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Ronin - Ignacio Aguilar
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Ronin

Thriller ambientado en Francia, que tiene como protagonistas a un grupo de mercenarios (entre ellos, Robert De Niro, Sean Bean, Stellan Skarsgard y Jean Reno, liderados por Natascha McElhone) que tienen como objetivo apoderarse de una maleta que siempre está custodiada por hombres armados. A pesar que su contenido es desconocido, terroristas irlandeses y agentes exsoviéticos son los dos bandos que se pelean por la misma. A pesar que el guión fue completamente reescrito por David Mamet en un trabajo no acreditado, el mismo no es más que una mera excusa para que el veterano director John Frankenheimer, en pleno estado de forma, coreografíe una serie de impactantes persecuciones en coches. El resto son continuos giros en la trama, algunos aún más improbables que otros, aunque la presencia y autoridad de Robert De Niro en el papel principal (en la época en que el actor centró su carrera en proyectos principalmente lucrativos) hacen que la película posea cierto empaque. Michel Londsdale, Jonathan Pryce y Feodor Atkine, entre otros, completan el reparto.

Puesto que el rodaje tuvo lugar en Francia, no es extraño que el director de fotografía fuera Robert Fraisse [AFC], además que en el pasado John Frankenheimer ya se había caracterizado por confiar en directores de fotografía galos para sus proyectos en el país, como la gloriosa “The Train” (Jean Tournier y Walter Wottitz) o “The French Connection II” (Claude Renoir). Además, Robert Fraisse, cuya carrera se remontaba a los años 70, con la ola de títulos eróticos de Just Jaeckin posteriores a “Emmanuelle”, había sido nominado al Oscar por su trabajo en “L’Amant” (Jean Jacques Annaud, 1992), aunque parece ser que fue el telefilm de HBO “Citizen X” (Chris Gerolmo, 1995) el trabajo de Fraisse que llamó la atención de Frankenheimer. Con Annaud, Fraisse también trabajó en el mediometraje “Wings of Courage” (1995), rodado en IMAX, así como en las populares “Seven Years in Tibet” (1997) y “Enemy at the Gates” (2001). Después de rodar “Ronin”, Fraisse trabajó a las órdenes de Roland Joffé en “Vatel”, así como en variadas producciones internacionales como “Hotel Rwanda” (Terry George, 2004), “The Notebook” (Nick Cassavettes, 2004) o “Alpha Dog” (Nick Cassavettes, 2006).

La fotografía de “Ronin” destaca sobre todo porque la película posee una paleta de color muy restringida; la mayor parte de los colores son diferentes tonos de una escala de grises, en algunos marrones, verdes y azules, pero absolutamente nada de rojos. Este elemento de diseño se debe a que John Frankenheimer buscaba para el film una paleta de color lo más monocromática posible (de hecho, según Robert Fraisse, al director le hubiera gustado rodar la película en blanco y negro). Por su parte, además de quitar o bien no usar determinados colores delante de la cámara, Fraisse eligió rodar la película con la emulsión Kodak 5279 (500T), que era contrastada y con muy buenos negros, aunque algo granulada, incluso para los exteriores diurnos. Sobreexponiéndola un diafragma y subrevelando, el contraste se reduce y los colores se suavizan, consiguiendo esos tonos (o ausencia de color) que buscaba el director a través de los procesos fotoquímicos, ya que “Ronin” fue una película realizada muy poco tiempo antes de la irrupción de los etalonajes digitales en cine. Además, gran parte del film fue rodado en la Steadicam y, por supuesto, en complicados lugares de cada uno de los coches durante las persecuciones, que fueron rodadas por la primera unidad durante un mes. Teniendo en cuenta que, desde siempre, John Frankenheimer había sido un director muy interesado en efectos de una gran profundidad de campo, no es para nada extraño que “Ronin” fuera rodada generalmente con focales muy angulares de la serie Panavision Primo esféricos (17,5mm, 21mm, 27mm), a veces muy cerca de los actores y también a veces, a diafragmas cerrados en exteriores, consiguiendo esos efectos “deep focus” que aparecen en pantalla.

La luz de Robert Fraisse es absolutamente correcta, adaptándose bien al aspecto monocromático y grisáceo del invierno francés, sin perseguir en ningún momento ningún tipo de estilización, aunque la película ciertamente luce algo más sofisticada que otras de John Frankenheimer, que desde luego era un director mucho más interesado en la cámara, en su ubicación y sus movimientos que en la iluminación de sus películas. Decía Fraisse que el director buscaba una película realista y “Ronin” lo es, aunque desde su prólogo en las calles de París se aprecia ya que el director de fotografía se esfuerza por crear los ambientes adecuados a través de la iluminación cinematográfica, con los típicos contraluces de las escenas nocturnas en las calles de la ciudad -aunque muy medidos, a fin de resultar más creíbles de lo habitual- así como cuidadas luces suaves sobre los personajes. No es una película de fotografiar bellos a los actores, aunque a Natascha McElhone desde luego que Fraisse la favorece en cuanto puede, a pesar de lo cual la luz de la actriz siempre está perfectamente integrada en cada escena y no llama la atención por sí misma.

Por todo ello, lo verdaderamente interesante de “Ronin” es cómo John Frankenheimer, apoyándose en Robert Fraisse, lleva a cabo una actualización de su propia “Grand Prix” por las calles de Niza y sus alrededores, o incluso dentro de París, con un trabajo en el que los conductores especialistas brillan por luz propia, con escenas de grandísimo riesgo para las que tuvieron que emplear “crash cams” para evitar que se perdieran durante el rodaje unidades de las valoradísimas cámaras y lentes Panavision del grueso del rodaje. Frankenheimer monta las cámaras tanto en los coches como fuera de los mismos, rodando a los vehículos desde todos los ángulos pero siempre a máxima velocidad, sin trucaje alguno en cuanto a los fotogramas por segundo o, desde luego, muy pequeño en caso de existir. Todo el rodaje es físico, sin recurrir a efectos especiales generados en post-producción (es decir, a lo “Bullitt” o “The French Connection”), ya que incluso cuando vemos a los actores conducir, éstos están realmente dentro de los coches (que eran británicos y eran conducidos por especialistas en el asiento derecho), de manera que, con la excepción de una secuencia rodada delante de pantallas verdes o azules entre Robert De Niro y Jean Reno, “Ronin” es un testamento de ese tipo de cine que se rodaba para la pantalla grande y con la acción rodada ante las cámaras y ordenada en un brillante montaje.

Título en España: Ronin
Año de Producción: 1998
Director: John Frankenheimer
Director de Fotografía: Robert Fraisse, AFC
Ópticas: Panavision Primo
Emulsión: Kodak 5279 (500T)
Formato y Relación de Aspecto: Super 35, 2.4:1

Vista en Blu-ray

ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2025.

Ignacio Aguilar, AEC, además de ser autor y editor de ON FILM & DIGITAL, es director de fotografía en activo. Ha rodado publicidad, cortometrajes, documentales, además películas como «La Pasajera» (Fernando González Gómez, Raúl Cerezo, 2021), «Viejos» (Raúl Cerezo, Fernando González Gómez, 2022), «Rabios@» (Luis Mª Ferrández, 2025) o las escenas españolas del Western «Dead Souls» (Alex Cox, 2025). Además colabora en diversos centros educativos, tanto en Master, como Grados o Diplomaturas, en TAI, ESCAC o ECAM, entre otros. Es «Independent Certified Expert» (ICE) de Sony, así como embajador en España para las lentes Cooke SP3. Las opiniones del autor son personales. 



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