I.C.E. Certified Expert y embajador de las ópticas Cooke SP3. Sus artículos han aparecido en American Cinematographer y Camera & Light.
Conoce su biografía y trayectoria profesional y consulta una selección de sus trabajos como director de fotografía.
