«Uncut Gems»
Título en España: Diamantes en Bruto
Año de Producción: 2019
Director: Benny Safdie, Josh Safdie
Director de Fotografía: Darius Khondji, ASC, AFC
Ópticas: Panavision «C Series», «E Series», «G Series», «T Series», ATZ1 & ATZ2 zooms
Emulsión: Kodak 5219 (500)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm anamórfico (Panavision) + Arri Alexa (ArriRaw), 2.4:1
Otros: 4K Digital Intermediate
Frenética puesta en escena, mezcla de celuloide y digital, lentes anamórficas… con fotografía de Darius Khondji, ASC, AFC.
La película
Un joyero judío de Nueva York (Adam Sandler) tiene graves problemas económicos, pero guarda un as en la manga para contentar a todos aquéllos a los que debe dinero: unos diamantes de gran valor, traídos directamente desde Etiopía, que pretende subastar para obtener un beneficio máximo. Sin embargo, rápidamente, sus planes comienzan a torcerse a toda velocidad, mientras los líos con su amante (Julia Fox), su mujer (Idina Menzel), un jugador de baloncesto (Kevin Garnett) o sus propios familiares (Judd Hirsch, Eric Bogosian) -a los que debe dinero o favores- hacen que su existencia se convierta en un absoluto caos. Y eso es también lo que pretenden trasladar a la pantalla los hermanos Benny y Josh Safdie desde la escritura y la dirección; «Uncut Gems» es frenética en al menos dos tercios de su largo metraje (135 minutos) y está muy bien sostenida por Adam Sandler en su papel principal, en una de sus escasas actuaciones dramáticas de su carrera. A veces, de hecho, la acción o lo que sucede se vuelve algo confusa, precisamente por los vaivenes a los que es sometido el personaje principal… pero también el público, lo que no impide que se vislumbre talento, energía y muchas ganas de narrar cine de una manera muy especial a lo largo de todo el metraje.

El director de fotografía
El director de fotografía fue Darius Khondji [ASC, AFC], que saltó a la fama de la mano de Marc Caro y Jean-Pierre Jeunet con «Delicatessen» (1991) y «La Cité Des Enfants Perdus» (1995) antes de convertirse en una estrella y objeto de culto con su trabajo en la emblemática «Se7en» (David Fincher, 1995). En su carrera, muy amplia y muy variada, Khondji ha trabajado con múltiples realizadores de prestigio, como Alan Parker en «Evita» (1996, nominación al Oscar), Roman Polanski («The Ninth Gate», 1999), Woody Allen («Anything Else» en 2002, «Midnight in Paris» en 2011, entre otras), Michael Haneke («Funny Games» en 2007, «Amour» en 2011), James Gray («The Immigrant» en 2013, «The Lost City of Z» en 2016, «Armageddon Time» en 2022), e incluso, recientemente, Alejandro González Iñárritu («Bardo», 2022, nominación al Oscar), Ari Aster («Eddington», 2025) o el propio Josh Safdie en «Marty Supreme» (2025, también nominada al Oscar a la mejor fotografía). Curiosamente, su hermano Benny Safdie ha rodado también en solitario en 2025 el film «The Smashing Machine», con fotografía de Maceo Bishop, el operador de cámara de Khondji en el presente título.
Análisis del estilo visual

Toda la parafernalia y estrés visual que genera la película está planteada desde la propia fotografía de Darius Khondji. Parece ser que los hermanos Safdie, de un lado, propugnaban el rodaje en celuloide (su anterior film, «Good Time», tenía una fuerte textura de 35mm), pero según el director de fotografía, el mismo les habría enseñado el formato anamórfico, para que, al final, fueran los propios directores los que «lo explotaran mejor que él». Sin embargo, no todo el film es 35mm; los exteriores e interiores nocturnos en los que los cineastas debían integrar el paisaje nocturno de Nueva York en sus imágenes, están rodados con la Arri Alexa Mini a 1600 ISO. Posteriormente, ese metraje digital fue etalonado para obtener un aspecto muy parecido al celuloide. A su vez, Khondji forzó la emulsión Kodak 5219 (500T) un «stop» como regla general y, ocasionalmente, dos. El resultado, al menos en streaming HD, es en apariencia indistinguible.

«Uncut Gems» muestra una notable capa de grano: bien la natural (del celuloide forzado) o bien la añadida en post-producción sobre el metraje digital, para igualarlo. En palabras de Khondji (a Benjamin Bergery en «American Cinematographer») el hecho de forzar también y subexponer la Arri Alexa, añadiendo además un ligero filtro Black Pro-Mist a los objetivos, hace que los resultados fueran más similares entre ambos medios.

