Ópera Rock basada en el álbum de The Who, a través del psicolédico prisma del director británico Ken Russell, que tiene como protagonista a un joven (Roger Daltrey, el cantante del grupo) que es sordo, mudo y ciego, pero que se convierte en un maestro del pinball y en una figura de culto que atrae seguidores. La extraña premisa no es en pantalla más que una mera excusa para que Russell y la banda hagan un extraño pero muy efectivo ejercicio cinematográfico que, de algún modo, es una especie de videoclip -antes que los videos musicales fueran comunes- de prácticamente dos horas de duración en el que hay números gloriosos (como los que tienen como artistas invitados a Tina Turner, Eric Clapton o Elton John), y otros no tanto, pero que siempre muestran una imaginación desbordante a la hora de filmar y tratar de dar un sentido narrativo a las composiciones previas, aunque al final lo que cuenta el film es lo de menos y lo más importante es el atractivo y el impacto de las imágenes, y cómo el montaje (de Stuart Baird, en su debut como primer montador) se conjuga a la perfección con la música de la banda sonora. Ann-Margret, que fue nominada al Oscar a mejor actriz por un papel sin diálogos (únicamente canta), Oliver Reed, Robert Powell o Jack Nicholson, como un especialista al que sus padres llevan a Tommy para intentar que se cure, completan el reparto.

«Tommy» contó con dos directores de fotografía, debido a que Dick Bush [BSC], que fue el director de fotografía inicial, dejó el proyecto debido a desacuerdos surgidos durante el rodaje. Bush precisamente es famoso por las películas que no completó, entre las que se encontrarían, además de «Tommy», «Sorcerer» (William Friedkin, 1977), que firma junto con el originalmente director de fotografía de segunda unidad, John M. Stephens, que la terminó, así como «Aliens» (James Cameron, 1986), en la que fue sustituido por Adrian Biddle al poco de comenzar el rodaje, y en la que no está acreditado. Las circunstancias son extrañas, puesto que Dick Bush había rodado en los años 60 varios documentales para Ken Russell, así como sus películas inmediatamente anteriores («The Savage Messiah» y «Mahler»), por lo que es dificil pensar que el conflicto tuviera lugar con el director, porque volvió a rodar con él años después («Crimes of Passion» en 1984 y «The Lair of the White Worn» en 1988). Fuera de su relación con Russell, Bush es conocido también por sus trabajos en «Yanks» (John Schlesinger, 1979) o en los años 80, con Blake Edwards, con un total de cinco películas, entre las que encuentran «Victor Victoria» (1982) o «Switch» (1991). Ronnie Taylor [BSC], el prestigioso operador de cámara de la película (que había trabajado ya con Russell en «The Devils» en 1971, así como en anteriores proyectos con Bush, y volvería a hacerlo después en «Valentino» en 1977) fue el encargado de finalizarla, dando inicio a una carrera fructífera como director de fotografía, ya que obtuvo un Oscar compartido por «Gandhi» (Richard Attenborough, 1982), director con el que trabajó también en «A Chorus Line» (1985) y «Cry Freedom» (1987), además de aventurarse en el cine de Dario Argento o en el thriller americano con «Sea of Love» (Harold Becker, 1989).

La fotografía de «Tommy» es muy innovadora, siguiendo la misma línea estilizada de los trabajos de David Watkin para el director («The Devils» y «The Boyfriend»), aunque quizá no tan refinada, algo que realmente no es culpa ni de Bush ni de Taylor, ya que Watkin está considerado como uno de los grandes directores de fotografía de su época. Ello se debe, en parte, a que el estilo de «Tommy» es algo ecléctico; algunas partes utilizan una luz extremadamente suave (incluso demasiado suave, podría decirse, con claras influencias en la fotografía de moda de la época, aunque sin filtraje), mientras que otras evidencian un estilo más clásico y anticuado, con luces duras proyectadas directamente sobre el decorado. Como el film en sí mismo es también tan variado, desde su propia concepción, con números musicales absolutamente dispares entre sí, lo cierto es que el resultado no sufre en este sentido. Quizá «Tommy» sea un film en el que, al contrario que en los trabajos de Watkin, tenga más importancia el gran número de planos captados durante el rodaje, a fin de ofrecer mucho material al montador, así como el trabajo de cámara, que la estilizada luz por la que se conoce al director de fotografía de «Out of Africa«. En cierto modo, por su desenfadada puesta en escena, que incluye zooms, angulares extremos, grúas, etc. en este caso Ken Russell se alinea más con algunos momentos de «A Clockwork Orange» que con su propio preciosismo formal en «The Devils» o «Valentino» (1977).

