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Hurricane (1979) - Ignacio Aguilar
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Hurricane (1979)

Segunda adaptación cinematográfica de la novela de Charles Nordhoff y James Norman Hall (autores de “Mutiny on the Bounty” y padre, el segundo de ellos, del director de fotografía Conrad Hall), que ya había sido lleva al cine por John Ford en 1937. En esta ocasión, el productor italiano Dino de Laurentiis se sumó a la moda del cine de catástrofes de los 70, pero dejó que el huracán del título asole la isla en la media hora final de la proyección: lo que viene antes es un melodrama ambientado en Pago Pago en 1920, protagonizado por la hija (Mia Farrow) del gobernador de la isla (Jason Robards), que se enamora de un príncipe local (Dayton Ka’ne) en contra de los deseos de su padre. “Hurricane” fue una producción de altísimo presupuesto, que iba a haber sido dirigida por Roman Polanski (que habría escrito el guión junto a Lorenzo Semple, Jr.) antes de su huida de los EEUU por sus problemas judiciales. En manos del sueco Jan Troell, pero con el equipo de Polanski (como el montador Sam O’Steen) y los italianos Danilo Donati (diseñador de producción y de vestuario) y Nino Rota (el afamado músico, en su obra póstuma), el conjunto es muy descafeinado y cuesta creer que en manos del director de «Chinatown» todas las relaciones que aparecen en pantalla (entre el padre y la hija, entre la hija y el indígena) fueran tan ligeras y anticuadas, lo que aseguró el fracaso de esta superproducción de veintidós millones de dólares rodada en localizaciones de Bora Bora. Max Von Sydow, Timothy Bottoms, Trevor Howard y James Keach son los secundarios de un film cuyo rodaje fue complicado, con mucho descontento entre el equipo técnico y artístico, lo que también pudo influir en el resultado final.

El director de fotografía fue el sueco Sven Nykvist [ASC], sobre el cual es dificil saber si llegó al proyecto de la mano de su compatriota Jan Troell, o bien, de la de Roman Polanski, ya que se había encargado de la anterior película del realizador, rodada en París: “Le Locataire” (1976). Jan Troell era además de un reputado cineasta (su película “The Emigrants” de 1971 fue nominada a los Oscar a mejor película, director y guión, además de película extranjera, y rodó simultáneamente una continuación de la misma, “The New Land”, estrenada en 1972). Pero se daba la circunstancia de que Jan Troell era además su propio director de fotografía, pero no podía ejercer tal cargo en EEUU, de manera que como le sucediera en “Zandy’s Bride” (1974), de la que se ocupó Jordan Cronenweth, para “Hurricane” tuvo que usar a un director de fotografía que no fuera él mismo. La lógica por supuesto era usar a Sven Nykvist, que era el más afamado de sus compatriotas por sus múltiples colaboraciones con Ingmar Bergman, incluyendo “Cries and Whispers” (1972), por la que ganaría el Oscar a la mejor fotografía (premio que repetiría con “Fanny And Alexander” en 1983). Además de sus trabajos con Bergman, el director de fotografía de “Persona” (1966) colaboró con Andrei Tarkovsky en “Offret” (1986) y también rodó películas norteamericanas, destacando sus colaboraciones con Woody Allen (“Another Woman”, “Crimes and Misdemeanors”, “New York Stories”, “Celebrity”), con Philip Kaufman en “The Unbeareable Lightness of Being” (1988), con Richard Attenborough en “Chaplin” (1992), o con Nora Ephron (“Sleepless in Seattle”, 1993).

“Hurricane” fue desde su concepción una superproducción destinada a un estreno en 70mm con seis pistas de sonido Dolby Stereo, por lo que no es para nada sorprendente que fuera rodada en formato panorámico anamórfico, pero en lugar de emplear equipos Panavision, que era lo normal en la época, Dino de Laurentiis compró equipos Arri y lentes anamórficas Todd-AO 35 de segunda generación (la primera estaba basada en objetivos primarios Cooke, mientras que la segunda en Canon FD o K35). Estas ópticas competían con los Panavision C-Series o Super High Speed de la época (De Laurentiis las usó en muchos proyectos en los años siguientes, hasta que las cambió por las ópticas JDC, similares, pero algo más modernas). Sin embargo, Sven Nykvist empleó en “Hurricane” las ópticas fijas esporádicamente, ya que en su lugar usó el zoom Todd-AO 35 40-240mm T4, que no era sino una versión optimista (sobre todo en cuanto a diafragma) del Angenieux 20-120mm T2.9 de finales de los años 60, e inferior al Cooke 20-100mm que usaba Panavision como base para sus zooms. De manera que gran parte de las escenas de “Hurricane” emplean el zoom, incluyendo algunos interiores y exteriores nocturnos, y únicamente cuando Nykvist no podía iluminar al menos para T4 o T4.5, o algunos planos al hombro, la película pasa a las ópticas fijas. La imagen por lo tanto es muy suave, algo acrecentado además porque al menos los exteriores están rodados con un filtro tipo “Low Contrast” o similar. Pero la textura es muy bonita y apastelada, a veces casi documental, aunque muy diferente de la fotografía nítida y saturada de Robert Surtees en “Mutiny on the Bounty” (1962), rodada en localizaciones similares. Hay algunos planos durante la proyección que parecen de segunda unidad, con espectaculares atardeceres o amaneceres en las localizaciones de Bora Bora.

