«Autumn Sonata»
Título en España: Sonata de Otoño
Año de Producción: 1978
Director: Ingmar Bergman
Director de Fotografía: Sven Nykvist, ASC
Ópticas: Cooke 20-100mm T3.1
Emulsión: Kodak 5247 (100T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.66:1
Luz nórdica y primeros planos abrasivos: Ingmar Bergman y Sven Nykvist convierten «Autumn Sonata» en un duelo interpretativo de precisión casi quirúrgica.
La película
Producción de Ingmar Bergman, protagonizada por Ingrid Bergman (en su último papel para la gran pantalla) y Liv Ullmann; ambas interpretan a una madre e hija que se reúnen en la casa de ésta, tras un largo período de siete años sin verse. La hija vive a su vez con su hermana pequeña, que sufre una enfermedad, y perdió a su propio hijo años atrás.
La vuelta de la madre pronto reavivará su relación de amor/odio, como consecuencia del alejamiento de la madre con respecto a su familia durante muchos años, debido a su profesión de pianista de élite. Se trata del clásico drama bergmaniano de relaciones intensas y profundas entre personajes, en el que destaca sobre todo el realismo y tridimensionalidad de los mismos pero, especialmente, el primoroso duelo interpretativo entre las dos actrices protagonistas.
El film fue rodado en Noruega y producido por la empresa alemana del director, debido a los problemas fiscales que tenía en Suecia en aquel momento, y es casi tan duro como la celebrada «Cries and Whispers» (1972), con la que guarda muchos puntos en común.

El director de fotografía
El director de fotografía fue Sven Nykvist [ASC], que fue quien más colaboró con su compatriota Ingmar Bergman en esta labor, con aproximadamente treinta títulos en total, contando todos sus proyectos conjuntos para cine, televisión, documental o incluso cuando Bergman únicamente fue guionista de los mismos. Esta fructífera colaboración, con uno y otro tras las cámaras, se extendió desde 1953 hasta 1984, e incluye dos premios Oscar a la mejor fotografía: uno por la citada «Cries and Whispers» y un segundo por «Fanny & Alexander» diez años después, en 1982.
Además, incluye títulos como «Jungfrukällan» (The Virgin Spring, 1960), «Persona» (1966) o «Scener ur ett äktenskap» (Scenes of a Marriage, 1974). Pero Nykvist dista mucho de ser solo un colaborador de Bergman, puesto que también desarrolló una envidiable carrera internacional que le llevó a trabajar con cineastas de mucho renombre como Richard Fleischer («The Last Run», 1971), Volker Schlöndorff («Strohfeuer», 1972), Roman Polanski («Le Locataire / The Tenant», 1976), Louis Malle («Pretty Baby», 1978), Jan Troell («The Hurricane», 1979), Bob Rafelson («The Postman Always Rings Twice», 1981), Norman Jewison («Agnes of God», 1985), Andrei Tarkovsky («The Sacrifice», 1986), Philip Kaufman («The Unbearable Lightness of Being», 1988, por la que fue nominado al Oscar), Woody Allen («Crimes and Misdemeanors», 1989), Richard Attenborough («Chaplin», 1992, por la que también fue candidato al Oscar), Nora Ephron («Sleepless in Seattle», 1993) o Lasse Hallström («What’s Eating Gilbert Grape», 1993), entre otros.

Análisis del estilo visual
Si la propia «Autumn Sonata» es una película típica de Ingmar Bergman, lo mismo puede decirse de la fotografía de Sven Nykvist y de la manera en que está filmada. No sorprende demasiado que, al menos principalmente, Nykvist recurriera a lentes zoom, puesto que dicho recurso es una constante en su carrera. El zoom, que seguramente era un Cooke 20-100mm T3.1, no es un simple recurso que se utilice como focal variable para evitar los cambios entre focales fijas, sino que además, a lo largo de la película aparecen múltiples correcciones de encuadre sutilmente realizadas con el zoom.
A veces da la sensación de que con el zoom lo que buscaban los cineastas era evitar tener que emplear travellings o dollies para llevar a cabo ciertos movimientos, como recoger o seguir a los personajes si su distancia en relación a la cámara varía.
Pero en otras, quizá el zoom fuera un recurso para avanzar más rápido o de manera más sigilosa en el set y no distraer a las actrices, que son la principal consideración en un film como el presente. Hay también un gran número de primeros planos y, en este sentido, ajustar el encuadre con un zoom o incluso emplearlo por ser algo más suave que lo que habrían sido unas ópticas fijas (lo que puede resultar en algo más amable con los rostros) también podría haber sido una consideración a favor del mismo.
En cualquier caso, siempre está presente, a veces mostrando aberraciones esféricas, cromáticas o incluso geométricas, y es evidente que tanto Sven Nykvist como Ingmar Bergman se sentían cómodos con él, quizá por su carácter observacional e imparcial como narradores.

