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Room (La Habitación, 2015) – Fotografía de Danny Cohen
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Room (La Habitación, 2015) – Fotografía de Danny Cohen

Room (La Habitación, 2015) – Fotografía de Danny Cohen

Título en España: La Habitación
Año de Producción: 2015
Director: Lenny Abrahamson
Director de Fotografía: Danny Cohen, BSC
Ópticas: Panavision Primo, Ultra Speed MKII
Formato y Relación de Aspecto: Red Epic Dragon (6K), 2.4:1
Otros: 4K Digital Intermediate
Vista en DCP

Danny Cohen construye una imagen digital apagada, fría y naturalista para acompañar la intimidad y el encierro de la historia.

La película

Adaptación de la novela de Emma Donoghue, escrita para la pantalla por la propia autora, que narra la historia de una madre (Brie Larson, ganadora del Oscar) y su hijo (un excelente Jacob Tremblay), que viven en el interior de una habitación en la que permanecen atrapados en manos de un hombre (Sean Bridgers). En manos de Lenny Abrahamson, «Room» rehuye deliberadamente la vertiente más morbosa del relato y se centra mucho más en la psicología de los personajes y en cómo les afecta la situación que viven, con dos partes —thriller y drama— muy bien diferenciadas a lo largo de la proyección.

Los resultados bordean mucho el exceso de sentimentalismo, pero hay que reconocer que la película trata con delicadeza cuestiones muy difíciles de las que consigue salir airosa, también, en gran parte, gracias a las grandes interpretaciones de los protagonistas. No se trata, a pesar de ello, de una gran película, aunque sí sea sugerente a ratos e incluso estimable como conjunto.

Brie Larson y Jacob Tremblay en Room (2015), fotografiada por Danny Cohen

El director de fotografía

El director de fotografía es el británico Danny Cohen [BSC], conocido sobre todo por su asociación con el cineasta Tom Hooper. Para él había rodado consecutivamente «The King’s Speech» (2010) —ganadora del Oscar a la mejor película y al mejor director, y por la que Cohen obtuvo una nominación—, «Les Misérables» (2012) y «The Danish Girl» (2015), además de una película para televisión previa y la serie «John Adams» (2008), medio en el que Cohen comenzó su carrera en Gran Bretaña.

También se hizo cargo de «The Boat That Rocked» (2009) para Richard Curtis y de dos títulos de Stephen Frears: «The Program» (2015) y «Florence Foster Jenkins» (2016), esta última pendiente de estreno en el momento de escribir la reseña. «Room» es una coproducción entre Irlanda y Canadá, rodada en este último país, por lo que habrá que ver si Cohen continúa su carrera en Inglaterra, como hasta la fecha con la presente excepción, o si decide dar el salto a Norteamérica, donde sus credenciales deberían asegurarle un buen futuro.

El reducido espacio interior de Room (2015), iluminado por Danny Cohen

Análisis del estilo visual

La estética de «Room» es pretendidamente muy veraz, cercana y real, para tratar de conseguir que el espectador crea por completo la historia que los cineastas le están narrando. Ello supone que la puesta en escena conlleva muchísimo trabajo de cámara al hombro, lo que podría ser una de las causas de que Cohen escogiera rodar la película con cámaras Red Epic Dragon y ópticas Panavision Primo y Ultra Speed MKII, ya que esa configuración conlleva un peso inferior al de una Arri Alexa convencional.

Muchos prefieren también la cámara de Arri para este tipo de trabajos, debido a que su diseño y ergonomía son los tradicionales de una cámara de cine y se adapta mejor al hombro del operador, a pesar de que el peso del conjunto sea muy superior. En cualquier caso, más allá de las necesidades o elecciones ergonómicas, «Room» es la cuarta película que Cohen rueda con la cámara de Red, de modo que debe de verle cualidades adicionales.

Para ampliar

La evolución y las características de las Panavision Primo y Ultra Speed MKII se desarrollan en la Guía de Ópticas de Cine (III).

En general, fruto de su pretendida veracidad, la película posee un aspecto muy apagado, de luz tenue y casi feísta. En estas condiciones, el sensor Dragon rinde de forma parecida al de la Alexa, pues no puede mostrar ni su mayor resolución ni posibles diferencias en cuanto a latitud de exposición, en función de la configuración y el OLPF escogido por Cohen.

Luz azulada y baja exposición en la habitación de Room (2015)

En la habitación que da título a la película, Cohen utiliza generalmente una luz azulada de ambiente, justificada en la claraboya, y la mezcla a veces con la luz de una lámpara de tungsteno integrada o, en otras ocasiones, con algo de luz más dura y directa que también proviene desde arriba. Como indicábamos, el contraste es muy reducido y hay mucha subexposición en muchos momentos. El tono general es muy grisáceo, con colores muy apagados y negros no demasiado profundos que hacen que, más allá de su naturalidad o realismo, la película no sea demasiado atractiva para el ojo.

Una vez que la historia avanza y comienza a hacer uso de diferentes localizaciones, la película destaca por sus exteriores, muy desapacibles, fríos y naturales, rodados bajo la escasa luz disponible en Canadá. También lo hace por interiores en los que Cohen justifica muy bien las fuentes de luz en las ventanas y las mezcla con algo de tungsteno, provocando mezclas de temperaturas de color.

Pero ni la luz del exterior es demasiado intensa ni la de los interiores tiene la suficiente fuerza como para provocar contrastes, de modo que, nuevamente, la estética es muy poco contrastada y hasta algo sucia y granulada.

Exterior frío y naturalista de Room (2015), fotografiado por Danny Cohen

Conclusión final

Quizá, por lo tanto, nos encontramos ante uno de esos trabajos en los que la adquisición digital, maltratada por las exposiciones de Cohen y su luz poco contrastada, sufre mucho para lograr una imagen de calidad. En su lugar, un rodaje en celuloide podría haber ofrecido resultados parecidos, pero con el bello carácter orgánico de la emulsión fotoquímica, uno de los aspectos en los que aún el formato HD debe avanzar para alcanzar los resultados del negativo tradicional.

Además, la puesta en escena de Abrahamson tampoco es nada especial —atención a un par de escenas con ralentizados que, más que ayudar a la narrativa, le quedan fatal— ni saca un partido demasiado bueno de la claustrofobia que podría haber provocado la parte inicial del film. Por ello, «Room» ofrece un conjunto estético que cumple su cometido de manera suficiente y que no desvía la atención del guion o de las interpretaciones, pero que no es ni mucho menos destacable en ninguno de sus aspectos.

© Ignacio Aguilar, 2016. Revisada en 2026.

Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.



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