El trabajo de cámara es uno de los elementos más llamativos (y brillantes) de la película y quizá el factor decisivo a la hora de captar el frenesí que vive el protagonista de la misma. Casi todo el film está rodado con focales que van desde el 75mm anamórfico hasta el 500mm. Ello produce una notable compresión del espacio y, fruto además de rodar muy abierto o casi abierto de diafragma, la profundidad de campo es muy reducida y el marcado bokeh elíptico de los objetivos Panavision (Serie «C» como principal, pero también, «E», «G» y «T», además de zooms) invade de este modo los fondos. El uso del enfoque, puesto que además de teleobjetivos, hay un movimiento constante -muchas veces de Steadicam-, es tan complejo que el sistema «Light Ranger» de Preston aparece en los agradecimientos porque posibilitó trabajar en condiciones tan extremas. La cámara de los Safdie es muy observacional de todo lo que hace Adam Sandler, por lo que, justo al final de la historia, cuando ese punto de vista cambia a otro personaje, el recurso se vuelve excepcionalmente efectivo.

Lumínicamente, de algún modo podría decirse que Darius Khondji abraza aquí la imperfección como modo para conseguir ser más veraz y cercano. Es evidente, porque su carrera así lo atestigua, que el director de fotografía es capaz de crear exposiciones controladas al milímetro, y conseguir con su luz un aspecto realmente pulcro, pulido y estético. Pero aquí el film ni busca ni pretende esto; de un lado, en todos esos exteriores -e interiores, como coches o la escena de la cena- rodados en digital, Khondji abraza muchas veces pequeñas unidades LED y las usa en modo RGB para imitar fuentes de vapor de mercurio. O bien, incluso fuentes muy cálidas y saturadas sobre las pieles, dejando que las propias luces de la ciudad iluminen fondos y generen «flares», destellos y todo tipo de imperfecciones.

Es en este caso una iluminación de bajo nivel que complementa muy bien a las luces de la ciudad, pero matizándolas para generar volumen, tridimensionalidad y un aspecto que siempre es cinematográfico. En otros interiores, o incluso en la calle, de día, donde también rueda abierto de diafragma, este Khondji es un Khondji bastante descontrolado: hay sobreexposiciones, reflejos muy llamativos, mezclas continuas de temperaturas de color, tonos cián y verdoso y mucha saturación en general, dentro de un estilo que es muy moderno y abraza al modo de las nuevas generaciones una paleta de color muy amplia que también se intuye influenciada por los LED.

Conclusión final
El resultado es una película muy interesante -ojo también al uso del sonido, desde los propios ambientes, la música e incluso el diálogo direccional en los canales frontales- que hace que el espectador se encuentre completamente inmerso en unas horas cruciales de la vida de su personaje protagonista. Sin embargo, quizá el film intenta y de hecho realiza muchas piruetas que exigen demasiada credulidad en el espectador. No obstante, desde el punto de vista de la puesta en escena y del estilo visual, «Uncut Gems» muestra prácticamente a un Darius Khondji desatado, con mucho más interés en la forma y cómo contar la historia que -posiblemente- preocupado por la pulcritud técnica.Y aunque ello deriva en cierta imperfección, la misma es abrazada sin duda para conseguir ese aura de falta de control, a veces incluso improvisación, y rapidez de actuación con la que se mueve siempre el personaje protagonista. Y para hacerle honor, los cineastas también se dieron prisa: solo veintinueve jornadas de rodaje principal y dos días más de «reshoots», lo que también demuestra que había tanta energía detrás como delante de las cámaras.
Vista en HDTV
ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2026.
El Autor
Ignacio Aguilar, AEC, además de ser autor y editor de ON FILM & DIGITAL, es director de fotografía en activo. Ha fotografiado películas como «La Pasajera» (Fernando González Gómez, Raúl Cerezo, 2021), «Viejos» (ídem, 2022), «Rabios@» (Luis Mª Ferrández, 2025), o las escenas españolas del Western «Dead Souls» (Alex Cox, 2025). Tiene pendiente de estreno «Los Que Vienen» (Víctor Català, 2026). Además colabora en diversos centros educativos, tanto en Master, como Grados o Diplomaturas, en TAI, ESCAC, THE CORE o ECAM, entre otros. Es «Independent Certified Expert» (ICE) de Sony, así como embajador en España para las lentes Cooke SP3. Las opiniones del autor son estrictamente personales. No dudes en contactar para cualquier proyecto creativo.