Ronnie Taylor era, como indicábamos, un reconocidísimo operador de cámara, con películas como «The Innocents» (Jack Clayton, 1961), otro musical loco como «Phantom of Paradise» (1974), partes de «Barry Lyndon» (1975) o incluso «Star Wars» (1977), por lo que no es extraño que la cámara sea por tanto el punto fuerte del film. Llaman especialmente la atención, además de las citadas grúas, numerosos planos cámara en mano operados con un gran frenesí, o el uso esporádico, peor muy efectivo, de los angulares, como por ejemplo en la secuencia «Pinball Wizard» con Elton John y la audiencia tras él. Curiosamente, aunque las fotos de rodaje muestran objetivos Cooke Varotal en las cámaras (como el 20-100mm), esa secuencia está claramente rodada con objetivos Kowa esféricos, quizá por la posibilidad, precisamente, de usar el 15mm T4, un objetivo raro, no tan amplio como el Kinoptik 9.8mm, pero con efectos similares (no es fácil distinguirlos, pero nos inclinamos por el Kowa). Es probable, porque sucedía en la época, que en cualquier caso exista una mezcla de objetivos en la película, empleados en función de la montura de cada cámara utilizada para cada secuencia. Visionada en un moderno Bluray 4K HDR, «Tommy» en cualquier caso luce espléndida, con algo de grano eso sí en las escenas con efectos ópticos, y probablemente fue rodada ya en la emulsión Kodak 5247, que fue lanzada en Europa justo en el momento de su rodaje (sin que fuera posible ya acceder a la anterior 5254, preferida inicialmente por muchos).

Los resultados son, desde luego, muy interesantes, a pesar de esa variedad de estilos y de técnicas, que en otro film quizá no hubieran tenido el encaje que sí tienen aquí. Es cierto que la tendencia de Ken Russell al exceso está presente, e incluso por momentos, fuera de control, pero también que precisamente esa presencia excesiva y alucinógena tras la cámara es lo que hace de «Tommy» una película muy especial, muy dinámica y que siempre ofrece algo (dentro de que es irregular, con unos números mejores que otros) gracias a su consciente deseo de resultar provocadora e innovadora, aunque temáticamente sea infinitamente más conservadora que «The Devils», que ofrecía otro tipo de transgresión. Fruto de ese talante, de hecho, se produjo sin duda una innovación técnica importante, el «Quintaphonic Sound», un sistema de sonido empleado únicamente en este film, inventado por John Mosely, que además de implementar la reducción de ruido Dolby, permitía un sonido de cinco pistas configuradas como el moderno 5.1, pero sin canales de graves (es decir, era un 5.0), extraído de tres pistas de sonido magnético matriciadas. El invento era caro y no perduró (aunque el sonido es extraordinario, y muy agresivo, para la época), pero no por casualidad fue «Lisztomania» (1975), la siguiente película de Ken Russell, la primera en ser codificada con una pista Dolby Stereo de tres canales (la primera con cuatro, incluyendo ya el surround, sería «A Star is Born» el siguiente año).
Título en España: Tommy
Año de Producción: 1975
Director: Ken Russell
Director de Fotografía: Dick Bush, BSC & Ronnie Taylor, BSC
Ópticas: Cooke Varotal, Kowa Cine Prominar
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.85:1
Vista en Blu-ray 4K HDR
© Ignacio Aguilar, 2025.