«Razorback»
Título en España: Razorback, los colmillos del infierno
Año de Producción: 1984
Director: Russell Mulcahy
Director de Fotografía: Dean Semler, ASC, ACS
Ópticas: Panavision C-Series, Panavision E-Series
Formato y Relación de Aspecto: 35mm anamórfico (Panavision), 2.4:1
Vista en Blu-ray 4K
Dean Semler, ASC, ACS convierte Razorback en un ejercicio visual hiperbólico, tan fascinante por sus imágenes como fallido en su narración.
La película
Debut en la dirección cinematográfica del cineasta Russell Mulcahy, que adaptaba una novela de Peter Brennan, ambientada en el interior de Australia. Allí, en un remoto pueblo, con habitantes de lo más extravagantes, un jabalí gigante atemoriza a la población. El marido de una de las víctimas (Gregory Harrison), se unirá a un cazador local (Bill Kerr), que ha perdido a su familia en uno de los ataques, para intentar acabar con el monstruo.
«Razorback» posee cierta fama en el cine fantástico y de terror: ello puede tener cierto sentido si se considerase su aspecto audiovisual de manera aislada. Pero en términos globales y cinematográficos, es una película que deja mucho que desear: posee un tono absoluto de videoclip (no solo en cuanto a su imagen, también en cuanto a su montaje sincopado), escaso o nulo desarrollo de personajes y un monstruo y ataques que, en el mejor de los casos, resultan fallidos. Aun así, llamó la atención lo suficiente como para que su director hiciera carrera en cine (le seguiría «Highlander» en 1986, la cual, con sus defectos, es mucho mejor) y se haya convertido en una extraña obra de culto.

El director de fotografía
El director de fotografía fue el australiano Dean Semler [ASC, ACS], quien todavía se encontraba en la etapa inicial de su filmografía, si bien ya había alcanzado fama internacional con su gran labor al frente de «The Road Warrior» (George Miller, 1981), es decir, la primera secuela de «Mad Max» (1979). También se haría cargo de «Mad Max: Beyond the Thunderdome» (1985) y de la famosa «Dead Calm» (Philip Noyce, 1989) antes de iniciar carrera en Hollywood.
Pronto, alcanzó el éxito con «Dances With Wolves» (Kevin Costner, 1990), ganando el premio Oscar a la mejor fotografía. Después, en vez de buscar proyectos de prestigio, Semler centró su carrera en productos comerciales, bien comedias o bien cine de acción muy técnico: «Last Action Hero» (John McTiernan, 1993), «Waterworld» (Kevin Reynolds, 1994), «We Were Soldiers» (Randall Wallace, 2002) o «Apocalypto» (Mel Gibson, 2006), son algunos ejemplos de esto último. También volvió al western con «The Alamo» (John Lee Hancock, 2004) y la muy estimable «Appaloosa» (Ed Harris, 2008).

Análisis del estilo visual
La imagen de «Razorback» es muy curiosa, porque hace uso de escenarios (o los mismos, o muy similares) a los vistos en «Walkabout» (Nicolas Roeg, 1971) o especialmente en la propia «The Road Warrior». Pero, por ejemplo, en el film de Miller, Dean Semler había hecho una fotografía de grandes exteriores desérticos, pero en un estilo que se sentía como clásico; si acaso, con un gran trabajo en situaciones de baja iluminación en las noches. Pero «Razorback» es esteticismo puro, tanto como lo puedan ser «The Hunger» (Tony Scott, 1983) o especialmente «The Keep» (Michael Mann, 1983), solo que aplicado a grandes exteriores diurnos y nocturnos, y no principalmente interiores.
En los exteriores, Semler apuesta por cielos muy azules, exponiendo para la famosa regla Sunny 16, pero además, con fuertes polarizaciones, filtros degradados, etc., que hacen que los cielos sean aún más oscuros e intensos. La continuidad de la luz, o la consistencia entre planos, importa más bien poco: lo que importa es obtener exteriores muy cálidos y muy atractivos, aunque a veces lo que se muestre sea feo y desagradable. También hay lugar para atardeceres, reales, o bien creados o potenciados mediante filtros de color. La imagen a veces no es que sea esteticista. Es más bien, como en el arranque, absolutamente hiperbólica.

En interiores, Semler —tiene toda la pinta de que empujado por Mulcahy— apuesta por muchos haces de luz, humo, efectos de luz solar, o incluso, cuando es de noche, luz azulada proyectada desde el exterior. No hay una gran coherencia en lo que hace; es decir, lo que intenta no es crear una lógica o incluso una estética consistente. Se trata de una imagen que apuesta claramente por impresionar, llamar la atención y hacer que cada fotograma posea un interés.
Por eso, en mitad de la noche, Semler usa grandes aparatos claramente escondidos de contra, detrás de árboles o de personajes u objetos, sin ningún rubor. Pero es más, es que en las secuencias iniciales nocturnas, dentro del coche, parece que el aparato a contraluz está casi fuera del coche, prácticamente dentro de cuadro. Incluso en escenas nocturnas o de atardeceres, hay recreaciones del sol o de la luna, que crean efectos rarísimos.

El monstruo, por así decirlo, está fotografiado prácticamente solo en planos cortos, como si los cineastas únicamente tuvieran una máscara o algo similar que no funcionara en planos amplios. Eso, unido a que el montaje prescinde del raccord de posiciones y de acciones de los actores, crea una sensación aún más extraña. Y si pretende dar miedo, o inquietar, no inquieta ni da miedo: no hay espacialidad, no hay suspense, no hay distancias, no se sabe dónde está nada ni nadie.

Conclusión final
Por ello, a pesar de que las imágenes son, si se las considera de manera aislada, sumamente llamativas e interesantes (además, el film está rodado en formato panorámico anamórfico con lentes Panavision), la película, como narración cinematográfica, es un desastre. En un videoclip un cantante puede cambiar de posición o lugar en cada plano sin que importe, porque manda la música. Pero en cine, lo que manda es la espacialidad, las posiciones y que el espectador pueda ubicar la acción. Sin ello, «Razorback» queda como un fallido ejercicio de estilo que, a la vez, ofrece imágenes que por sí mismas muchas veces son admirables, en una película tan llamativa como exasperante.
ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2026.
El Autor
Ignacio Aguilar, AEC, además de ser autor y editor de ON FILM & DIGITAL, es director de fotografía en activo. Ha fotografiado películas como «La Pasajera» (Fernando González Gómez, Raúl Cerezo, 2021), «Viejos» (ídem, 2022), «Rabios@» (Luis Mª Ferrández, 2025), o las escenas españolas del western «Dead Souls» (Alex Cox, 2025). Tiene pendiente de estreno «Los Que Vienen» (Víctor Català, 2026).
Además colabora en diversos centros educativos, tanto en másteres como grados o diplomaturas, en TAI, ESCAC, THE CORE o ECAM, entre otros. Es Independent Certified Expert (ICE) de Sony, así como embajador en España para las lentes Cooke SP3. Las opiniones del autor son estrictamente personales. No dudes en contactar para cualquier proyecto creativo.