«Phantom Thread»
Título en España: El Hilo Invisible
Año de Producción: 2017
Director: Paul Thomas Anderson
Director de Fotografía: Sin Acreditar
Ópticas: Panavision Super Speed “Z” Series MKII
Emulsión: Kodak 5213 (200T) & 5219 (500T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.85:1
Otros: Digital Intermediate
Sin un director de fotografía acreditado, Paul Thomas Anderson y su equipo construyen una imagen fotoquímica de gran textura, luz suave y precisión extrema.
La película
Octava película de Paul Thomas Anderson, el cineasta californiano —otrora joven prodigio— autor de títulos emblemáticos como «Boogie Nights» (1997) o «Magnolia» (1999).
Aquí sigue la senda de su interés por hacer un tipo de cine diferente, algo que ya inició con títulos como «There Will Be Blood» (2007), «The Master» (2012) e «Inherent Vice» (2014), aunque los resultados del presente son muy superiores a los de este último, quizá el peor de todos los firmados por Anderson hasta la fecha.
Como nos tiene acostumbrados Daniel Day-Lewis, la película versa sobre el personaje que este encarna, con el actor una vez más convirtiéndose en él. Ambientada en el Londres de los años cincuenta, interpreta a un modisto que confecciona vestidos para las damas más distinguidas e incluso la realeza británica, pero tiene una vida llena de contradicciones.
Un día conoce a una joven, interpretada por Vicky Krieps, que trabaja como camarera en un restaurante y, tras invitarla a cenar, la convierte en su musa y amante. Surge así la creciente dicotomía entre entregarse a su amor o continuar con su monacal dedicación al trabajo, siempre bajo la atenta mirada de su hermana, interpretada por Lesley Manville.
El Anderson de «Phantom Thread» carece de la chispa e incluso de la garra y frescura de sus primeros trabajos. Estas son sustituidas conscientemente por una narrativa seria y severa, que lo empareja más con Bergman o Kubrick que con los Scorsese o Altman con los que siempre se le comparó.
Day-Lewis realiza su habitual y excepcional labor en un film cuyo interés y dramatismo avanzan notablemente a medida que pasan los minutos, hasta alcanzar un final glorioso, perverso e inesperado, todo ello bajo la portentosa partitura de Jonny Greenwood.

El director de fotografía
De las siete películas anteriores de Paul Thomas Anderson, seis de ellas —«Sydney» (1996), «Boogie Nights» (1997), «Magnolia» (1999), «Punch-Drunk Love» (2002), «There Will Be Blood» (2007) e «Inherent Vice» (2014)— fueron fotografiadas por el norteamericano Robert Elswit.
Elswit es un buen operador que, sin embargo, siempre ha ofrecido su máximo nivel a las órdenes de Anderson, a pesar de que fuera de su órbita tiene trabajos de interés como «Michael Clayton» (2007) o «Nightcrawler» (2014), además de dos entregas de la serie «Mission: Impossible» e incluso un James Bond, «Tomorrow Never Dies» (1997).
El título que no fotografió Elswit para Anderson fue «The Master» (2012), siendo sustituido por el rumano Mihai Malaimare Jr.
En esta ocasión, Elswit tampoco se encontraba disponible, al parecer, por lo que Anderson, en lugar de buscar un nuevo director de fotografía, prefirió realizar una colaboración más estrecha con su equipo habitual: el operador de cámara Colin Anderson, que llevaba con él desde «There Will Be Blood», y el gaffer Michael Bauman, habitual de Robert Elswit en los últimos años y colaborador de P. T. Anderson en «Inherent Vice».
Bauman está acreditado como Lighting Cameraman, el término británico clásico destinado a los directores de fotografía, que se ocupaban exclusivamente de la luz, mientras que el Operating Cameraman movía la cámara y trabajaba la puesta en escena con el realizador. Sin embargo, aunque los rumores indicaban que el propio director era también el director de fotografía, este se apresuró a desmentirlo, indicando que se trataba de una labor de equipo sin un director de fotografía propiamente dicho.

Análisis del estilo visual
La imagen de «Phantom Thread» es propia de la evolución estética del cine de Paul Thomas Anderson, quien además en los últimos años se ha convertido en uno de los máximos defensores de la adquisición fotoquímica en negativo, junto con otros grandes de la industria como Quentin Tarantino o Christopher Nolan.
Anderson, que también coqueteó con los 65mm en «The Master» y anteriormente se hizo un nombre por su utilización del formato anamórfico en las películas que le hicieron famoso, rueda aquí su tercer título consecutivo renunciando a una relación de aspecto panorámica, empleando el convencional formato de 35mm esférico y componiendo para 1.85:1.
Según explicaron los cineastas en entrevistas, una de las principales preocupaciones de Anderson era evitar que el film, por su ambientación y el periodo que trata, se pareciese estéticamente a «The Crown», debido a la limpieza de su estética digital. Por eso «Phantom Thread» tiene una fuerte textura fotoquímica, fruto de rodar forzando el negativo para provocar colores y un contraste más intensos, así como un grano más aparente en pantalla.
En este caso —se negó en anteriores—, P. T. Anderson accedió a finalizar el film mediante un Digital Intermediate, por más que también defienda y promueva la exhibición en celuloide. Tanto «Inherent Vice» como «Phantom Thread» tuvieron alguna copia hinchada a 70mm desde su negativo de 35mm.

