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The Three & Four Musketeers: fotografía de David Watkin
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The Three Musketeers y The Four Musketeers, fotografiadas por David Watkin

The Three Musketeers / The Four Musketeers (1973–1974) – Fotografía de David Watkin

Títulos en España: Los tres mosqueteros / Los cuatro mosqueteros
Años de producción: 1973 y 1974
Director: Richard Lester
Director de fotografía: David Watkin, BSC
Ópticas: Panavision esféricas
Emulsión: Kodak 5254 (100T)
Formato y relación de aspecto: 35mm esférico, 1.85:1
Otros: fotografía adicional de Paul Wilson, BSC (segunda parte)
Premios: BAFTA a la mejor fotografía (nom., primera parte)
Vista en Blu-ray

David Watkin lleva a las dos aventuras de Richard Lester una luz rebotada y sobreexpuesta que convierte la España del rodaje en una Francia luminosa e inestable.

La película

Adaptación de la novela de Alexandre Dumas, producida por la familia Salkind. Las dos partes fueron rodadas inicialmente como una sola película y el material terminó dividido en dos estrenos, decisión que los actores desconocían y que originó reclamaciones sobre sus contratos y honorarios.

Ambas películas son irregulares en casi todos los aspectos. El guion de George MacDonald Fraser adopta un tono extraordinariamente ligero, cargado con los elementos cómicos habituales del cine de Richard Lester; al mismo tiempo, el reparto y los medios de producción elevan con frecuencia los resultados.

Michael York interpreta a D’Artagnan; Oliver Reed, Richard Chamberlain y Frank Finlay, a los mosqueteros; Raquel Welch es Constance; Charlton Heston, el cardenal Richelieu; Faye Dunaway, Milady; Christopher Lee, Rochefort; Roy Kinnear, Planchet; y Jean-Pierre Cassel y Geraldine Chaplin encarnan a los reyes de Francia.

Michael York como D’Artagnan en The Three Musketeers fotografiado por David Watkin

El director de fotografía

El director de fotografía fue el británico David Watkin, colaborador habitual de Richard Lester en aquella época. Su carrera es clave para comprender la evolución de la fotografía cinematográfica durante la segunda mitad del siglo XX: después de iniciarse en el documental con British Transport Films, dio el salto a la publicidad y al cine con un estilo muy personal.

Watkin fue pionero en el empleo de luz difusa y rebotada, que utilizaba siempre que le era posible como seña de identidad. Con ella obtenía un resultado mucho más natural que el habitual en el cine en color anterior a los años setenta. Sus métodos poco convencionales, su personalidad despreocupada y su homosexualidad abiertamente vivida en una época mucho menos tolerante hicieron de él una figura singular. Ganó el Oscar por la fotografía de Out of Africa (1985), de Sydney Pollack.

Exterior a contraluz de The Three Musketeers iluminado por David Watkin

Las dos películas fueron rodadas íntegramente en España, sobre todo en Toledo y su provincia, además de Aranjuez, La Granja y Almería, con numerosos edificios del Patrimonio Nacional. Aunque estos lugares apenas se parecen a Francia, donde transcurre la historia, ofrecieron un clima más benévolo y una luminosidad acorde con el tono ligero de la propuesta.

Junto a los técnicos españoles fueron contratados profesionales británicos afincados en España, como la diseñadora de vestuario Yvonne Blake —ganadora del Oscar por Nicholas and Alexandra— y Eddie Fowlie, mano derecha de David Lean en cuestiones de atrezo y efectos especiales.

Localización española transformada en Francia para The Three Musketeers

Análisis visual

La fotografía de The Three Musketeers y The Four Musketeers es una muestra en estado puro del estilo de David Watkin, que compartía muchos gustos estéticos con Richard Lester. Son películas muy luminosas y con abundantes exteriores, resueltos mediante el contraluz, sin renunciar necesariamente a las horas centrales del día y con una fuerte sobreexposición del negativo.

Watkin sitúa a los personajes con el sol detrás y expone para las sombras, de modo que las altas luces quedan con frecuencia al límite de la capacidad de registro de la emulsión. Así consigue una luminosidad extrema y evita recurrir habitualmente a aparatos en exteriores: el resultado es natural, dominado por un sol abrasador.

Altas luces sobreexpuestas en un exterior de The Three Musketeers

Los interiores son igualmente característicos: Watkin despliega muchos medios para obtener una imagen que parece sencilla y natural. Para reproducir la luz solar emplea decenas de arcos o luces de tungsteno de 10 kW rebotadas sobre paneles reflectores, dispuestos alrededor de los decorados o estratégicamente en los techos, con los que genera una luz muy suave y uniforme.

En varias escenas complementa esa base con haces directos a través de ventanas o rosetones de iglesia, imitando rayos solares. En los interiores nocturnos desplaza el color hacia tonos más cálidos para acercarse al fuego que iluminaría las estancias antes de la electricidad, reduce la uniformidad y deja zonas en penumbra para reforzar el efecto nocturno.

Interior de The Four Musketeers resuelto con luz suave y rebotada

La propuesta visual también resulta irregular porque la sobreexposición llega a ser excesiva. En algunos exteriores —como el juego de ajedrez con animales frente al Palacio de Aranjuez— los fondos quedan quemados y apenas conservan detalle. En escenas nocturnas, como las del Palacio de La Granja con las ventanas reventadas de luz, la intensidad también se impone demasiado.

Aunque muchos interiores diurnos poseen cualidades pictóricas, otros muestran ventanas sobreexpuestas y demasiado relleno, lo que aplana el conjunto. Especialmente problemática es la noche americana por las calles de Toledo en la primera parte, con Michael York siguiendo a Raquel Welch en su encuentro con el duque de Buckingham: falla tanto la continuidad como el propio efecto nocturno.

Noche americana y contraste visual en The Four Musketeers

Conclusión final

La puesta en escena de Lester es la habitual en su cine, con multicámaras y zooms que captan acciones simultáneas desde el angular hasta el teleobjetivo. En su momento fue novedosa —la empleaba desde A Hard Day’s Night (1964) para registrar la actuación anárquica de los Beatles—, pero hoy se aproxima demasiado a la realización televisiva y reduce parte de la calidad visual del conjunto.

El resultado sigue siendo muy interesante porque reúne grandes virtudes y defectos nacidos de la experimentación y de la búsqueda de una imagen moderna. Las dos películas permiten observar a Watkin mientras afianzaba un estilo personal que terminaría siendo enormemente influyente.

ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2014. Revisada en 2026.

Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.



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