Quest for Fire / La Guerre du Feu (En Busca del Fuego, 1981) – Fotografía de Claude Agostini
Título en España: En Busca del Fuego
Año de Producción: 1981
Director: Jean-Jacques Annaud
Director de Fotografía: Claude Agostini
Ópticas: Super High Speed de Panavision & Super PanaZoom
Emulsión: Kodak 5247 (100T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm anamórfico (Panavision), 2.4:1
Vista en Blu-ray
Claude Agostini afronta una aventura prehistórica de gran escala con Panavision anamórfico, emulsión lenta y un tratamiento deliberadamente crudo de los paisajes naturales.
La película
Ambiciosa película del realizador francés Jean-Jacques Annaud, escrita por Gérard Brach, guionista habitual de Roman Polanski. Ambientada aproximadamente 80.000 años antes de Cristo, tiene como protagonistas a un grupo de los primeros humanos que, tras defenderse del ataque de un clan rival, pierde su bien más preciado: el fuego.
Tres hombres reciben entonces el encargo de buscarlo en una peligrosa misión que los enfrentará a los riesgos de la naturaleza y a la brutalidad de la época. Everett McGill, Ron Perlman y Rae Dawn Chong protagonizan una película sin más diálogos que las señas, los gruñidos y los sonidos casi ininteligibles de los personajes: un lenguaje muy primario desarrollado por Anthony Burgess para la ocasión.
Su premisa inicial es fascinante. Sin embargo, Annaud no termina de aprovecharla por completo y los resultados globales, aun siendo interesantes, son algo irregulares.

El director de fotografía
Esta producción francesa buscó sus escenarios naturales en Canadá, Escocia y Kenia, cuyos paisajes recrean los de la Tierra en la época de los hombres primitivos. El rodaje en localizaciones, ya complicado de por sí, lo fue aún más por la necesidad de emplear numerosos efectos de maquillaje para caracterizar a los actores con los rasgos de los homínidos de la época.
La fotografía recayó en Claude Agostini, hijo del también director de fotografía Philippe Agostini, responsable de «Rififi» (1955), de Jules Dassin. Claude Agostini ya había ocupado este puesto en «Coup de Tête» (1979) y «La Victoire en Chantant» (1977), las dos primeras películas de Annaud.
Para sus siguientes y más conocidos trabajos, Annaud buscaría la compañía de Tonino Delli Colli en «The Name of the Rose» (1986), Philippe Rousselot en «L’Ours» (1988) o Robert Fraisse en «L’Amant» (1991), por la que este último fue nominado al Óscar.

Análisis del estilo visual
Además de por su rodaje en localizaciones, la imagen de «La Guerre du Feu» destaca por el uso del formato panorámico anamórfico, una elección casi obligatoria teniendo en cuenta las características del proyecto. Sin embargo, bien fuera por elección propia o por circunstancias de la producción, lo cierto es que la película está rodada con una serie de objetivos cuyo rendimiento dista mucho de ser el correcto.
Seguramente por la necesidad de rodar escenas con hogueras y fuegos en pantalla a grandes aperturas de diafragma, los cineastas emplearon la serie Super High Speed de Panavision, con aperturas de hasta T/1.1, pero, en contraposición, un rendimiento muy pobre, no solo a máxima apertura, sino casi a cualquier diafragma.
Aunque su uso era común en grandes producciones de la época, en otros filmes se complementaban, por ejemplo, con las C-Series, que rendían y rinden mucho mejor en cuanto se utilizaban con un poco más de diafragma. Por ello, las esquinas del fotograma de esta película son muy, muy, muy suaves, sin apenas foco excepto en el centro de la pantalla, con muchas aberraciones cromáticas y un contraste bajísimo.
Para ampliar
La Guía de Ópticas de Cine (V): Juegos de Lentes Anamórficas explica la evolución de las series Panavision y las características de las High Speed anamórficas empleadas en este tipo de rodajes.
Cuando Agostini no utiliza esta serie de anamórficos recurre al zoom: uno de los habituales Cooke Varotal 20–100mm y 25–250mm, convertidos al formato anamórfico mediante un duplicador trasero. Su rendimiento también es, en el mejor de los casos, muy pobre.

Estéticamente, «La Guerre du Feu» busca unos exteriores fríos, desapacibles y con cierta neblina, una constante en el cine de Annaud. El director repitió una estética parecida en la citada «The Name of the Rose» (1986) o incluso en «Enemy at the Gates» (2001).
Los exteriores están rodados de forma muy directa, a veces bajo cielos nublados en Canadá o Escocia, para crear la imagen cruda y, en cierto modo, bestial que requería la película. A través de teleobjetivos, zooms al final de su recorrido y duplicadores, Annaud y Agostini encuadran muy bien a sus personajes en los inhóspitos y a veces áridos paisajes por los que transitan, ofreciendo el tono épico que también necesitaba la historia.
Sin embargo, es apreciable en todo momento que el operador no posee un control mínimo sobre la luz natural —algo muy importante incluso cuando se pretende captar un tono realista— ni es capaz de crear imágenes con una especial cualidad, coherencia o textura.
Es cierto que las lentes utilizadas, con un contraste tan bajo y una resolución tan reducida, no ayudan en exceso a captar el paisaje y los personajes. Pero la película evidencia una parte visual o estética no demasiado avanzada o trabajada, como si los cineastas hubieran rodado sin parar, sin tener en cuenta los mejores momentos de la luz natural o cómo hacer que esta potenciara su historia.

Por añadidura, para conseguir los efectos lumínicos adecuados, Agostini tuvo que forzar mucho la emulsión Kodak 5247, de 100 ASA, o bien subir mucho la copia al positivar. Por eso, las escenas con fuego poseen una estructura de grano muy llamativa que contrasta con la relativa limpieza de los exteriores diurnos. Quizá un forzado de toda la película le hubiera venido bien, además, para ganar contraste en las secuencias de día.
Conclusión final
Finalmente, ni sus noches americanas, de un tono azul exagerado, con mucho cielo y no demasiada oscuridad, ni sus escenas pretendidamente nocturnas lucen demasiado correctas. No es de extrañar que Annaud, a medida que pudo optar a mejores y mayores proyectos, decidiera contar con directores de fotografía de mayor oficio y talento que Agostini.
Es una pena porque, al igual que la película nunca termina de explotar sus tremendas posibilidades narrativas, la fotografía tampoco hace lo propio con las posibilidades estéticas. Ofrece un trabajo que cumple sin más, en el mejor de los casos, cuando realmente podría haber obtenido mucho partido de la historia y de los escenarios.
© Ignacio Aguilar, 2016. Revisada en 2026.
Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.