A nivel de luz, «Phantom Thread» se parece más que a nada en la filmografía de Anderson a los interiores de «The Master», en tanto que los cineastas se prodigan mucho en introducir fuertes e intensos haces de luz desde el exterior de las ventanas.
Estos haces aparecen siempre muy suavizados mediante sedas y una densa difusión, que hace que el efecto de los grandes aparatos situados fuera quede muy tamizado. A fin de reducir el contraste y ensuciar la imagen global, Anderson y su equipo utilizan además mucho humo en la mayor parte de los interiores.
A ello se añade el uso de antiguas lentes Panavision —la serie Super Speed “Z”, es decir, cristal Zeiss con mecánica Panavision, similar a los Zeiss Standard y Super Speed de la época—, que reducen un poco más el contraste y hacen que el film tenga cierta tendencia, cuando se rueda hacia las ventanas o fuentes de luz muy intensas, a mostrar flares, velos y algún que otro destello.
Las Super Speed “Z” son lentes que, empleadas en torno a T2.8, resultan parecidas a las Ultra Prime, aunque ofrecen una imagen algo más lavada, especialmente tal como son utilizadas aquí.
El resultado es un film que efectivamente se aleja de «The Crown» en cuanto a textura. Sin embargo, en su conjunto tampoco se despega de la tendencia del cine moderno de iluminar cada plano de la manera más perfecta posible, dejando poco espacio para la aleatoriedad que se producía en el cine de los Bergman o Kubrick que evoca Anderson.

Los resultados, a pesar de no contar con un director de fotografía propiamente dicho, son buenos, con muchos momentos que evidencian que, quienquiera que estuviera al mando del apartado estético, sabía muy bien lo que hacía. Tómense como ejemplo las tomas exteriores «casi» nocturnas que hacen uso de los últimos instantes de luz solar en el cielo para ser convincentes como noche, pero sin requerir tanto despliegue de iluminación como una noche cerrada.
También destacan las suaves mezclas de temperaturas de color que ofrece continuamente el film: un leve azul en el exterior de las ventanas durante las escenas nocturnas, o blanco en las diurnas, dejando que los interiores sean algo más dorados. El film ofrece además bastante luz integrada en las localizaciones, como la luz cenital del estudio del protagonista o la de la cocina en la que tiene lugar el grandioso final.
Pero quizá posea una imagen demasiado luminosa o sobreexpuesta. Esta circunstancia, más que achacarse a la ausencia de un director de fotografía, es claramente una decisión artística, ya que, aunque todo el material se hubiera sobreexpuesto por error o por seguridad de los cineastas, ello podría haberse corregido en el Digital Intermediate.
Negativo, sensibilidad, exposición y grano
La relación entre emulsiones, sensibilidad, revelado forzado, exposición y estructura del grano se desarrolla en El Negativo Cinematográfico (II): formato, sensibilidad, emulsiones y grano.
Conclusión final
Aun así, «Phantom Thread», filmada —aunque de manera más contenida— con la habitual clase de Anderson, ofrece mucho y muy bueno en todos los niveles. Pero hubiera sido curioso ver qué habría hecho con este mismo material y estos mismos medios un nuevo director de fotografía o el propio Robert Elswit.
Vista en Blu-ray
ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2018. Revisada en 2026.
El autor
Ignacio Aguilar, AEC es director de fotografía con base en Madrid, miembro activo de la Asociación Española de Directoras y Directores de Fotografía (AEC) y miembro de la Academia de Cine. Su trabajo abarca largometrajes, televisión, publicidad y escritura técnica sobre fotografía cinematográfica, con experiencia en cine digital, 16mm y 35mm, ópticas anamórficas, gran formato, pruebas de lentes y procesos fotoquímicos.
Es Sony I.C.E. Certified Expert y embajador en España de las ópticas Cooke SP3. Sus artículos han aparecido en American Cinematographer y Camera & Light, y ON FILM & DIGITAL reúne sus ensayos, guías técnicas y reseñas bilingües.
Para trabajos profesionales, colaboraciones, clases, talleres o asesoramiento sobre fotografía cinematográfica, pueden consultarse su biografía profesional, una selección de sus trabajos o la página de contacto. Las opiniones expresadas son estrictamente personales.