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Night of the Living Dead (1968): fotografía de Romero
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Night of the Living Dead de George A. Romero

Night of the Living Dead (La Noche de los Muertos Vivientes, 1968) – Fotografía de George A. Romero

Título en España: La Noche de los Muertos Vivientes
Año de Producción: 1968
Director: George A. Romero
Director de Fotografía: George A. Romero (sin acreditar)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.37:1
Copia vista: HDTV

El blanco y negro, la cámara en mano y una iluminación dura convierten las limitaciones de Night of the Living Dead en una textura documental decisiva para su terror.

La película

Hito del cine de terror, supuso una revolución tanto en el género como a nivel industrial, pues en ambos apartados el filme de George A. Romero marcó un antes y un después. Casi sin quererlo, popularizó y definió a los zombis que tan de moda han estado en los últimos años, provocando varias secuelas propias e infinidad de imitaciones.

Night of the Living Dead fue una pequeña película autoproducida, rodada con una evidente escasez de medios. Pero ello no impidió que se convirtiera en un enorme éxito, a pesar de no contar con el apoyo financiero de ninguno de los grandes estudios ni durante su rodaje ni durante su distribución.

Los resultados globales continúan siendo muy satisfactorios a pesar de su irregularidad, especialmente patente en el segmento central de la proyección, en el que Romero ofrece al espectador —a través de la radio y los noticiarios— quizá demasiadas explicaciones sobre los sucesos que está viendo en pantalla.

Fotograma en blanco y negro de Night of the Living Dead

El director de fotografía

Siendo un filme de bajo presupuesto, rodado en apenas 30 días, no sorprende demasiado que el debutante George A. Romero asumiera, según cuentan las crónicas, las labores de fotografiar la película.

Lo cierto es que no hay ningún director de fotografía acreditado en la película y sí un supervisor de iluminación con apenas tres créditos en IMDb, por lo que parece probable que fuera Romero quien asumiera el rol en Night of the Living Dead. También se encargó de la fotografía de sus dos siguientes películas, hasta que contó con un operador en The Crazies (1973).

Iluminación dura en Night of the Living Dead

Análisis del estilo visual

Como consecuencia del bajo presupuesto, Romero tuvo que rodar el filme en blanco y negro, aunque sí pudo contar por suerte con un negativo de 35mm. Ello hace que, a pesar de la escasez de medios y del tosco estilo empleado, la película tenga una apariencia profesional en casi todo su metraje, algo que se ha evidenciado aún más con las modernas restauraciones de imagen.

La ausencia de color, a la postre, resulta un punto muy a favor de la película, ya que el blanco y negro permite a Romero un estilo de iluminación mucho más duro —que en color hubiera quedado muy mal— y, sobre todo, produce una apariencia documental, casi de noticiario.

Esta sensación está muy potenciada por la puesta en escena, con abundantes planos al hombro o cámara en mano y algunos zooms que hacen que lo que vemos parezca más espontáneo y, por lo tanto, mucho más real y terrorífico. Sobre todo, en contraposición al cine de estudio de la época, generalmente rodado en decorados y con una elaboración muchísimo mayor que, por el contrario, hacía ver al espectador de manera inmediata que estaba viendo una película.

Cámara en mano en Night of the Living Dead

Pero ese tono directo y de noticiario del filme tiene un estilo tosco, no exento de intención, pero con una ejecución que no siempre es la más deseable. A veces, en los breves exteriores diurnos, se aprecia claramente cómo los aparatos de iluminación inciden de forma directa sobre los actores, casi como luces de antorcha en mano, detrás de la cámara, rellenando a los personajes.

Otras veces son las lentes —fijas y zoom—, completamente abiertas de diafragma, las que causan problemas precisamente por este motivo, degradando la calidad de imagen al introducir imperfecciones ópticas.

Pero, por lo general, es esa forma de iluminar a los actores con luz directa que inunda los decorados la que peor le queda a Romero. En otras ocasiones sí emplea haces de luz bien cortados, dirigiendo los aparatos exactamente hacia donde pretende que incidan y dejando momentos inquietantes en el sótano de la casa o en los exteriores nocturnos, que ocasionalmente tienen contraste y cierta profundidad.

Para ampliar: El Negativo Cinematográfico (II): formato, sensibilidad, emulsiones y grano ayuda a contextualizar la apariencia del negativo de 35mm en blanco y negro y su influencia sobre la textura de la película.

Escena nocturna de Night of the Living Dead

Conclusión final

Seguramente, en manos de un director de fotografía profesional o delegando dichas funciones en otra persona, Romero podría haber conseguido resultados estéticos superiores, aunque quizá no más efectivos, apartado en el que el filme es óptimo a tenor de sus medios y fines.

Bien fuera por motivos presupuestarios o porque el director quería ejecutar él mismo la parte concerniente a la cámara y la iluminación, la doble labor de fotografía y dirección no le funciona mal a Romero. Aunque resulta mucho más interesante su trabajo en la segunda de ellas, a través de enormes dosis de violencia y de la gestión de algunas secuencias muy desagradables, como la de la camioneta o la de la niña en el sótano.

Estas escenas debieron de suponer un shock para las audiencias de 1968, ya que incluso a día de hoy, y sin tanto factor sorpresa, continúan causando cierta impresión.

© Ignacio Aguilar, 2019. Revisada en 2026.

El autor

Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.