Los interiores no son tan positivos, aunque manteniendo un aspecto sofisticado y hasta elegante en los decorados de Danilo Donati. Aunque Nykvist era un fuerte proponente de la luz suave y de la justificación de las fuentes de luz (cosa que hace más o menos en esta película), el hecho de tener que iluminar para T4.5 aproximadamente (no olvidemos que la emulsión 5247 era de 100 ASA), parece que le obliga a utilizar un poco más de luz dura y algo más de relleno, lo cual, unido a la suavidad de la óptica zoom, hace que la imagen sea algo más plana de lo que debiera. Pero en general, su trabajo es bastante bueno, con algunos usos de las ventanas como fuentes de luz en interiores, aunque la escena de coronación del personaje de Dayton Ka’ne no termine de resultar demasiado satisfactoria, porque la luz suave se sustituye por una luz demasiado dura y contrastada, que nunca termina de encajar bien con el resto del conjunto. Por supuesto, al final lo que importa de la proyección son las escenas de efectos de la media hora final, cuando el huracán al que hace mención el título hace acto de presencia (un poco a la manera del volcán de otro título similar, “Krakatoa: East of Java”, 1969, que reservaba la pirotecnia para su última bobina). En esta parte, hay tres nombres fundamentales, más allá de Nykvist, que decidió rodar estas escenas en “noche-por-día” y con luz rebotada (de HMI y bombillas PAR 38 filtradas en azul) para crear el requerido aspecto nublado. De un lado, durante el huracán, hay unas secuencias espectaculares con oleaje a cámara lenta captado por J. Barry Herron (lástima que el montador abuse de las mismas). Por otro, excepcionales efectos especiales mecánicos a cargo del clásico Glen Robinson (ganador del Oscar por “Earthquake”, “Hindenburg”, “King Kong” y “Logan’s Run” en 1974, 1975 y 1976, dos Oscar de efectos en un mismo año), encargado de todas las lluvias y efectos torrenciales que asolan la isla, así como Frank Van Der Veer [ASC], el supervisor de efectos especiales fotográficos, también ganador del Oscar por “King Kong”, que suponemos que aquí estuvo encargado de fotografiar las miniaturas o trucajes, ya que viendo el film no se observa su especialidad, que eran los efectos ópticos y la pantalla azul (o es que están muy bien hechos).

Por consiguiente, al menos a nivel estético, los resultados son muy satisfactorios, sobre todo en lo que respecta al final de la película (que por cierto, fue rodado también en localización, con un tanque construido para la ocasión en Bora Bora), que posee un nivel lo suficientemente alto como para mantenerse más o menos vigente más de cuarenta años después de su estreno. Quizá el trabajo de Sven Nykvist hubiera sido más interesante en caso de haber recurrido exclusivamente a ópticas fijas, que además de un mayor rendimiento, le hubieran posibilitado rodar más abierto de diafragma y con menos luz, aunque los resultados siguen siendo bastante buenos a pesar de ello. Por supuesto, las localizaciones en la Polinesia Francesa también ayudan mucho en este aspecto, de manera que es muy posible que la película sea, como fue definida en su estreno, como un dramón o un “soap-opera” que ni siquiera el espectáculo final es capaz de redimir, pero al menos en cuanto al envoltorio, el coste de la película se ve y se aprecia en pantalla. El operador de cámara fue Edward Lachman, posteriormente exitoso director de fotografía y destacado miembro de la ASC, con nominaciones al Oscar por “Far From Heaven” (2002) y “Carol” (2015).

Título en España: Huracán
Año de Producción: 1979
Director: Jan Troell
Director de Fotografía: Sven Nykvist, ASC
Ópticas: Todd-AO 35
Emulsión: Kodak 5247 (100T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm anamórfico (Panavision), 2.39:1
Otros: El operador de cámara fue el futuro director de fotografía Edward Lachman, ASC.

Vista en Blu-ray

© Ignacio Aguilar, 2025.



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