En cuanto a la luz, «Autumn Sonata» representa bien, en general, lo que se entiende por una luz del norte. La luz de Sven Nykvist es en general una luz suave, justificada en las ventanas y, salvo en algunos momentos puntuales en los que se imita a la luz solar entrando por las mismas, corresponde a una representación realista del efecto en el interior de una luz nublada. Es decir, una luz suave, uniforme, de escaso nivel de intensidad y de un alto grado de tristeza, que es uno de los rasgos que, estéticamente, caracterizan al film.
En este aspecto, Nykvist va de la mano del diseño de producción y de vestuario, caracterizado por una gama de tonos ocres que justifican por sí solos el título de la película. Hay abundante material nocturno, en el que Nykvist trata de mantener una imagen con un cierto grado de realismo, teniendo en cuenta que hay un evidente intento de mostrar, en general, a Ingrid Bergman con un aspecto sofisticado y estilizado (la actriz superaba los 60 años en el momento del rodaje).
Por ello, continúa habiendo una luz de bajo nivel de intensidad, muchas fuentes integradas, etc., pero también un evidente esfuerzo por parte del director de fotografía en rodear a Ingrid Bergman de luz suave a través de rebotes de luz o bien luz filtrada, a fin de que el contraste sobre su rostro, que está presente, siempre esté muy controlado. No hay dicho esfuerzo, o mejor dicho, no es tan evidente, con Liv Ullmann, quien en este sentido aparece en condiciones de luz más variadas y no siempre en las más favorecedoras, quizá para mostrar la vulnerabilidad de su personaje con respecto a la madre.

Conclusión final
Por consiguiente, no es un trabajo en el que la parte visual lleve el mayor peso dramático, o la clásica película que se apoye notablemente en su fotografía para contar la historia; en este sentido, «Autumn Sonata», más allá de la triste atmósfera, probablemente hubiera funcionado de manera parecida sin alguien tan cuidadoso como Nykvist detrás de las cámaras. Pero gracias a él, nos encontramos ante una película sutilmente elaborada, en la que la parte visual envuelve muy bien a los personajes y, de alguna manera, matiza sus personalidades y sus diferentes situaciones.
Incluye la clásica ruptura de la cuarta pared del director sueco nada más arrancar, e incluso flashbacks que, dentro de la narrativa muy directa, están claramente diferenciados del resto del metraje por la lejanía con que se nos muestran y el ligero tono cálido de los mismos.
Así pues, en este sentido, se trata de un gran trabajo, al que quizá se le puedan achacar algunos problemas de foco, el mayor grano de las escenas nocturnas (que seguramente fueron forzadas para poder seguir trabajando con el zoom), o incluso algunas pequeñas luces puntuales que usa Sven Nykvist para reforzar la exposición de sus fuentes integradas, que son más perceptibles de lo que debieran; en general, se trata de una obra que muestra una gran compenetración estilística y un estilo lo suficientemente invisible como para no llamar la atención por sí mismo, pero lo suficientemente presente para darle el toque de distinción de Ingmar Bergman.
Vista en Blu-ray
ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2026.
El Autor
Ignacio Aguilar, AEC, además de ser autor y editor de ON FILM & DIGITAL, es director de fotografía de películas como «La Pasajera» (Fernando González Gómez, Raúl Cerezo, 2021), «Viejos» (ídem, 2022), «Rabios@» (Luis Mª Ferrández, 2025), o las escenas españolas del Western «Dead Souls» (Alex Cox, 2025). Tiene pendiente de estreno «Los Que Vienen» (Víctor Català, 2026). Además colabora en diversos centros educativos, tanto en másteres como en grados o diplomaturas, en TAI, ESCAC, THE CORE o ECAM, entre otros. Es «Independent Certified Expert» (ICE) de Sony, así como embajador en España para las lentes Cooke SP3. Las opiniones del autor son estrictamente personales.