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El espíritu de la colmena (1973) – Fotografía de Luis Cuadrado
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El espíritu de la colmena (1973), Ana Torrent en la fotografía de Luis Cuadrado

El espíritu de la colmena (1973) – Fotografía de Luis Cuadrado

Título en España: El Espíritu de la Colmena
Año de Producción: 1973
Director: Víctor Erice
Director de Fotografía: Luis Cuadrado
Emulsión: Kodak 5254 (100T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.66:1
Vista en Blu-ray

Luis Cuadrado convierte la austeridad de medios en una de las recreaciones más líricas y precisas de la luz natural del cine español.

La película

Obra capital de la cinematografía española, escrita por Ángel Fernández Santos y Víctor Erice, con producción de Elías Querejeta y ambientada en un pueblo castellano de la posguerra, en la década de 1940. Dos hermanas (Ana Torrent e Isabel Tellería) asisten a una proyección de «Frankenstein» y, especialmente, la primera queda prendada de sus imágenes, que le harán dar rienda suelta a su fantasía, en contraposición a un mundo real de ambiente triste y lúgubre.

Fernando Fernán-Gómez, en el papel del autoritario padre de familia, y Teresa Gimpera, como la melancólica madre, encabezan el reparto de una película extraordinariamente bella y poética, cuya fuerza reside, casi a partes iguales, en la mirada de Ana Torrent y en las imágenes de Luis Cuadrado.

El espíritu de la colmena (1973), Ana Torrent fotografiada por Luis Cuadrado

El director de fotografía

Nacido en Toro (Zamora) en 1934, Luis Cuadrado fue uno de los directores de fotografía más importantes e influyentes del cine español. Licenciado en la Escuela Oficial de Cinematografía, muy pronto se relacionó con el Nuevo Cine Español de la mano de cineastas como Carlos Saura («La caza», «Peppermint Frappé»), Jaime de Armiñán («Mi querida señorita»), Manuel Gutiérrez Aragón («Habla, mudita»), José Luis Borau («Hay que matar a B.») o Ricardo Franco («Pascual Duarte»), de quienes se convirtió casi de inmediato en operador predilecto.

Cuadrado abogaba por un estilo simple y natural, lejos de todo artificio —en sus propias palabras, porque el cine español tampoco podía permitirse los grandes medios hollywoodenses—, que destaca en todas sus obras. A mediados de los años setenta contrajo una enfermedad que le hizo perder la visión con gran rapidez y le obligó a dejar el cine con «Mi primer pecado» (Manuel Summers, 1977).

Sus últimos trabajos los realizó casi completamente ciego, gracias a la ayuda de su equipo y a su experiencia con la exposición correcta de cada aparato de luz. Desgraciadamente, Cuadrado terminó suicidándose en 1980, a los 45 años.

El espíritu de la colmena (1973), luz color ámbar de Luis Cuadrado en el interior familiar

Análisis del estilo visual

«El espíritu de la colmena» fue rodada casi íntegramente en la localidad segoviana de Hoyuelos, empleando el citado estilo minimalista de Cuadrado, que vendría a ser una versión modesta —por la escasez de medios— de la Nouvelle Vague o de las nuevas tendencias de fotografía realista que llegaban de Italia o Inglaterra.

Donde sus afortunados compañeros de generación podían permitirse el lujo de emplear miles de vatios para recrear los efectos reales de la luz solar, Cuadrado se las ingenió para reproducir efectos estéticos de apariencia natural con muy pocos aparatos de luz, gracias al empleo de ópticas a grandes aperturas de diafragma o a técnicas como el revelado forzado de la emulsión.

El espíritu de la colmena (1973), exterior bajo cielo gris fotografiado por Luis Cuadrado

Los exteriores de la película están rodados generalmente bajo cielos grises, encapotados y muy desapacibles, que transmiten muy bien al espectador la fría visión de la época que da pie a su temática. En ellos, la cámara de Erice —como durante casi toda la película, con la salvedad de un gran travelling de seguimiento a Teresa Gimpera en la estación de tren— permanece generalmente estática, confiando mucho más en sus bellas composiciones y en la utilización de la luz natural disponible.

Cuando el sol hace acto de presencia, en la línea del estilo moderno que lo caracterizaba, Cuadrado sobreexpone la emulsión y deja que los cielos queden en blanco. De este modo obtiene una mejor continuidad y, rodando a contraluz o en la hora mágica, puede prescindir de cualquier tipo de iluminación artificial en los exteriores al tiempo que consigue imágenes de gran calidad.

El espíritu de la colmena (1973), composición exterior con luz natural de Luis Cuadrado

Sin embargo, dentro de un conjunto muy cuidado, en el que nada parece suceder por mero azar, lo más interesante son los interiores. Ocasionalmente, las limitaciones técnicas se hacen presentes en algún instante en que la simulación de la luz de las velas —la escena con las dos niñas en la cama— o de los farolillos —en la escena paralela, con Fernando Fernán-Gómez encendiendo un cigarrillo con la fuente de luz— no está tan conseguida.

Cuando Cuadrado se propone imitar los efectos de la luz solar en los interiores, su éxito es inmenso. Destacan las emblemáticas escenas a través de las cristaleras ámbar con forma de colmena, en las que la luz de este color inunda las estancias mediante un efectivo efecto de fuente única y genera una estupenda transición entre luz y sombra a medida que los personajes o el decorado se alejan de ella.

En muchos otros instantes, bien porque las ventanas están abiertas o porque se trata de interiores diferentes —como la escuela o la casa de campo en la que aparece el fugitivo—, Cuadrado repite el efecto de fuente única en numerosas ocasiones. Siempre lo hace con un estilo absolutamente realista, cuyo encanto reside en gran medida en lo austero y sencillo de su acercamiento.

El espíritu de la colmena (1973), interior de fuente única fotografiado por Luis Cuadrado

Conclusión final

El resultado es muy bello, aunque casi siempre de un perfil tan bajo y poco ambicioso que el trabajo de Luis Cuadrado pasa prácticamente desapercibido. Como sucede con todos los grandes operadores que han recreado con éxito la luz natural, su trabajo parece no ser obra de nadie más que del sol.

Pero «El espíritu de la colmena» es mucho más que un buen aprovechamiento de este: es una perfecta recreación de la luz natural y de sus efectos estéticos en exteriores e interiores mediante unos medios muy limitados, utilizados en pantalla de una de las formas más líricas y efectivas que se recuerdan. Teo Escamilla, heredero directo de Cuadrado a través de Carlos Saura, fue el operador de cámara.

ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2013. Revisada en 2026.

Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.



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