The Final Countdown (El Final de la Cuenta Atrás, 1980) – Fotografía de Victor J. Kemper
Título en España: El Final de la Cuenta Atrás
Año de Producción: 1980
Director: Don Taylor
Director de Fotografía: Victor J. Kemper, ASC
Ópticas: Super (High) Speed de Panavision
Emulsión: Kodak 5247 (100T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm anamórfico (Panavision), 2.4:1
Vista en Blu-ray
The Final Countdown contrapone el espectáculo aéreo del USS Nimitz con unos interiores anamórficos llevados al límite por la escasez de luz y las aperturas extremas.
La película
Muy simpática producción de Bryna, la compañía de Kirk Douglas, en la que el veterano actor interpreta al capitán del USS Nimitz. Durante un viaje de entrenamiento cerca de Hawái, el moderno portaaviones de la Marina de los Estados Unidos se ve envuelto en una misteriosa tormenta que genera un túnel del tiempo y sitúa al barco en las cercanías de Pearl Harbor, justo antes del ataque japonés del 7 de diciembre de 1941.
La situación plantea a la tripulación la duda de si intervenir y evitar el ataque, alterando el futuro para siempre, o quedarse al margen y permitir la destrucción de la flota norteamericana, que supuso la entrada de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial.
Bryna contó con la cooperación plena de la Marina estadounidense para realizar la película, que no en vano fue concebida con vistas a ser utilizada como reclamo para el reclutamiento de soldados, anticipándose a «Top Gun» (1986). El funcionamiento del Nimitz, cuyos entresijos aparecen en pantalla, los múltiples vuelos de los F-14 y el encanto de la historia hacen que «The Final Countdown» continúe siendo un magnífico entretenimiento, a pesar de sus limitaciones. Martin Sheen, James Farentino, Charles Durning y Katharine Ross completan el reparto, mientras que John Scott aporta una extraordinaria partitura.

El director de fotografía
El director de fotografía fue Victor J. Kemper, ASC, un operador de cierto prestigio durante los años setenta y parte de los ochenta. En aquella época encadenó proyectos importantes como «Dog Day Afternoon» (1975), «The Friends of Eddie Coyle» (1973), «Husbands» (1970) y «Slap Shot» (1977).
A ellos se suman «…And Justice for All» (1979), «The Hospital» (1971), «The Last Tycoon» (1976), «Coma» (1978) o «Magic» (1978), que ponen de manifiesto su capacidad para adaptarse a directores de muy diversa índole y a muchos géneros diferentes.
Poseedor de un estilo lo suficientemente moderno en su época como para distanciarse de la generación inmediatamente anterior de operadores norteamericanos —al igual que William Fraker o Richard Kline, que desde el blanco y negro supieron evolucionar y ofrecer sus mejores obras en color—, Kemper fue un director de fotografía sobrio, pero más discreto que aquellos. Acabó su carrera a mediados de los noventa rodando comedias sin mucho interés, como «See No Evil, Hear No Evil» (1989), y sin la menor complicación técnica.

Análisis del estilo visual
La fotografía de «The Final Countdown», sin embargo, está muy condicionada por una exigencia de esta índole: el empleo del formato panorámico anamórfico. Suponemos que se escogió para dotar de mayor espectacularidad a las secuencias aéreas y aprovechar mejor en pantalla la alargada figura del USS Nimitz, además de obtener en 35mm una imagen panorámica de gran anchura sin recurrir al recorte vertical.
¿Por qué supone el anamórfico un condicionamiento? Porque gran parte de la película está rodada en el propio barco, incluidos sus pasillos interiores, camarotes, salas y comedores. Kemper tuvo que utilizar en gran medida las fuentes de iluminación reales e integradas, sin mucha capacidad de maniobra para incrementarlas o sustituirlas, o bien complementarlas con aparatos fuera de campo, más allá de los rellenos generales o los primeros planos de los actores.
Por tanto, el director de fotografía tuvo que recurrir a la serie de lentes anamórficas Super High Speed de Panavision, con aperturas máximas de hasta T/1.1 en alguna de sus focales, para poder rodar con intensidades de luz de entre 10 y 20 footcandles y con la única emulsión disponible en la época, de solo 100 ASA.
Panavision Super High Speed y formato anamórfico
La evolución de las ópticas anamórficas Panavision y sus series ultraluminosas se desarrolla en la Guía de Ópticas de Cine (V): Juegos de Lentes Anamórficas.

El resultado es que muchos de los interiores de «The Final Countdown», rodados en anamórfico a máxima apertura de diafragma, muestran una profundidad de campo reducidísima. También aparecen todos los artefactos derivados de este hecho: aberraciones cromáticas muy visibles y notabilísimas pérdidas de definición en los cuatro extremos del fotograma, especialmente en los bordes superior e inferior, que a veces hacen que la imagen parezca desenfocada.
A ello se suman una extraordinaria suavidad y un efecto de difusión «integrado» en la lente que no es tal, sino la manifestación muy clara de todos y cada uno de los defectos de una lente ultraluminosa anamórfica de hace cuarenta años. Por lo demás, el trabajo de Kemper, que a buen seguro hubiera preferido rodar en esférico, es tan funcional como anodino. Limitado por los espacios y las ópticas, se centra en conseguir un aspecto uniforme y poco contrastado para todas sus escenas, así como cierta coherencia estética.

Conclusión final
Lo mejor, sin ningún género de dudas, es el metraje que incluye a los F-14 realizando acrobacias de mucho mérito, o secuencias aéreas como aquella en que los Tomcat persiguen a los Zero japoneses, además de gran parte del material rodado realmente en la cubierta del Nimitz durante despegues y aterrizajes reales, a veces con un estilo casi documental. En estos exteriores, puede que Kemper utilizase otra serie de lentes o las mismas a diafragmas mucho más cerrados, por lo que el aspecto es mucho mejor y más perfeccionado a nivel técnico.
Para el recuerdo también quedan los artesanales, aunque muy evidentes, efectos visuales de Maurice Binder, como aquellos que muestran al Nimitz en el túnel del tiempo. Recuerdan curiosamente a muchas de las imágenes de los títulos de crédito de la serie Bond, y no por casualidad, ya que el propio Binder fue durante muchos años su encargado.
Así pues, a nivel estético, «The Final Countdown» destaca positivamente por su metraje aéreo, mientras que su uso del anamórfico, con una serie de ultraluminosos completamente maltratados abiertos de diafragma, serviría para mostrar el perjuicio que ocasiona utilizarlos de esta forma, por mucho que ello esté de moda en el momento actual.
© Ignacio Aguilar, 2016. Revisada en 2026.
Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.