Título en España: Deadpool
Año de Producción: 2016
Director: Tim Miller
Director de Fotografía: Ken Seng
Ópticas: B&L Super Baltar, Cooke Varotal, Panavision Primo
Formato y Relación de Aspecto: Arri Alexa (ArriRaw 3.4K), 2.4:1
Vista en HDTV 4K
Ken Seng diferencia las dos vidas de Wade Wilson mediante la textura de los Super Baltar y la definición de los Panavision Primo.
La película
Debut en la dirección de Tim Miller, que adapta para la gran pantalla al personaje de los cómics de Marvel y, a su vez, realiza un spin-off de la serie “X-Men”. El argumento gira en torno a los orígenes de Wade Wilson (Ryan Reynolds), un antiguo mercenario que vive junto a su novia (Morena Baccarin) y que, tras ser diagnosticado de un cáncer terminal, se somete a un supuesto tratamiento experimental que, en lugar de curarle, le convierte en un ser inmortal pero desfigurado. Wilson decide convertirse en superhéroe con la esperanza de recuperar su vida y su aspecto previos.
El argumento podría parecer el de una película de superhéroes más, pero la diferencia es que “Deadpool” apuesta —de manera casi extrema— por la irreverencia, por no tomarse en serio el género y por tampoco tomarse en serio a sí misma. La proyección está plagada de humor irreverente y hasta soez, con chistes que van desde lo escatológico hasta una ironía más fina, e incluso frecuentes rupturas de la cuarta pared cinematográfica. Estas ponen de manifiesto la evidente intención de los cineastas de llevar a cabo una película más paródica que seria y, en cierto modo, una historia de amor más que un film de superhéroes.
Como tal, los resultados son interesantes, aunque existe cierta pose en el planteamiento, así como un nivel mucho más alto en todo lo que no son escenas de acción que durante las mismas, en las que la película trata de ser tan “cool” como intrascendente en sus resultados.

El director de fotografía
El director de fotografía es Ken Seng, un nombre aparecido en los últimos años en el mundo de la dirección de fotografía cinematográfica, aunque también está activo en publicidad y televisión. Además de “Deadpool”, por el momento, la película más conocida de la que se ha hecho cargo es sin duda “Terminator: Dark Fate” (2019), de nuevo a las órdenes de Tim Miller, al que también ha acompañado en la serie de Netflix “Love, Death & Robots”.
Otros títulos de Seng como director de fotografía son “Project X” (Nima Nourizadeh, 2021), “Disconnect” (Henry Alex Rubin, 2012), “Killerman” (Malik Bader, 2019), “’77” (Patrick Read Johnson, 2021) y “They Cloned Tyrone” (Juel Taylor, 2021), de manera que, en el momento de escribir estas líneas, se le comienzan a acumular los estrenos.

Análisis del estilo visual
La imagen de “Deadpool” tiene algunas pretensiones interesantes, especialmente las referidas a tratar de obtener un aspecto cinematográfico —en el sentido de fotoquímico, de textura de celuloide— aun rodando, suponemos que por motivos prácticos, en soporte digital con la Arri Alexa. Seng y Tim Miller lo solucionaron mediante dos técnicas diferentes.
En primer lugar, todas las escenas que narran los orígenes de Deadpool, es decir, las que le muestran como Wade Wilson antes de dar su paso adelante como héroe de acción, fueron rodadas con ópticas antiguas para conseguir un aspecto más suavizado, con un look menos definido y contrastado que el que habitualmente caracteriza a los diseños ópticos más modernos. La elección fueron los Bausch & Lomb Super Baltar, las ópticas, por ejemplo, de “The Godfather” (Parte I y Parte II), similares en cuanto a rendimiento a los más conocidos Cooke S2/S3, pero con mayor personalidad, tonos dorados y espectaculares flares azulados y arcoíris, aunque estos últimos no aparecen en “Deadpool”.
Para algunos planos con zoom, los cineastas recurrieron también a un clásico como el Cooke Varotal 20-100mm T3.1, que complementa a la perfección a los Super Baltar. En cambio, las escenas que ya muestran a Deadpool en acción están rodadas con unas ópticas mucho más modernas, los Panavision Primo esféricos, de modo que su estética es algo más contrastada y definida, con un desenfoque más limpio y sin las aberraciones que muestran los Super Baltar en las áreas fuera de foco.
En segundo lugar, aunque ello es mucho más habitual, el etalonaje de la película añade una textura bastante cinematográfica mediante la introducción de grano de origen fotoquímico. El resultado, en proyección doméstica 4K, es sutil, aunque sí es cierto que el material captado con los Super Baltar tiene una apariencia más añeja, con más desenfoque en los bordes y una mayor suavidad que, junto con las aberraciones de los objetivos, sus flares o veladuras, a veces dan una apariencia casi anamórfica al metraje.

Estéticamente, las escenas rodadas con los Super Baltar son también mucho más interesantes. Las otras —las escenas de acción— contienen un elevado número de efectos digitales y una apariencia mucho más artificial, en la línea típica de las películas de superhéroes más tradicionales, en la que la existencia de fondos y múltiples efectos CGI hace que el trabajo de fotografía durante el rodaje quede mucho más enterrado ante dichas técnicas de retoque y transformación de las imágenes.
Las escenas cotidianas sí muestran un buen aspecto y un estilo moderno, con cierto interés. Es verdad que el film está iluminado de manera algo convencional —en el sentido puro del término, pues no hay riesgo ni cosas mínimamente fuera del lugar en el que se espera que estén—, pero también que su convencionalismo está bien ejecutado. Hay algunos ambientes interesantes, como el bar al que acude regularmente Wade Wilson, la casa que comparte con Vanessa o, mucho más adelante, el callejón en el que esta es atacada por Francis.
Sobre todo, hay mezclas de iluminación coloreada que le quedan bastante bien a Ken Seng, especialmente en su tratamiento de los fondos, y una cierta huida de las temperaturas de color convencionales —3200 o 5500 kelvin— que hacen que el film nunca luzca natural, ni lo pretenda. Lo suyo es un equilibrio difícil, pero bastante logrado, entre conseguir que la película cree su propio universo y que este tampoco resulte excesivamente estilizado, ya que estos segmentos muestran la vida normal del superhéroe antes de serlo.

Super Baltar, Primo y personalidad óptica
La diferencia entre juegos de lentes clásicos y modernos se contextualiza en la Guía de Ópticas de Cine (I).
Conclusión final
Así pues, se trata de una película con dos partes y estilos muy bien diferenciados, tanto en lo narrativo como en lo estético, pero que, curiosamente, funciona mucho mejor cuanto más se distancia del mundo del superhéroe cuyos orígenes se nos muestran en pantalla. En cuanto este aparece, aunque sea de modo ciertamente irónico, el film se vuelve mucho más convencional y previsible, por más que los cineastas traten de mantener —a veces exageradamente— su espíritu ácido y su mirada irreverente o incluso paródica hacia su propio género.
Esto sucede incluso mediante una calificación por edades —“R” de Restricted en Estados Unidos, es decir, para mayores de 17 años— impropia del género por ser la habitual a la que van dirigidos este tipo de productos. Sin embargo, por el aspecto visual y algunas ideas de iluminación de la parte más mundana de la proyección, así como por la sutil distinción creada mediante el uso de lentes tan diferentes entre sí como los Super Baltar y los Panavision Primo para cada una de las dos partes, “Deadpool” quizá no sea un film tan sugerente como pretende, pero sí guarda interés entre sus imágenes.
© Ignacio Aguilar, 2021. Revisada en 2026.
El autor
Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.