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Jojo Rabbit (2019): fotografía de Mihai Malaimare
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Fotografía de Jojo Rabbit

Jojo Rabbit (2019) – Fotografía de Mihai Malaimare, Jr.

Título en España: Jojo Rabbit
Año de Producción: 2019
Director: Taika Waititi
Director de Fotografía: Mihai Malaimare, Jr.
Ópticas: Hawk V-Lite 1.3x & Vantage T1
Formato y Relación de Aspecto: Arri Alexa (ArriRaw 3.4k), 1.85:1
Vista en Blu-ray

Mihai Malaimare, Jr. combina el anamórfico Hawk V-Lite 1.3x con el formato 1.85:1 para construir una imagen suave, apastelada y deliberadamente amable.

La película

Extraña sátira ambientada en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, que tiene como protagonista a un niño —Roman Griffin Davis— perteneciente a las juventudes hitlerianas, que descubre por casualidad que su madre —Scarlett Johansson— esconde a una chica judía —Thomasin McKenzie— en uno de los armarios de su casa. A pesar de que al chico se le aparece el mismísimo Hitler —Taika Waititi, escritor y director del filme— para guiarle, pronto comienza a darse cuenta de que la chica judía no es tan mala como él pensaba al principio.

Se trata de una película en clave de humor, que intenta parodiar de forma ligera unos acontecimientos muy serios como el nazismo, el Holocausto e incluso el final de la Segunda Guerra Mundial. Los resultados son desiguales, porque la película no es particularmente brillante en ninguno de sus apartados —ni es especialmente original, ni graciosa salvo en momentos aislados—, ni es capaz de llevar de forma totalmente satisfactoria sus cambios de tono, algunos de ellos forzados por el conflicto bélico en el que se enmarca. Sam Rockwell, Rebel Wilson, Alfie Allen y Stephen Merchant, entre otros, completan el reparto del filme.

Roman Griffin Davis en Jojo Rabbit

El director de fotografía

El director de fotografía es el rumano Mihai Malaimare, Jr., un hombre de extraña carrera, ya que, siendo un auténtico desconocido de apenas treinta o treinta y un años de edad, tuvo la suerte de cruzarse con Francis Ford Coppola, que fue a Rumanía a rodar uno de sus proyectos independientes —“Youth Without Youth” (2007)— y le escogió como director de fotografía.

Después vendrían “Tetro” (2009), “Twixt” (2011) y “Distant Vision” (2016), también películas del autor de “The Godfather”, de presupuesto reducido y escasa difusión y reconocimiento, pero que seguramente fueron las que le posibilitaron rodar “The Master” (Paul Thomas Anderson, 2012), cuando el director de fotografía habitual del realizador, Robert Elswit, no estuvo disponible por tener que atender compromisos previos.

Sin embargo, Anderson prefirió rodar “Phantom Thread” sin director de fotografía al uso cuando Elswit tampoco estuvo disponible para ese filme. Fuera de estas colaboraciones, “Jojo Rabbit” es, sin lugar a dudas, la película de Malaimare que ha logrado mayor reconocimiento, siendo además su primera colaboración con el realizador Taika Waititi.

Mihai Malaimare y la fotografía de Jojo Rabbit

Análisis del estilo visual

Estéticamente, quizá lo más extraño o destacable de “Jojo Rabbit” sea el hecho de que su fotografía hace uso principalmente de las lentes anamórficas Vantage Hawk V-Lite 1.3x. En el sensor 4/3 de la Arri Alexa y con grabación en formato ArriRaw 3.4K, proporcionan una relación de aspecto similar al 1.85:1 para el que está compuesto y es exhibido el filme.

Es decir, se trata de una película que posee gran parte de los artefactos que habitualmente se asocian al formato anamórfico —tales como los fondos y el bokeh algo estirados, aunque un poco menos que con lentes 2x—, distorsión de barril, una mayor suavidad en todo el fotograma e incluso algunos flares azulados, pero todo ello sin que la relación de aspecto sea el tradicional 2.4:1 que se suele asociar a este formato.

Anamórfico Hawk V-Lite 1.3x en Jojo Rabbit

Curiosamente, algunas escenas, incluidos exteriores diurnos, están rodadas en formato esférico convencional empleando los Vantage T1 del mismo fabricante, aunque no haya una razón aparente o, cuando menos, muy clara que provoque dicha alternancia. En cualquier caso, dada la fuerte predominancia del formato anamórfico, el aspecto es inusualmente interesante, quizá precisamente por lo extraña que resulta la combinación empleada por los cineastas, que parece ser que también valoraron otras relaciones de aspecto hasta decidirse por el 1.85:1.

Para profundizar en el formato anamórfico, sus factores de compresión y los artefactos ópticos que produce:

Guía de Ópticas de Cine

El diseño de producción incluye decorados exteriores en los que se desarrolla la historia y está caracterizado por el uso de colores muy suaves y poco saturados. Estos hacen que, a pesar de que la historia transcurre en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, el tono general sea apastelado y cálido y, en cierto modo, reminiscente de las primeras películas de Wes Anderson.

La luz de Mihai Malaimare, en estas circunstancias, no es ni demasiado dramática ni demasiado interesante. En exteriores parece que en lo que más se esfuerza es en conseguir un cierto nivel de sobreexposición que permita que todo luzca amable, mientras que en interiores el tono serio pero edulcorado se consigue mediante la introducción de bastante luz sobre los personajes en toda circunstancia, incluidas luces cenitales sobre ellos en las escenas nocturnas e incluso fondos azulados muy teatrales para sugerir los ambientes nocturnos.

Iluminación y color en Jojo Rabbit

Malaimare trata de huir de un aspecto plano empleando, como decíamos, bastante luz sobre los personajes, pero casi siempre de forma lateral. De este modo, aunque la relación de contraste es reducida, los personajes casi siempre tienen un lado de la cara mucho más iluminado que el otro.

Conclusión final

Puesto que el tono es amable y dulce, lo cierto es que no se puede extraer mucho más de la historia, aunque ello no impide que en alguna secuencia se aprecien errores aparentes, como las triples sombras en la escena de la piscina.

El aspecto general —incluso a pesar del uso del formato anamórfico en 1.85:1— es un poco el resumen de la propia película: no está mal, pero queda la sensación de que podría haber sido algo más. Precisamente, todo el esfuerzo por reconstruir la época y la forma en que está resuelta a través de los decorados y del color juegan casi totalmente en contra de cualquier dramatismo en la imagen, haciendo complicado también desde el punto de vista estético el juego de diferentes tonos narrativos que posee la película.

© Ignacio Aguilar, 2020. Revisada en 2026.

El autor

Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.